2016 muestra sus peores señas de identidad
Es como si el 2016 nos haya querido mostrar de entrada sus señas de identidad para que no nos llevemos[…]
Es como si el 2016 nos haya querido mostrar de entrada sus señas de identidad para que no nos llevemos a engaño. Si el 2015 tuvo un primer trimestre magnífico para concluir claramente a la baja, este 2016 se inicia con una espectacular caída, influido por un serio problema que ya representaba una grave amenaza hace un par de años. La economía china dio señales inequívocas de dificultades el pasado mes de julio y ahora confirma la gravedad de su situación a través de una Bolsa que parece precipitarse al vacío cuando se la deja actuar libremente. Las soluciones del Gobierno chino para evitar tal sangría evidencian por sí solas la gravedad del enfermo: impedir que los grandes inversores puedan deshacer sus posiciones bursátiles es tratar de resolver un problema utilizando medidas contra la propia dinámica bursátil.
Durante mucho tiempo hemos animado a China a convertirse en la fábrica del mundo sin pensar a veces el coste que ello tenía en términos de medio ambiente o de crecimiento económico equilibrado. Ahora el traspiés chino tiene una repercusión inevitable en la economía mundial y, especialmente, en la del resto de los países emergentes.
Si ello fuera poco, la caída del precio del petróleo, alimentada también por los malos momentos de la economía china, contribuye a configurar un escenario mundial en el que los países dependientes de los petrodólares han de asumir graves dificultades para equilibrar sus cuentas. El año se inicia con unos problemas que hacen prever un profundo cambio en el mundo económico y geopolítico.
La dimensión del problema lo da el hecho de que esta primera semana del año haya sido la más bajista de la historia en cuanto cotización bursátil. Y lo peor de todo es que los resultados interanuales van a reflejar unas pérdidas probablemente desconocidas en muchos lustros en las carteras de los ahorradores e inversores teniendo en cuenta la bondad de los mercados hace un año. No hay muchos recursos con los que hacer frente a esta caída, salvo dejar que escampe y no tomar siquiera posiciones en Bolsa hasta que no toque fondo.