Los robots sustituyen a los empleados en China
La espiral de subidas salariales está lastrando los beneficios
Mientras pasea por los pasillos arenosos de una fábrica donde se producen cochecitos de bebé y ruedas, Hu Chengpeng afirma que su principal dificultad hoy en día es encontrar trabajadores. La tasa de rotación en este centro de Hanchuan, provincia de Hubei, en el centro de China, es de un 20 por ciento, pese a estar aumentando los sueldos en porcentajes de dobles cifras para sus más de 400 empleados al año. «Los costes laborales son demasiado elevados», afirma.
Todo ello explica por qué Hu, de 34 años, es tan partidario de la revolución de la robótica en China. Este año ha adquirido 40 robots más, por 40.000 yuanes (5.850 dólares), para remplazar a docenas de trabajadores para cortar moldes de plástico.
En última instancia, acabará empleando una cuarta parte menos de empleados que a día de hoy, sin tener que reducir la producción anual, afirma. Asimismo, asegura que pretende dejar de fabricar tantos componentes sencillos y producir más cochecitos de marcas que permitan contar con márgenes mayores.
Con el aumento de los sueldos hasta multiplicarse por más de dos en la última década, los fabricantes están automatizando, invirtiendo en investigación y desarrollo y añadiendo nuevos productos de mayor valor, según los últimos datos de la Encuesta de Empresas-Trabajadores de China (CEES), realizada por el Instituto de Estrategia de Desarrollo de la Calidad de la Universidad de Wuhan, la Academia de Ciencias Sociales de la Universidad de Stanford y el Instituto HKUST de Estudios de Mercados Emergentes.
China ha dejado de ser el mercado de mano de obra barata que fue. Los salarios mensuales del sector manufacturero alcanzaron los 4.126 yuanes a finales de 2015, alcanzando el nivel de Brasil, pero muy por encima de México, Tailandia, Malasia, Vietnam e India.
Subvenciones
Al mismo tiempo, muchas compañías dependen de las subvenciones del Gobierno para lograr apenas mantener sus exiguos beneficios o incluso no aumentar las pérdidas, según un estudio publicado el 20 de junio. «A los fabricantes chinos se les acaba el tiempo de adaptación», afirma Albert Park, responsable del comité de la encuesta y economista laboral en la Universidad de Hong Kong de Ciencias y Tecnología.
El estudio abarcó más de 1.200 compañías y 11.300 trabajadores en Guangdong, la mayor provincia manufacturera de China, y Hubei, un gran centro industrial del interior del país. Cerca del 26 por ciento de los trabajadores dejaron su puesto de trabajo al año en Guangdong, con una tasa de rotación incluso mayor entre los trabajadores más jóvenes: cerca del 37 por ciento para los trabajadores de menos de 28 años.
El año pasado fueron pocas las fábricas que optaron por llevarse los centros operativos a países con costes laborales menores, pero la mayoría sí está invirtiendo en robots y automatización. Cerca del 8 por ciento de las compañías ya cuentan con robots y dos quintas partes están automatizadas.
«Ante la realidad del aumento de los costes laborales y para mejorar la eficiencia, tenemos que seguir invirtiendo en automatización», afirma Chen Jiuyuan, director de operaciones de 43 años en una compañía que produce marcos para ventanas de eficiencia energética, puertas y chasis para coches, en Hanchuan.
Los salarios medios han aumentado desde cerca de 2.000 yuanes (292 dólares) cuando Hengwei abrió hace siete años, hasta los 3.500 yuanes (512 dólares) a día de hoy, afirma.
Pero si bien es cierto que la modernización del sector industrial ha sido una estrategia clave, las cosas podrían estar cambiando. De hecho, el gasto en capital fijo como proporción de las ventas cayó un 25 por ciento en 2013 hasta el 19 por ciento en 2015. Entre tanto, el porcentaje de compañías que invierten en I D ha caído hasta el 44 por ciento, una bajada de diez puntos porcentuales desde 2014.
«Las decisiones de reducir la inversión en capital suelen estar relacionadas con la incertidumbre en el futuro. Esto podría ser un reflejo de la visión que se tiene del crecimiento en China», afirma Park, de HKUST.
A medida que empeoran las cosas, una forma de reducir los costes consistirá en contar con empresas de trabajo temporal, en lugar de contratar directamente a empleados. Esto permitirá a las compañías evitar costes elevados de seguros sociales exigidos por ley, que suponen cerca del 40 por ciento de los salarios.
También será común que los responsables de los condados acepten salarios más reducidos para fomentar que las fábricas no trasladen. La contribución media a la seguridad social por los trabajadores se sitúa solamente en el 17 por ciento según la encuesta.