Bagdad califica de «declaración de guerra» el referéndum kurdo

Ni la presión internacional, ni las amenazas de vecinos como Turquía e Irán han podido frenar el referendo y la[…]

Ni la presión internacional, ni las amenazas de vecinos como Turquía e Irán han podido frenar el referendo y la región autónoma kurda de Irak (KRG) ha votado para lograr un Estado independiente en el futuro. Ha sido un voto masivo a favor del sí de una población que no olvida lo sufrido bajo las largas décadas de mandato de Sadam Husein en las que los kurdos fueron sometidos a desplazamientos masivos y sufrieron ataques con armas químicas. Durante 24 horas la región autónoma kurda ha sido una especie de caparazón gigante en la que sus ciudadanos, vestidos con los trajes tradicionales que usan en los días de fiesta, se han aislado de los mensajes que llegaban del exterior para votar y cumplir un sueño. La fuerte afluencia de votantes ha obligado a alargar el plazo una hora y las primeras estimaciones fijaron en el 76 por ciento la participación.

El presidente, Masud Barzani, ha dado el primer paso de forma unilateral, pero esta consulta no es vinculante y ahora deberá negociar con un Gobierno central para el que «el referendo kurdo es una declaración de guerra a la unidad del país», según el vicepresidente, Nuri Al Maliki. El primer ministro, Haider al Abadi, ha ordenado el envío de tropas a Kirkuk, una de las zonas en disputa más sensible porque alberga el 10 por ciento de las reservas petroleras nacionales, con el fin de «proteger a los civiles». Además de kurdos, en Kirkuk hay población árabe y turcomana, que se siente discriminada ante el avance kurdo. El Departamento de Estado estadounidense insistió un día más en que «celebrar la votación en las zonas en disputa es provocador y puede acarrear mayor inestabilidad», pero su mensaje no ha podido frenar el voto.

Deuda con el pasado

«Llevo desde los años sesenta esperando este momento. He luchado como peshmerga, he visto morir a muchos amigos. Hemos derramado mucha sangre por la independencia y no seremos nunca más esclavos de Bagdad», confiesa con lágrimas en los ojos Tarek Ali mientras muestra en el móvil una foto en blanco y negro de sus años como combatiente en las montañas. A su lado, Buar Rewar, ingeniero de Halabja, la ciudad gaseada por Alí el Químico, asegura que «he votado sí a la independencia en honor a todos los caídos. Tener un Estado está por encima de las luchas entre nuestros partidos y por eso hoy es un voto nacional, no un voto por partidos».

Pese a la división entre las fuerzas políticas kurdas a lo largo de la campaña, nada más abrirse los colegios Gorran, segunda fuerza del Parlamento, y el Grupo Islámico del Kurdistán (Komal) se han sumado a la consulta a favor de la separación de Irak, que hasta el último instante habían pedido posponer. Diliman Abdulkader, analista de Kirkuk, ha escrito en su cuenta de Twitter que «cuanto más presionan Bagdad, Ankara y Teherán, más unidos están los kurdos» y sus palabras se han confirmado a lo largo de un día en el que el único color visible fue el de la bandera tricolor kurda.

Presión de Irán y Turquía

Mientras la votación discurría «con absoluta normalidad y cumpliendo los estándares mínimos de este tipo de procesos», según Jon Iñarritu, senador de EH Bildu y miembro de la misión de observación internacional desplazada a la KRG, Irán ha anunciado el cierre de fronteras, medida que se sumaba a la cancelación de todos los vuelos a Erbil y Suleimania que anunció el domingo. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se ha sumado a las medidas de castigo ante esta «consulta ilegítima» y ha adelantado que «la entrada y la salida de personas estará prohibida en la frontera con Irak». Turquía, que tiene estrechas relaciones políticas y económicas con la KRG, también ha alertado que podría bloquear la exportación de petróleo kurdo porque, como ha recordado Erdogan, «la válvula la tenemos nosotros y están acabados en el momento en el que la cerremos». Turcos e iraníes, además de sirios, cuentan con provincias kurdas y temen la expansión de las ansias independentistas a sus territorios.

«No conozco a un solo kurdo que vote no a la independencia», afirma rotunda Habesta Suleyman tras depositar su papeleta. Como muchos ciudadanos, llegó con miedo al colegio debido a los mensajes que llegaban desde Irán y Turquía, pero «después de ver este apoyo masivo me quedo más tranquila. Si seguimos unidos todo saldrá bien y estoy segura de que Estados Unidos volverá a estar con nosotros. Somos el aliado más fiable en la región».

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, ha dado este lunes orden de enviar tropas a Kirkuk, la provincia del norte del país en la que se celebra el referéndum de independencia kurdo a pesar de no pertenecer formalmente a la región del Kurdistán.

Al Abadi ha dado la orden tras la aprobación de una moción en el Parlamento en ese sentido y con el fin de «proteger a los civiles», informa la televisión kurda Rudaw. En la zona viven tanto kurdos, como árabes y turkmenos, pero está bajo control de los peshmerga, las fuerzas armadas del Kurdistán.

Tras conocer la noticia, el gobernador de Kirkuk, Najmaldin Karim, ha criticado la medida. «Las actividades del Parlamento iraquí desgraciadamente se han limitado a la emisión de decretos contra el pueblo del Kurdistán y por consiguiente ha perdido todo su valor», ha señalado, según recoge Rudaw.

Este lunes se celebra el referéndum de independencia del Kurdistán a pesar del rechazo de las autoridades centrales iraquíes. La votación estaba previsto que concluyera a las 17.00 horas (18.00, hora peninsular española), pero las autoridades kurdas han ordenado ampliar una hora la apertura de colegios.

El censo para la votación está fijado en 900.000 personas e incluye a la provincia de Kirkuk -una ciudad con población kurda, turkmena y árabe- a pesar de la oposición del Gobierno central de Bagdad.

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