Dos terroristas suicidas matan a tres policías y dejan diez heridos en Yakarta

Solo un día después de que el terrorismo islamista provocara una matanza en el concierto de Ariana Grande en Mánchester, un nuevo atentado suicida ha golpeado a la otra punta del planeta. En Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, dos terroristas se hicieron estallar el miércoles a las nueve de la noche (cuatro de la tarde, hora española) junto a una atestada estación de autobuses al este de su capital, Yakarta.

Según informan los medios indonesios, las explosiones mataron a tres policías e hirieron a otros cinco, así como a cinco personas más. Al parecer, el ataque iba dirigido contra las fuerzas del orden que protegían el desfile de un grupo local en las inmediaciones de la terminal de autobuses de Kampung Melayu, un lugar muy concurrido pero no frecuentado por turistas.

«Primero vi humo y cristales rotos, la tierra se movía, estaba conmocionada. Después de unos minutos hubo otra explosión», explicó a la agencia France Presse una tendera de la zona, llamada Rosmala. En medio de la confusión, el atentado desató el pánico, provocando una estampida por el temor a que se produjeran más explosiones en cadena para causar el mayor número de muertos posible.

En sus primeras pesquisas, la Policía ya ha registrado dos casas en las vecinas provincias de Banten y Java Occidental que podrían pertenecer a la pareja de terroristas. Mientras sigue la investigación, las autoridades indonesias han extremado la alerta ante esta nueva amenaza que parece apuntar al integrismo islámico.

En el pasado, este gigantesco archipiélago ha sufrido gravísimos atentados como el que causó 202 muertos, entre ellos 88 australianos, en la turística isla de Bali en 2002. Tres años después, otro ataque suicida segó 23 vidas en el mismo lugar. En la capital, también han sido objetivos terroristas la Embajada australiana en 2004, a cuyas puertas murieron nueve personas, y los hoteles Marriott y Ritz Carlton en 2003 y 2009, donde se registraron en total 19 víctimas mortales.

Todos estos ataques fueron obra de Jemaah Islamiyah, la rama de Al Qaida que pretendía instaurar un Califato desde Indonesia hasta Filipinas pasando por Malasia y Tailandia. Aunque la Policía consiguió desactivarla, su amenaza ha sido retomada por el autodenominado Estado Islámico (Daesh), que en enero del año pasado reivindicó su primer atentado en el Sudeste Asiático con un ataque de «guerrilla urbana» en el centro de Yakarta. Con seis explosiones coordinadas en una zona comercial muy frecuentada por occidentales, dos terroristas en motocicleta se inmolaron frente a un puesto de policía y otro se hizo estallar en una cafetería de la cadena Starbucks mientras cuatro más disparaban a los clientes que salían heridos. Buscando el mayor daño posible, se refugiaron luego en un centro comercial y allí se enfrentaron a las fuerzas especiales de la Policía, que consiguieron abatir a dos de ellos y detener vivos a los otros dos al cabo de tres horas. Al final, el ataque dejaba siete muertos, de los que cinco eran terroristas y los otros dos un civil indonesio y otro canadiense, así como una veintena de heridos. Más de un año después, el yihadismo vuelve a golpear a los musulmanes de Indonesia.

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