«Alberto y Ascen pagaron caro el sueño nacionalista de ETA»

«Ni un palmo del País Vasco vale la vida de dos inocentes. No hay religión, ni tierra, ni nada que[…]

«Ni un palmo del País Vasco vale la vida de dos inocentes. No hay religión, ni tierra, ni nada que merezca el sacrificio de tantas víctimas del terrorismo», con la voz entrecortada, el corazón encogido y las manos temblorosas daba su discurso Teresa Jiménez-Becerril, hermana de Alberto y cuñada de Ascen, el matrimonio que fue asesinado por ETA en Sevilla hace veinte años.

Este martes se han desarrollado los actos que, tradicionalmente en este fecha, sirven para honrar la memoria de Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García Ortiz, asesinados en la madrugada de este día del año 1998.

Como cada 30 de enero se guardó un minuto de silencio en la puerta del Ayuntamiento a las doce del mediodía. Ya por la tarde, a las cinco en punto, se ofició en la Catedral una misa en honor del matrimonio asesinado, donde se dieron cita cita además de los familiares personalidades, compañeros y amigos de la familia, para luego, en torno a las seis de la tarde, celebrarse el tradicional acto de conmemoración en la calle Don Remondo, en el punto donde sus cuerpos cayeron.

«A quienes siguen educando en el odio y en la supremacía peligrosa, les recuerdo que no se juega con fuego, que los sueños nacionalistas pueden convertirse en pesadilla y que enfrentar a unos españoles contra otros tiene un alto precio. Alberto y Ascen lo pagaron muy caro», dijo Teresa Jiménez-Becerril durante la ofrenda floral.

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