Alemania prohibirá a su millón de refugiados casar a sus hijas pequeñas

Antes de recibir la herida -y en previsión de que al final tendrá que acoger a centenares de miles de refugiados musulmanes, en su mayoría sirios- Alemania está empezando a ponerse la venda. Nadie habría imaginado hace años que el Bundestag tendría que legislar sobre el matrimonio de niñas, pero el número de casos se está disparando y el Gobierno de Angela Merkel ha tenido finalmente que adoptar un proyecto de ley que prohíbe las bodas de menores de 16 años.

El fenómeno es todavía marginal. El Gobierno alemán cifra en 1.475 el número de menores extranjeras casadas y residentes en el país, de las que 361 no llegan siquiera a los 14 años. Más de la mitad proceden de Siria, y las otras en especial de Afganistán y de Irak. En esos países, como en casi todos los de mayoría musulmana del mundo, el matrimonio de niñas es aceptado por la tradición y por la ley islámica. Siempre se trata de bodas forzadas, en las que los familiares entregan a las pequeñas o adolescentes a hombres mucho mayores.

La nueva legislación alemana, que se va a aplicar también a los matrimonios de menores contraídos legalmente en el extranjero, prevé incluso que una niña que haya sido forzada a casarse podría ser separada de su familia para ponerse al amparo de los servicios sociales federales. En muchos casos la aplicación de la ley no será fácil, pero es una advertencia tanto para el millón de musulmanes que han entrado en el país en los dos últimos años -y solicitan el estatus de refugiado-, como para los imanes de las comunidades islámicas.

¿Por qué permite el Corán el matrimonio con niñas?  La costumbre, propia de sociedades patriarcales, ha sido bendecida siempre por el islam porque entronca con la concepción mahometana del matrimonio, que exige a la mujer una docilidad completa hacia el marido. Pero el argumento más contundente suele ser el ejemplo de Mahoma. El fundador del islam fue monógamo mientras vivió su primera esposa, Khadija, pero al morir esta tuvo después al menos tres mujeres. De ellas su favorita fue sin duda la niña que le fue entregada en matrimonio por quien luego sucedió al profeta. Con Aisha, hija del futuro primer califa, Abu Bakr, Mahoma se casó cuando la novia tenía seis o siete años, aunque -según la tradición islámica- el matrimonio no se consumó hasta que cumplió los nueve.

Más información

Ni este artículo, ni sus datos, ni su contenido multimedia o relacionado constituyen recomendación alguna o estrategia de inversión. Inversor Ediciones, SLU (incluyendo a sus profesionales, colaboradores y proveedores) declina cualquier responsabilidad relacionada con el uso que usted dé a los contenidos publicados por finanzas.com y/o la revista INVERSIÓN.