El Ebro se desborda y anega más de mil hectáreas en pleno temporal

El Ebro se ha vuelto a desbordar, tras las intensas precipitaciones que han descargado en los últimos días en los afluentes navarros y en otros puntos de la cabecera de la cuenca. La riada empezó a notarse ayer por la tarde en Novillas (Zaragoza), el primer pueblo aragonés que baña el Ebro. Faltaban todavía casi 20 horas para que llegara la punta de la crecida ?en Novillas se espera esta mañana y a Zaragoza capital llegará el jueves? y el Ebro ya había empezado a inundar campos.

«Calculamos que entre Novillas y el pueblo vecino de Gallur esta crecida del Ebro inundará unas 1.500 hectáreas», explicaba a ABC el alcalde de Novillas, José Ayesa. La peor parte se la llevarán los campos de cereal que estaban recién plantados de alfalfa y trigo.

Entre ayer y la víspera, los agricultores de la zona se apresuraron a recolectar los cultivos que estaban lo suficientemente avanzados para ser cosechados y, así, evitar que se los acabara tragando el agua. Ayer, en Novillas, podía verse a un grupo recogiendo un campo de coliflores, con el agua llegándoles a escasos 100 metros, y acercándose cada vez más. «En cuestión de horas este campo estará bajo el agua», contaba un agricultor.

«Ahora toca esperar y confiar en que las aguas desbordadas no permanezcan muchos días», explicaba Ayesa. Y es que no es infrecuente que tras una crecida se suceda otra o varias más. Ha pasado otros años, con efectos devastadores.

En apenas 48 horas, el Ebro cuadruplicó su caudal. A su paso por Castejón (Navarra) ?que sirve de «termómetro» de lo que les cabe esperar a los pueblos aragoneses ribereños? rondó los 1.600 metros cúbicos por segundo y los seis metros y medio de altura la pasada noche, con la punta de la crecida; 48 horas antes el Ebro llevaba apenas 415 metros cúbicos por segundo y su altura no llegaba a los cuatro metros.

El caudal máximo de esta riada atraviesa esta mañana los primeros pueblos ribereños de Aragón, y esa punta de la crecida llegará a Zaragoza mañana por la mañana. Previsiblemente, sin consecuencias para la capital, aunque tras haber inundado no pocas tierras aguas arriba.

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