Donald Trump arrasa en Nueva York y suma casi todos los delegados
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En una carrera republicana que va y viene, Donald Trump ha encontrado en su Nueva York natal el ritmo perdido, el camino posible hacia la nominación directa, con un aplastante triunfo que le permite sumar casi todos los delegados en juego, 95 en total. Por primera vez, el showman, que nació, creció y reforzó el imperio que recibió de su padre en las calles de la Gran Manzana, alcanza y supera con holgura el 50% de los votos emitidos.
Lo que le devuelve las esperanzas de lograr la mitad más uno de los delegados, 1.237, durante el proceso de primarias, y con ello sortear el campo de minas que le preparan el establishment republicano y su principal rival, Ted Cruz, si se llega con incertidumbre a la convención de julio. El senador por Texas, hundido en el estado que más le rechaza, quedó tercero, por detrás de John Kasich, y asistió a la confirmación matemática de que ya no puede sumar los delegados necesarios, al menos durante las primarias.
Las primeras estimaciones del reparto de delegados otorgarían a Trump aproximadamente 90 de los 95 delegados en juego. El gobernador de Ohio, John Kasich, sumaría un puñado de aquellos condados en los que consiguió la victoria. Pero el zarpazo del millonario neoyorquino es brutal, al haber obtenido en torno a seis de cada diez votos de las bases republicanas. Tanto como que en Nueva York ha conseguido romper el permanente cálculo de la dirección partido según el cual la suma de sus oponentes, Cruz y Kasich, podía derrotarle. En porcentaje, Trump logró vencer en su estado a la suma de los dos.
Es la primera vez que el controvertido showman se hace con más de la mitad de los votos emitidos. Hasta ahora, el estado de Massachusetts había sido su mayor logro, con el 49% de los sufragios.
El magnate abre aún más brecha con respecto a Cruz en el recuento de delegados, pese a los que el senador de origen hispano ha ido rebañando en convenciones locales en diversos estados, y superaría ya como mínimo los 850, a unos 400 del gran objetivo. Con el añadido de que el próximo martes, las primarias republicanas desembarcan en otros estados del este del país, como Pensilvania, Connecticut, Delaware, Maryland y Rhode Island, en los que Trump también es favorito. Un vistazo general permite pensar que a finales de abril puede rozar los 1.000 delegados, a falta de la recta final que desembocará el 7 de junio en California, batalla que probablemente resultará decisiva para comprobar si el millonario podrá competir por la presidencia de Estados Unidos.