Artur Mas se ve como gurú soberanista en la «centralidad»

El famoso paso al lado de Artur Mas, esa expresión que hizo fortuna el pasado mes de enero cuando el expresidente catalán decidió ceder el testigo para desencallar el acuerdo con la CUP y facilitar la investidura de Carles Puigdemont, no fue, ni mucho menos, una retirada, sino una manera de tomar impulso. Una maniobra para coger carrerilla desde un nuevo ángulo y reaparecer al frente de una versión remodelada de CDC. Una refundación en toda regla para intentar escapar de unas siglas salpicadas por las sospechas de la corrupción e intentar recuperar la centralidad de un discurso político que se ha ido escorando hacia la izquierda ante los envites de ERC y la constante pinza de la CUP.

Así, si el sábado eran sus exsocios de Unió quienes fiaban parte de su futuro ?y también su presencia en las próximas elecciones? a la capacidad de poder articular una nueva fuerza política de perfil moderado con gente venida de otros partidos, Mas presentará el próximo 25 de mayo su proyecto político. El líder convergente ya anunció el pasado mes de febrero su intención de impulsar una nueva plataforma al margen del partido capaz de erigirse en «un gran movimiento que represente la centralidad política de Cataluña», una idea que va cobrando forma y cuya puesta en macha correrá en paralelo a la refundación de CDC.

«Si el país está en fase fundacional, también los principales actores y, por tanto, sus partidos y CDC deben tener también un espíritu fundacional. Significa empezar una etapa nueva, diferente a la anterior, con la obligación de pensar en una vocación nueva, válida para los próximos 20 o 30 años», justificó Mas en su momento para explicar el nacimiento de una plataforma cuya principal razón de ser será la de intentar ampliar las bases del partido y también el espectro soberanismo, que no ha conseguido rebasar el 50% de los votos pese a gozar de mayoría en el Parlament.

Consulta a la militancia

La idea de Mas es que, mientras el partido renueva sus cimientos, él pondrá en marcha una suerte de laboratorio de ideas formado por independientes y gente ajena a CDC que discutirán políticas que luego se aplicarán al partido. El calendario elegido tampoco parece casual, ya que la plataforma se presentará pocos días después de que CDC consulte a su militancia sobre la conveniencia de crear una formación y una dirección completamente nuevas o mantener a flote la antigua Convergència.

Una decisión que de momento mantiene dividida a la militancia ?cerca del 40% verían con buenos ojos mantener la marca CDC? pero que no ha impedido que una agencia de publicidad esté ya trabajando en la campaña de imagen para un nuevo partido y en la selección de un nombre. Aún no hay nada decidido, pero algunas de las marcas que se barajan son Convergents, Gent Convergent, Gent de País o Llibercat.

Los resultados de la consulta y el futuro de CDC no se conocerán hasta el 10 de julio, cuando se celebre el Consejo Nacional del partido, una cita que podría quedar marcada por la repetición de las elecciones generales. De hecho, en los últimos días ha trascendido que el partido estudia recuperar su marca original para los comicios del 26-J después de obtener bajo el nombre de Democràcia i Llibertat sus peores resultados en el Congreso. El debate cobra aún más fuerza ahora que ERC ha cerrado definitivamente la puerta a la posibilidad de compartir candidatura como ya hicieron en las autonómicas con Junts Pel Sí.

De haber aceptado la propuesta que lanzó formalmente Mas la semana pasada, quizá los planes del expresidente se hubiesen visto ligeramente alterados. Máxime si, como recoge el corpus fundacional de su plataforma, pretende representar la centralidad en Cataluña, dando cabida a un amplio espectro político que abarque desde el liberalismo a la socialdemocracia. Para dejar clara su apuesta por ese centro transversal, Mas no dudó en arremeter por igual contra «el unionismo de derechas o de izquierdas, que quiere una Cataluña residualizada» y contra «la izquierda populista y doctrinaria catalana». Dos extremos de los que el político catalán quiere huir abrazando la independencia como única forma de ampliar el apoyo social al proceso y de recuperar también un liderazgo del que ha sido bruscamente apartado en beneficio de Oriol Junqueras y Carles Puigdemont. De hecho, y a pesar de que algunas voces dentro de CDC recelen de la deriva independentista de Mas, recular no está en la orden del día ni mucho menos en los planes de la nueva plataforma.

Soberanismo transversal

Ni siquiera esa aparente fase de moderación que se intuyó en CDC cuando algunos de sus dirigentes empezaron a cuestionar el plazo de 18 meses para «desconectar» de España entra en la agenda del expresidente. Es más: su objetivo pasa por convertir de el concepto soberanismo en algo transversal e integrador para conseguir atraer así tanto a los independentistas como a los partidarios del derecho a decidir. No en vano, la idea de Mas sobre el papel que debe jugar la nueva Convergència en el escenario político catalán es clara:«Nuestra visión de país debe estar incorporada en la Constitución de la Cataluña soberana para tener suficiente influencia que esa visión sea mayoritaria», aseguró en febrero, aferrándose a la idea de que «debe de haber alguien que articule mayorías amplias que representen el centro amplio que siempre tiene un país».

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