Huelga en Costa Rica sigue tras primer contacto entre Gobierno y sindicatos
La huelga sindical contra un proyecto de reforma tributaria en Costa Rica, que cumplió ya su décimo día, se mantiene[…]
La huelga sindical contra un proyecto de reforma tributaria en Costa Rica, que cumplió ya su décimo día, se mantiene activa tras la primera reunión entre el Gobierno y los representantes de los trabajadores, en la que no hubo acuerdos.
La reunión, que cuenta con la mediación de la Iglesia católica y que continuará este jueves, fue catalogada como "preliminar" entre las partes, en la búsqueda de sentar las bases hacia una mesa de negociación más amplia.
Los representantes del Gobierno y los líderes sindicales continúan divididos en su posición tras seis horas de reunión este miércoles en la primera jornada de diálogo.
La situación de huelga obligó este miércoles al presidente Carlos Alvarado a cancelar su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde estará representado por la vicepresidenta y canciller, Epsy Campbell, quien pronunciará un discurso en la sesión del día 25.
"La coyuntura que vive nuestra nación requiere de mi presencia en Costa Rica", manifestó el presidente Alvarado en una escueta declaración en un comunicado de prensa.
Alvarado ha dicho en reiteradas ocasiones que la reforma fiscal, que pretende paliar el déficit previsto del 7,1 por ciento del producto interno bruto (PIB) para 2018, es urgente para evitar una crisis económica y frenar el crecimiento de la deuda, que este año superará el 50 por ciento del PIB.
El Gobierno costarricense ha manifestado su voluntad de dialogar con los sindicatos, pero sostiene que para entablar una negociación más profunda es necesario que abandonen la huelga y especialmente los bloqueos en algunas carreteras importantes del país.
"Vamos a continuar mañana discutiendo sobre estas condiciones. Reitero, acá lo más importante es que hoy se logran restablecer los canales de comunicación con el sector sindical y es un paso importante que dimos", afirmó a los periodistas el ministro de Trabajo, Steven Núñez.
El ministro destacó que las condiciones del Gobierno son "evitar bloqueos y deponer las manifestaciones de huelga", pero que a la vez quiere hacerles ver la situación económica que tiene el país "y que tenemos un problema fiscal que hay que resolver".
Los sindicatos cumplieron este miércoles diez días en huelga en rechazo a la reforma tributaria que estudia el Congreso, pues consideran que afectará en mayor medida a las clases media y baja.
El Gobierno afirma que el 82 por ciento del dinero que pretende recaudar con la reforma tributaria provendrá del 30 por ciento de la población con mayores ingresos, y solo el 4,8 por ciento se recargará al 30 por ciento de la población más pobre.
La unidad sindical afirmó que continuará con la huelga, pero que sigue con la disposición a dialogar.
"La huelga sigue, estamos más firmes, al día de hoy se han unido más compañeros. Hoy le enviamos un mensaje al señor presidente y al ministro de Seguridad de que exigimos al Gobierno el cese a la represión policial, son muchos los ataques fuertes", dijo en conferencia de prensa la presidenta de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), Mélida Cedeño.
La jornada de este miércoles ha transcurrido de manera pacífica, a diferencia del lunes cuando la Fuerza Pública usó gases lacrimógenos para levantar los bloqueos de carreteras de acceso a puertos y grupos de distribución de combustible.
Para mañana, los sindicatos tienen programadas más actividades de huelga en varias regiones, y en San José realizarán una marcha pacífica hacia la Asamblea Legislativa.
La reforma tiene como principal iniciativa la conversión del impuesto de ventas del 13 por ciento a un impuesto de valor agregado (IVA) con la misma tasa, pero que aumentará la cantidad de productos y servicios por gravar.
La huelga sindical ha registrado bloqueos temporales, el paro de lecciones en la mitad de los centros educativos, cancelación de citas médicas y cirugías, así escasez de combustibles y dificultades para la movilización de productos y baja operación en los puertos estatales.
La mitad de las escuelas han tenido durante todo el movimiento afectación en diversa medida, mientras los sindicatos dicen que el 80 por ciento de los centros educativos están paralizados.
El Gobierno asegura que con excepción del sector educación, la huelga tiene un apoyo cercano al 9 por ciento de los trabajadores.