Comienza la huelga: los nueve distritos donde no se recoge basura

Las negociaciones «in extremis» que se desarrollaron este fin de semana entre sindicatos y las empresas adjudicatarias del servicio de recogida de basuras se cerraron ayer sin acuerdo. A las 7 horas comienza hoy una huelga indefinida a la que están llamados a participar 1.600 trabajadores. El Ayuntamiento de la capital ha fijado en un 50% los servicios mínimos durante los paros «para garantizar que no se produzcan problemas de salubridad».

Sobre la mesa estaba la reivindicación de los representantes de los trabajadores para reformar el convenio colectivo. Por un lado, exigían mejoras económicas; y, por otro, que las empresas se comprometiesen a mantener todos los puestos de trabajo. El nuevo contrato de basura entró en vigor a finales de 2016 y están repartidos en tres lotes, uno con la empresa Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), otro con la Unión Temporal de Empresas (UTE) UTRM2, compuesta por OHL, Valoriza, Ascan y Acciona, y otro con la UTE entre Ferrovial y Urbaser.

«Ha habido acercamiento de posturas sobre las mejoras salariales, pero nuestra prioridad es que se mantengan todos los empleos», explicó a ABC el representante de FeSP-UGT, Miguel Ledesma. «Llevamos meses indicándoles que esta era nuestra línea roja y que las empresas no hayan querido hablar del tema a pocas horas de que se convocase una huelga indefinida, nos preocupa mucho. En eso no vamos a ceder», subrayó Ledesma.

Líneas rojas

Los empleados del servicio temen por la continuidad de sus puestos con la implantación de los camiones de carga lateral. Con este sistema en cada vehículo trabaja solo un conductor, en vez de un piloto y dos operarios. Por eso, piden que sea al misma plantilla la que se encargue de recoger los residuos que los vecinos dejan fuera de los contenedores, igual que del vaciado del nuevo cubo de orgánicos, el de tapa marrón. En cambio, las empresas quieren adjudicar a una subcontrata esta labor. UGT, CC.OO. y CGT consideran que si en el nuevo convenio no queda garantizado que todos los residuos los va a recoger la plantilla, los sindicatos no lo firmarán.

El Gobierno de Manuela Carmena renunció a municipalizar el servicio para asegurar que se conservase a toda la plantilla. Sin embargo, según los sindicatos, las empresas ni siquiera parten del mantenimiento del convenio hasta ahora establecido. Incluso esperaban poder aumentar la jornada laboral de 37 a 39 horas semanales, quitar los complementos por incapacidad temporal o acabar con las indemnizaciones de 55 o 60 días según el tipo de despido, entre otros ajustes.

Durante estos días, la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, pasó de perfil sobre el conflicto laboral. Se limitó a decir que confiaba en que los «esfuerzos» en negociación se tradujesen en «acercamientos» que derivasen en un acuerdo satisfactorio para todas las partes.

El pasado julio ya se produjo un conato de huelga. Las empresas adjudicatarias, hasta ese momento, se habían negado a sentarse a negociar el nuevo convenio colectivo. «Desgraciadamente, tuvimos que amenazar con hacer paros para que sólo se comenzase a hablar del convenio», relata Ledesma. En aquella ocasión, no se llegó a realizar la huelga. Aunque, meses más tarde, el 20 de octubre, el asunto se volvió a enquistar. Y ya anunciaron que hoy arrancaría la huelga hasta que cedan las empresas.

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