El Congreso aprueba el cupo vasco tras un debate entre Montoro y Rivera
El debate sobre la aprobación del cupo -el importe que el País Vasco abona al Estado por las competencias no[…]
El debate sobre la aprobación del cupo -el importe que el País Vasco abona al Estado por las competencias no cedidas- y el nuevo cálculo del concierto -los ajustes fiscales de esta cifra- ha hecho saltar chispas este jueves en el Salón del Plenos del Congreso entre el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el presidente de Ciudadnos, Albert Rivera, pero, como estaba previsto, ha sido aprobado con los votos a favor de PP, PSOE, Podemos, ERC, PDECat y PNV. Solo Ciudadanos y Compromís han votado en contra.
La presentación de una enmienda de totalidad por parte de Ciudadanos contra ambos proyectos de ley ha provocado un duro cara a cara entre Montoro y Rivera, que acabado con un grave cruce de acusaciones entre ambos. Y el ministro popular ha llegado a acusar a Rivera de «llevar al enfrentamiento entre los españoles» en paralelismo con el expresidente de la Generalitat Carles Puidgdemont, por hacer énfasis en el agravio comparativo entre las distintas comunidades autónomas. «No trabajamos para eso», le ha advertido.
«Lleva a crear agravios donde no debe haberlos y a obstaculizar un clima de estabilidad política que necesitamos para asentar la recuperación económica», ha abundado su aviso. Montoro ha asegurado que ni el concierto ni el cupo suponen «ningún tipo de privilegio ni discrimación ni monedas de cambio sino de respeto a la pluralidad».
Ante las caras de incredulidad y gestos de desaprobación de Rivera ha defendido ambos proyectos en que el país está saliendo de la crisis más dura de su historia y, por tanto, «es la hora de fortalecer los vínculos y relaciones entre las administraciones». «Estamos hablando de la normalidad de las relaciones políticas y la convivencia dentro del Estado español, algo que sin duda todas las señorías trabajan por preservar», ha abundado.
Ante las fuertes críticas que el partido de Rivera y los barones del PSOE vienen lanzando los últimos días contra el cupo vasco, Montoro se ha esforzado por desbrozar, cifra a cifra, cómo se llega al cálculo final del cupo para hacer hincapié en la idea de que el acuerdo no se basa en ningún amaño político, como le ha acusado Rivera, sino estrictamente en criterios técnicos.
Negociación política
«Establece unas reglas acordadas entre las administraciones y proporciona estabilidad política y económica que es absolutamente necesaria para afianzar la situación económica que está viviendo España», ha destacado. Así, ha recordado que el acuerdo es fruto del diálogo y de la negociación entre el Estado y el gobierno vasco y «termina con las discrepancias y la incertidumbre existentes desde el 2007 sobre las cuantías del cupo».
Montoro también ha querido sacar pecho de la «gran relevancia política y económica» del mismo, poniendo el énfasis en que los nuevos textos regularizan las relaciones financieras y «las nutren de estabilidad durante los próximos cinco años. Es bueno para PNV y para España», ha zanjado.
Apoyando ambos proyectos han estado todos los partidos salvo Compromís, de manera que Rivera ha sido objeto de una lluvia de descalificativos. La portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas, ha tachado al presidente de Ciudadanos de «irresponsable» y le ha acusado de estar creando un nuevo conflicto territorial. «Envuelto en una bandera nacional y con un eslogan es capaz de enfrentar al resto de los ciudadanos por unas elecciones catalanas», le ha reprochado. Además, le ha acusado de no decir «verdades» y de «manipular la Constitución».
Por su partem, el portavoz de Compromís, Ignasi Candela, ha acusado a Rivera de fariseísmo mientras el del PDECat, Ferrán Bel, le ha reprochado no ser capaz de aceptar la diversidad.
No obstante, y pese a su voto a favor, tanto PSOE como Podemos han realizados intervenciones críticas al mismo tiempo con el Gobierno aunque por diversos motivos. Los socialistas criticando que Montoro no esté trabajando en la reforma del régimen común de financiación y Podemos cargando porque la financiación de las distintas comunidades sea objeto permanente de canje político.
