¿Debemos preocuparnos por el zika?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este lunes la epidemia de virus zika que se extiende por América[…]
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este lunes la epidemia de virus zika que se extiende por América del Sur como una «emergencia de salud pública de importancia internacional», una categoría en la que también se incluyó a la epidemia de ébola de África occidental. Tal como reconoció Margaret Chan, la directora del organismo, existen indicios de que el zika está relacionado con la aparición de malformaciones en bebés. En concreto, se sospecha que el virus zika es responsable del aumento extraordinario de casos de microcefalia en recién nacidos (desarrollo de una cabeza menor a la habitual asociado a problemas neurológicos y de desarrollo), cuando los mosquitos portadores del virus pican a embarazadas.
Por ello, la OMS considera que la comunidad internacional está ante un «acontecimiento extraordinario» contra el que hay que tomar medidas para frenar la expansión «explosiva» de la enfermedad, que ya afecta a 27 países (25 de ellos en América del Sur). Dado que no existe vacuna ni tratamiento eficaz, el primer paso es atacar al vehículo que transmite la enfermedad: los mosquitos del género Aedes, unos animales que viven en ambientes tropicales pero que también medran en Europa y en España.
¿Qué es el zika?
Según el CDC, es una enfermedad causada por el virus zika y que se contagia entre personas gracias a la picaduras de mosquitos del género Aedes (entre los que está el mosquito tigre, Aedes albopictus, que habita en España), que también son los transmisores de otras enfermedades como el dengue y el chikungunya. Su principal transmisor es el Aedes aegypti.
¿Cómo se contagia?
Además de las picaduras de mosquitos, no se puede descartar que haya contagio de la enfermedad de madres a hijos durante la gestación, por contacto sexual y a través de transfusiones de sangre.
Según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), el virus Zika se detecta en sangre durante un periodo de tiempo de 5 a 7 días en las personas infectadas, por lo que es posible su transmisión a través de donaciones de sangre aunque es un mecanismo muy poco probable. En ese sentido, recomienda seguir las recomendaciones habituales para realizar transfusiones seguras.

Este virus también se ha aislado en semen y se ha observado un caso posible de transmisión de persona a persona por vía sexual, pero este hallazgo no ha sido confirmado. La transmisión maternofetal está en estudio. Parece que es posible aunque la frecuencia conque esto ocurre y las consecuencias para el feto es actualmente motivo de estudio.
¿Cómo se previene?
Las medidas de prevención y control se basan en reducir la cantidad de mosquitos presentes y en reducir el contacto entre personas y mosquitos. Esto se consigue atacando los lugares de cría de estos insectos (son aquellos en los que se acumulan pequeñas cantidades de agua, como tiestos, ruedas o cubos) y usando repelentes, ropa larga y de colores claros, redes anti mosquitos, cerrar puertas y ventanas y usar insectididas.
¿Hay tratamiento?
Según la SEIMC, no hay tratamiento específico ni vacuna frente a este virus. Por ello, en los pacientes con síntomas el tratamiento se centra en aliviar los mismos (fiebre, dolores osteomusculares, cefalea, etc) con analgésicos y medicamentos para la fiebre.
¿Qué síntomas provoca?
Según la OMS, son similares a los de otras enfermedades, como el dengue, pero de intensidad más leve. Incluyen fiebre, sarpullidos, conjuntivitis, dolor muscular y articular, malestar y dolor de cabeza. Duran entre dos y siete días. Se cree que en al menos el 80% de los casos, las infecciones no provocan síntomas, con lo cual podría haber grandes cantidades de personas infectadas sin saberlo.
Si los síntomas son leves, ¿por qué preocuparse?
Hasta ahora, las epidemias de zika habían sido relativamente escasas. Pero, con la rápida expansión del virus que ha tenido lugar desde mayo de 2015 en América del Sur, se está averiguando más acerca de él. Ahora se sospecha que el zika puede causar graves daños: microcefalia en recién nacidos y síndrome de Guillain-Barré. Los investigadores ya trabajan en confirmar si el microbio causa estas secuelas.
Microcefalia en bebés
Las autoridades sanitarias brasileñas han relacionado al virus con el gran incremento de casos de microcefalia en bebés. Si anualmente aparecían 300 casos, desde noviembre a febrero ya se han registrado 4.180 casos.
Esta dolencia, en la cual la cabeza de una persona es mucho más pequeña de lo normal, está relacionada con muchos síntomas, ya que es consecuencia de la acumulación de errores en el desarrollo de los embriones. Pueden aparecer retrasos en el desarrollo intelectual, problemas motores, pérdida de visión y audición, etc.
Investigación en curso
Sin embargo, este efecto solo se ha observado en determinadas regiones de Brasil y no en los otros 23 países afectados por el zika, y de hecho, aún no se ha demostrado experimentalmente que la microcefalia y el virus estén directamente relacionados.

Hasta ahora, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Europa (ECDC), los investigadores han encontrado secuencias del virus zika en líquido amniótico de nacidos con microcefalia y una investigación ha confirmado la infección de zika de un bebé recién nacido con microcefalia. El ECDC considera que las infecciones con virus similares al zika, del grupo de los flavivirus, «tienen la capacidad de causar nacimientos prematuros, defectos congénitos y microcefalia».
Además, en un brote de zika que ocurrió en 2013 en la Polinesia Francesa y en el que se registró un número estimado de 28.000 infecciones, se detectó un incremento de las malformaciones en fetos y recién nacidos.
El síndrome de Guillain-Barré
Según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), al virus zika también se asocian complicaciones neurológicas de origen autoinmune (el organismo se «ataca» a sí mismo con sus células de defensa). Entre estas, están el síndrome Guillain-Barre (o SGB, una dolencia que provoca parálisis y extrema debilidad, en adultos), la mielitis, la meningitis y la meningoencefalitis.
Al igual que ocurre con la microcefalia, aún falta investigar para relacionar estas dolencias con el virus. Sin embargo, hay algunos indicios. Tal como afirma el ECDC, Brasil, Venezuela, El Salvador y Martinica han registrado un incremento de casos SGB. Un estudio científico hecho a raíz del brote de zika de la Polinesia Francesa, relacionaba la enfermedad con un incremento de 20 veces en la incidencia del SGB.
¿El zika puede llegar a España y a Europa?
El ECDC ha recogido datos de infecciones con virus zika en viajeros que llegaron a la Unión Europea. Reconoce que, a la vez que la epidemia se extienda por América, se incrementarán también los casos en la UE. Dado que la especie Aedes albopictus está extendida en varios países de Europa, sobre todo alrededor del Mediterráneo, la transmisión desde viajeros infectados a otras personas es posible, según este organismo. En ese sentido, el ECDC considera que el riesgo de transmisión de zika en invierno es extremadamenet bajo, porque las condiciones climáticas no son adecuadas para el insecto, pero reconoce que es necesario investigar más en torno a esta cuestión.
Por su parte, la SEIMC considera que en España existen vectores competentes para la transmisión del virus (Aedes albopictus sobre todo en el litoral mediterráneo), una población susceptible y es posible la llegada de personas enfermas procedentes de áreas endémicas. Por lo tanto, es posible aunque poco probable que se produzcan brotes en nuestro país. Por ello, este organismo considera que es fundamental realizar una evaluación rapida del riesgo de establecimiento y transmisión del virus zika en España asi? como su posible impacto en la población.
¿Las embarazadas deben tener especial cuidado?
El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) recomienda a las embarazadas tomar especiales precauciones. En primer lugar, pensar en posponer su viajes a una zona en la que haya transmisión del virus zika. En segundo lugar, tomar medidas para evitar picaduras de mosquitos.
En cuanto a las mujeres que no estén embarazadas pero que piensen en estarlo más adelante, el CDC recalca que el virus zika solo permanece en sangre una semana después de la infección, por lo que no debería suponer ningún riesgo para el bebé después de ese tiempo.
En América del Sur, ocho países han sugerido a la población evitar los embarazos hasta el año 2017, por el peligro de contraer la enfermedad durante el periodo de gestación.
¿Por dónde se ha extendido hasta ahora?
Según el CDC, hay 25 países afectados en América del Sur y tres en África y en el Pacífico: Barbados, Bolivia, Brasil, Colombia, Puerto Rico, Costa Rica, Curazao, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana Francesa, Guadalupe, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Martinica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, San Martín, Surinam, Íslas Vírgenes, Venezuela, Samoa Americana, Samoa y Cabo Verde.
Además, el zika también ha llegado a otros países en viajeros infectados, como en Estados Unidos, Canadá, Israel, Taiwán, Alemania, Austria, Dinamarca, España, Finlandia, Italia, Portugal, Reino Unido y Suiza.
¿Cuál es su origen?
El bosque de zika, en Uganda, fue el escenario donde, en el año 1947, se descubrió por primera vez a este microbio. En 1954 se detectó a una persona infectada con él en Nigeria, y años después ya se trataba de un microorganismo habitual de múltiples países africanos y asiáticos, aunque no se detectaban muchos casos.
La situación cambió en 2007, cuando llegó al Pacífico en forma de un brote que dejó 180 infecciones en Micronesia. En 2013 se produjeron unas 28.000 infecciones en la Polinesia francesa, y de allí saltó a otras islas, como Nueva Caledonia, Islas Cook e Isla de Pascua.
