El cartel de las divisas
El mercado de divisa tiene el mérito de alcanzar dos records, uno el de ser el más grande del mundo, se realizan transacciones diarias por el contravalor de 5.3 trillones de dólares y el otro el de ser el más reciente, joven o moderno de todos los mercados financieros.
El mercado de divisa tiene el mérito de alcanzar dos records, uno el de ser el más grande del mundo, se realizan transacciones diarias por el contravalor de 5.3 trillones de dólares y el otro el de ser el más reciente, joven o moderno de todos los mercados financieros. Tal y como lo conocemos actualmente empezó a ser operativo a principios de los años 70 después que Estados Unidos se desvinculara totalmente del patrón oro y declarase la libre flotación de su divisa.
Y está claro que cuando se es demasiado joven y demasiado grande, el control se convierte en una actividad complicada, sobre todo para padres inexpertos. En su primera época, digamos los primeros veinte años de su existencia, gran parte de las divisas que se negociaban en este mercado pertenecían a países que ejercían algún tipo de control de cambio, véase nuestro caso en España. La peseta fue siempre vigilada de cerca por el Banco de España , su cotización se movía dentro de unas bandas establecidas por el supervisor bancario español y había diferencia entre peseta doméstica y peseta exterior o convertible que existía sólo como producto de transacciones comerciales o financieras realizadas con el extranjero , todas ellas debidamente documentadas y previamente autorizadas.
Pero a partir de los años noventa, con la globalización y liberalización de los mercados, el de divisas no paró de crecer y el control por parte de las autoridades monetarias prácticamente desapareció. Evidentemente, esto facilitó en gran medida los movimientos de capitales en el mundo, las inversiones transfronterizas y contribuyó al desarrollo del comercio internacional de manera nunca vista. Ahora sin embargo podemos decir que esas autoridades que actuaban de manera tan celosa en épocas anteriores, se confiaron en demasía y actuaron como padres ingenuos que confunden tamaño con madurez o responsabilidad.
Las recientes noticias sobre las enormes multas impuestas a los cuatros bancos más activos del mundo en el mercado de divisas son una muestra de ello, de la falta de control y yo diría que, hasta la desidia por parte de las autoridades monetarias.
Esta noticia no ha sido bien entendida por la mayoría del gran público que a diario se informa sobre la economía. El asunto no es una trama urdida por los bancos para obtener mayores beneficios sino un simple complot entre los responsables de las mesas de divisas para, en momentos muy precisos, llevar las cotizaciones hacia el lado que les interesaba con el objetivo de obtener ganancias fáciles que les ayudara a cumplir sus presupuestos
Yo siempre he defendido que el mercado de divisas no se puede manipular dado su tamaño. Y lo sigo sosteniendo, entendiendo manipular por crear una tendencia sostenida en el tiempo. Esto sólo lo podría hacer un gran banco central, digamos el Banco Central de China.