'La demagogia y el buenismo no tienen cabida en la crisis de los refugiados'

España está comprometida con los refugiados por triplicado. Por solidaridad, con la reubicación de los que han llegado a Italia o Grecia; de siempre, con los que se acumulan en países fronterizos con zona de conflicto como Líbano, Turquía o Jordania; y además, el Gobierno tramita peticiones de asilo «propias», unas 20.000 al año de quienes entran a Europa por nuestras fronteras. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, certifica que «e stamos cumpliendo». Y mejor que muchos otros países.

Dicen los críticos que al ritmo que vamos, España tardaría décadas en acoger los refugiados previstos...

España se comprometió a reasentar en dos años a 1.449 refugiados. Ahora estamos esperando 285 de Líbano y 101 sirios que están en Turquía, con lo que en junio ya serán 386. En cuanto a las reubicaciones de refugiados que están en Grecia e Italia, el programa comunitario prevé que sean 160.000 también en dos años y de momento en los Estados miembros van 1.681, de los que 200 están en España. Desde el 1 de marzo ya han sido identificados y han pasado los controles de seguridad, y si algunos aún no están aquí de hecho es porque los trámites que deben seguirse son largos y no dependen de nosotros. Somos el cuarto país de la UE con mayor número de reubicaciones. Por tanto, estamos cumpliendo nuestro compromiso y en el pelotón de cabeza de Europa, y no de palabra, sino con hechos. Y no hay que olvidar que luego están los refugiados que piden asilo directamente a España. Solo el año pasado fueron aproximadamente 21.000 personas y este año estamos en cifras similares.

¿Puede avanzar cuántos refugiados se habrán recibido a finales de 2016?

Reasentados, según el plan previsto para este año, 856. Y en cuanto a reubicaciones, España no va a ser el problema... Cuando nos comunican las identidades de quienes van a venir, -a partir de lo que se decide cómo distribuirlos-, empieza el protocolo de seguridad, que es razonablemente rápido. Es el último eslabón de la cadena, y de ello se encargan el CNI y el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado. El procedimiento comunitario establece que la única cuestión que puede determinar el rechazo a una reubicación es una cuestión de seguridad. Tras este protocolo, España ya está en condiciones para la acogida, y hay que esperar al traslado. Y eso ya no depende de nosotros.

¿Qué garantía da Interior de que los refugiados vienen aquí para integrarse? Hace unos días, el coronel Manuel Navarrete, responsable del Centro Europeo contra el Terrorismo advertía de que se han detectado yihadistas en estos flujos...

Hay que distinguir claramente a los refugiados de los terroristas, entre otras cosas porque aquellos están huyendo en no pocas ocasiones de los yihadistas. Dicho esto, seríamos unos ingenuos y unos irresponsables si no fuéramos conscientes de que los terroristas son malos, pero no tontos. Si quieren introducir en nuestros países yihadistas, van a intentar aprovechar esos flujos tan enormes de gente para intentar colar entre ellos a terroristas. Por tanto, hagamos lo que tenemos que hacer, que son los controles de seguridad necesarios para que Daesh y otras organizaciones no nos cuelen entre los refugiados a individuos afines. Se trata de, al tiempo que damos acogida a los refugiados, proteger la seguridad de nuestros compatriotas. En el caso de España, puedo decir que los protocolos de seguridad que se siguen son suficientemente solventes como para decir que, difícilmente, se nos va a colar algún terrorista.

¿España ha tenido que rechazar a algún refugiado?

Sí. Pero no necesariamente por terrorismo, sino por razones de seguridad más amplias, como pueden ser el crimen organizado, el tráfico de armas o el narcotráfico. Esto debe servir de tranquilidad para la sociedad; todos los que vienen a nuestro país son auténticos refugiados.

La críticas políticas al Gobierno en esta materia, ¿responden al desconocimiento o a la campaña electoral?

Hacer política partidista con esta cuestión me parece poco serio. El viernes de la semana pasada, en la reunión de la JAI en Bruselas el ministro griego dijo que, por favor, basta de visitas a los campos de refugiados, que les dejen trabajar. En España, el número de inmigrantes que residen legalmente ha crecido hasta los cinco millones en diez años. ¿Alguien puede dudar de nuestra solidaridad, cuando además este fenómeno se ha producido sin que hayan aparecido problemas serios de xenofobia, de racismo, y con una tasa de paro de más del 20%?

La acogida es solo el principio de una labor de años, que implica esfuerzos, también presupuestarios. ¿Estamos preparados?

La demagogia, el populismo y el buenismo están fuera de lugar. En este ámbito solo hay margen para la responsabilidad y la solidaridad. No se trata de ir a campos de refugiados a hacerte fotos o decir que te vas a traer a miles en un barco y tenerlos alojados unos días en un polideportivo... Hay que integrarlos. Y eso requiere personal especializado, recursos, ayuda de todo tipo... Porque dentro de cinco o diez años esas personas van a poder tener la nacionalidad española con los mismos derechos y obligaciones que cualquiera de nosotros.

¿Y ese anuncio que hizo la Generalitat de Cataluña de que iba a traer a refugiados por su cuenta?

Y no solo en Cataluña, otras comunidades autónomas también... Por eso el ministro griego dice que basta ya de visitas a los campos de refugiados. El presidente de la Generalitat escribió una carta al comisario europeo en la que directamente le ofrecía la posibilidad de acoger a mucha gente en Cataluña, y el comisario le contestó diciendo que encantado con el ofrecimiento, pero que esto es un programa europeo entre Estados y le invitó a que se pusiera en contacto conmigo, que soy el interlocutor de la Comisión Europea. No lo ha hecho. Hay personas que han querido aparecer como el primero de la clase y dar lecciones a los demás.

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