Bruselas remueve al sector lácteo con la posibilidad de limitar la producción

Dice el refranero popular que a grandes males, grandes remedios. Esto es lo que debió de pensar el comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, cuando ante los ministros de Agricultura de los 28 estados miembros de la Unión Europea abrió el pasado lunes la puerta a limitar la producción de leche, al amparo del artículo 222 del reglamento de la Organización Común de Mercados Agrarios aprobado en diciembre de 2013. Esta disposición, que se aplicaría por primera vez, permitiría durante un periodo de seis meses -ampliable por otro medio año- que productores, cooperativas o la interprofesional (Inlac) puedan concertar acciones dirigidas a controlar la cantidad de leche en el mercado, con el objetivo de reequilibrar la oferta y la demanda previo examen de la Comisión. Además, también ha anunciado que las compras de intervención en leche desnatada en polvo y mantequilla a precio fijo se duplicarán hasta las 218.000 toneladas y las 100.000 toneladas, respectivamente.

El comisario de Agricultura, de igual modo, ha puesto sobre la mesa del Consejo más dinero para la promoción dentro de la Unión Europea y en terceros países; así como la subida del techo de las ayudas bajo el régimen «de minimis» -concedidas por los Estados a las explotaciones agrícolas y ganaderos- desde los 15.000 euros a los 30.000 euros. Lo que sucede a otro paquete de medidas por un montante de 500 millones de euros anunciado en septiembre. Todo ello dirigido a paliar una crisis producida por un incremento de la producción de leche en la UE tras el fin de las cuotas lácteas el 1 de abril de 2015, que coincide con la caída de la demanda interna y la de mercados como China o Rusia. Lo que ha tirado los precios hacia abajo, en un país que produce menos de lo que necesita, de tal forma que, si en abril, el precio medio de compra de leche era de 31,1 céntimos de euro este enero se pagaba a 30,8 céntimos. A lo que se añade un incremento de la oferta del 2% en diciembre (2,5% en la UE) y de hasta un 6,6% entre diciembre de 2014 y 2015, de 535,7 toneladas a 569,3 toneladas, según Agricultura.

Precisamente, el pasado jueves el secretario general de Agricultura y Alimentación, Carlos Cabanas, se reunía con la Interprofesional del sector lácteo (Inlac). Cabanas, en declaraciones a ABC, ha valorado positivamente todas las medidas presentadas por Hogan y da la bievenida a toda iniciativa para «equilibrar la oferta y la demanda». Respecto a controlar la producción se mostró prudente, a la espera de más detalles. En este sentido, reivindica que España pidió incluir el problema del mercado lácteo en el orden del día del Consejo de ministros de Agricultura de la UE de este lunes.

Cabanas también menciona la creación de un Grupo de Alto Nivel y un observatorio, que harán un seguimiento de la situación: «Desde el año pasado, en España, hemos adoptado muchas medidas como créditos, ayudas en régimen "de mínimis", campañas de promoción, un acuerdo para la estabilidad y sostentibilidad del sector...», destaca este alto cargo, quien cree que es el momento de concienciar a industria y ganaderos «para producir lo que somos capaces de vender».

Por su parte, el presidente de Inlac Ramón Artime -de Asaja- reconocía que todavía «no hay un consenso general sobre si la aplicación del artículo 222 garantizaría la recuperación del sector». A su juicio, todavía quedan muchas incógnitas: cómo se financiaría, su alcance o si verdaderamente va a servir para que los ganaderos recuperen sus rentas. Por ello, ha instado a todos los actores del sector a estudiar estas medidas «y ponerlas en marcha con sentido común», acompañándolas de otras iniciativas como un plan de refinanciación para explotaciones con futuro de jóvenes ganaderos.

«Mercados volátiles»

Para el secretario general de UPA, Lorenzo Ramos, «la única solución para el ganadero es un precio que le permita seguir produciendo y cubriendo costes» y lamenta la desaparición de «mecanismos de control» ya que «los mercados del sector agroalimentario son volátiles». Más crítico, el responsable del sector lácteo de la Coordinadora de Organizaciones Agricultores y Ganaderos (COAG), Gaspar Anabitarte, cree que la Comisión se contradice cuando propone aplicar un control voluntario de la producción y pide «una regulación pública, obligatoria, lo antes posible para que los mercados se equilibren».

Desde el lado de la industria y la transformación, el presidente de la Federación Española de Industrias Lácteas (Fenil), Luis Calabozo, se muestra favorable a una posible planificación de la producción aunque pide ser cautos a la espera de las especificaciones técnicas de Bruselas y espera que «se sumen otros países europeos» a esta iniciativa.

En paralelo, pide seguir profundizando en el acuerdo para la estabilidad y sostenibilidad del sector firmado por la industria y algunas organizaciones de productores (contratos homologados, regulación de los primeros compradores...). Desde Coopertativas Agro-alimentarias, el director técnico de su departamento de ganadería, Fernando de Antonio, coincide en esperar más noticias de la capital comunitaria antes de dar más pasos y pide «apoyar a los ganaderos cooperativistas que se impliquen en la comercialización». Además, alerta contra el empeoramiento de la viabilidad de las explotaciones.










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