Renta 2025: menos obligaciones para los parados y más presión para el ahorro
La campaña de la declaración de la Renta 2025 correspondiente al ejercicio 2025 está a punto de comenzar. Este año,[…]
La campaña de la declaración de la Renta 2025 correspondiente al ejercicio 2025 está a punto de comenzar. Este año, los contribuyentes por el IRPF deberán rendir cuentas con Hacienda entre abril y junio, en una campaña marcada por varios cambios relevantes, según explica Benjamí Anglès Juanpere, profesor agregado de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC, experto en derecho tributario e investigador del grupo TAXBUSINESS,
El calendario arranca el 8 de abril, cuando se podrá presentar la declaración por internet. A partir del 6 de mayo, se habilita la vía telefónica (con cita previa desde el 29 de abril), mientras que la atención presencial comenzará el 1 de junio (con solicitud desde el 29 de mayo). El plazo finaliza el 30 de junio.
¿Quién está obligado a declarar?
Una de las principales novedades afecta a los perceptores del paro. Ya no están obligados a presentar la declaración por el simple hecho de cobrar la prestación, sino solo si superan los límites generales:
- 22.000 euros con un solo pagador
- El anterior límite se baja hasta 15.876 euros cuando haya dos o más pagadores, en caso de que la suma de las rentas percibidas de los siguientes pagadores por orden de cuantía supere los 1.500 euros.
Además, los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV) deben declarar, aunque los primeros 12.600 euros están exentos. Igualmente, los autónomos dados de alta en 2025 deberán declarar siempre, independientemente de sus ingresos.
Rentas exentas y beneficios fiscales
La campaña introduce mayor flexibilidad en algunas rentas exentas. Por ejemplo, la pensión de alimentos a hijos queda exenta sin necesidad de sentencia judicial, siempre que exista acuerdo formalizado.
Además, las indemnizaciones por daños personales también podrán justificarse sin sentencia, mediante acuerdo notarial.
Igualmente, las ayudas por la DANA de Valencia de 2024 quedan exentas. Si no cubren todo el daño, la diferencia podrá declararse como pérdida patrimonial.
Por otro lado, se mantienen exentas las ayudas por catástrofes naturales (incendios, inundaciones, etc.) y se prorroga la deducción para residentes en La Palma.
Cambios relevantes en la Renta 2025 en las deducciones
El capítulo de deducciones llega este año con un giro importante. Las deducciones vinculadas a obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas han quedado, por el momento, fuera de juego tras la no convalidación del decreto que las regulaba.
Esto supone el fin de uno de los incentivos fiscales más relevantes de los últimos ejercicios, aunque no se descarta que el Gobierno pueda recuperarlo en el futuro.
En paralelo, sí se mantiene el impulso a la movilidad eléctrica. Hacienda ha ampliado hasta el 31 de diciembre de 2025 la deducción por la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga, aunque, si no hay cambios normativos, este incentivo desaparecerá para los gastos realizados a partir de 2026.
Por otro lado, la campaña introduce un refuerzo para las rentas más bajas. Los contribuyentes con ingresos inferiores a 16.576 euros podrán beneficiarse de una reducción de hasta 340 euros, que se irá reduciendo progresivamente hasta desaparecer en los 18.276 euros.
Con esta medida, el objetivo es garantizar que los perceptores del salario mínimo interprofesional queden, en la práctica, fuera de tributación.
Reducciones en actividades artísticas
En el ámbito de las reducciones, la principal novedad se centra en los rendimientos excepcionales vinculados a actividades artísticas y a la propiedad intelectual. Estos ingresos podrán beneficiarse de una reducción del 30%, con un límite máximo de 150.000 euros anuales, lo que introduce un tratamiento fiscal más favorable para este tipo de rentas irregulares.
Además, se prorrogan durante 2025 las reducciones aplicables al sector agrícola, especialmente las relacionadas con el incremento de costes en la adquisición de piensos y el uso de energía eléctrica en explotaciones de regadío, medidas que ya se aprobaron en 2021. En sentido contrario, desaparece la reducción específica en módulos que venía aplicándose a determinadas actividades económicas en Lorca.
Más presión sobre el ahorro
Por otro lado, la fiscalidad del ahorro también se endurece en la Renta 2025. En concreto, se eleva hasta el 30% el tipo aplicable a la base liquidable del ahorro que supere los 300.000 euros, tanto en la escala estatal como en la autonómica. Este incremento afecta directamente a los rendimientos derivados de intereses, dividendos y ganancias patrimoniales, reforzando la progresividad del impuesto.
El mismo tipo del 30% se aplicará también a contribuyentes no residentes o trabajadores desplazados en territorio español cuando superen ese umbral, lo que supone un aumento de la carga fiscal para las rentas más elevadas.
Influencers, segundas residencias y otras novedades
La campaña de este año también introduce cambios en la tributación de la economía digital. A partir de ahora, las ganancias obtenidas por los creadores de contenido o influencers se considerarán rendimientos de actividades económicas profesionales, con independencia del epígrafe en el que estén dados de alta en el impuesto sobre actividades económicas. Se trata de un paso más en la adaptación del sistema tributario a los nuevos modelos de negocio digitales.
Respecto a las segundas residencias, se mantiene un año más el tipo reducido del 1,1% para la imputación de rentas inmobiliarias de segundas residencias que permanezcan vacías, siempre que el valor catastral haya sido revisado a partir del 1 de enero de 2012. Esta medida sigue suavizando la tributación de este tipo de inmuebles en determinados casos.
En el capítulo de otras novedades, la campaña de la Renta 2025 especifica que las prestaciones por enfermedad percibidas a través de seguros pasan a considerarse como ganancias patrimoniales que se integran en la base general del impuesto.
Por el contrario, las indemnizaciones satisfechas por responsabilidad civil generarán pérdidas patrimoniales que también deberán integrarse en dicha base.
Asimismo, las ayudas percibidas por los trabajadores en procesos de reestructuración empresarial tributarán como rendimientos del trabajo, lo que incrementa su impacto fiscal.
Por último, se amplía para 2025 y 2026 la vigencia de los límites cuantitativos del régimen de estimación objetiva, manteniéndose los umbrales de ingresos y compras establecidos en ejercicios anteriores. También continúa la reducción del 5% en estimación directa por gastos de difícil justificación, una medida que sigue aliviando la carga fiscal de autónomos y pequeños empresarios.
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