Presidente francés afrontará en gira las reticencias de los centroeuropeos

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, iniciará mañana una gira de tres días en la que se reunirá con los[…]

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, iniciará mañana una gira de tres días en la que se reunirá con los dirigentes de cinco países de Europa central y suroriental y cuyo primer objetivo es salvar las reticencias a su propuesta de reformar la directiva de trabajadores desplazados.

Según el programa presentado hoy por el Elíseo, Macron llegará mañana a Salzburgo, donde después de ser recibido por el canciller austríaco, Christian Kern, se reunirá, sucesivamente, con los primeros ministros de la República Checa, Bohuslav Sobotka, y de Eslovaquia, Robert Fico, antes de un encuentro entre los cuatro.

El jueves estará en Bucarest con el presidente rumano, Klaus Iohannis, y con el primer ministro, Mihai Tudose, y el viernes irá a Varna para hacer lo propio con el jefe de Estado búlgaro, Rumen Radev, y con el primer ministro, Boïko Borisov.

Macron, quien ganó las elecciones con un programa profundamente europeísta, se enfrenta ahora al reto de cumplir una de sus grandes promesas: modificar en profundidad esa directiva, que se considera en Francia una puerta abierta a los abusos y a la competencia desleal con trabajadores llegados de otros países y peor pagados.

El problema es que la mayor parte de los socios de Europa central y oriental, de donde proceden en gran medida los trabajadores desplazados, se niega a cambiar las reglas fijadas en 1996 como quiere el jefe del Estado francés, que pretende ir bastante más lejos de la propuesta de reforma de la Comisión Europea.

Lo pudo comprobar en junio en un encuentro con el grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, la República Checa y Eslovaquia), que denuncia esas pretensiones como un ataque a la libre circulación.

Cayeron especialmente mal unos comentarios ese mismo mes de Macron, quien dijo que había que dejar de considerar la Unión Europea (UE) "un supermercado" en el que se puede elegir lo que se quiere, en particular los fondos de solidaridad, y no asumir las obligaciones.

El Elíseo asegura que Francia no quiere que se vuelva a crear una fractura en el interior de la UE y que este asunto no debe dar lugar a un bloque del este y otro del oeste.

El Gobierno francés, que trabaja en este tema con el alemán, querría obtener un compromiso de los Veintiocho en la cumbre del 23 de octubre, y una de las modificaciones de la directiva que más defiende es obligar a un intercambio de información entre administraciones para atajar el fraude y aumentar las sanciones.

También pretende obligar a que los trabajadores desplazados, además de su salario, que debe ser equivalente al que reciben los del país de acogida, perciban como suplemento los gastos de transporte, alojamiento y manutención, con el argumento de que con mucha frecuencia eso se utiliza para recortar su remuneración.

Este asunto no es el único que Macron lleva en la cartera para su gira europea y se espera que se aborden otras cuestiones polémicas con los países del centro y del este, como la acogida de refugiados e inmigrantes.

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