El pulso de las protestas en Francia se centra ahora en los transportes

El pulso entre el Gobierno francés y los sindicatos que se oponen a su reforma laboral está a la espera[…]

El pulso entre el Gobierno francés y los sindicatos que se oponen a su reforma laboral está a la espera de las huelgas convocadas esta semana en el transporte público.

La presión se ha relajado en el aprovisionamiento de carburante, con muchas menos gasolineras hoy con tanques vacíos -la semana pasada llegaron a ser más de un tercio de las del país-, debido sobre todo al desbloqueo por las fuerzas del orden de los accesos a centros petroleros que habían ocupado algunos piquetes.

Sin embargo, en el sector petrolero las huelgas siguieron, con cuatro de las ocho refinerías francesas completamente paradas y dos más funcionando a medio gas, y una prolongación del paro en la terminal petrolera del puerto de Le Havre, a la que el Ejecutivo ha impuesto unos servicios mínimos.

Esa terminal, gestionada por la Compañía Industrial y Marítima, es una infraestructura clave por la que entra el 40 % del petróleo bruto a Francia y desde la que se suministran tres refinerías y se distribuye por oleoducto el queroseno para los dos aeropuertos de París, Charles de Gaulle y Orly.

Un nuevo frente se abrió hoy cuando un centenar de trabajadores municipales organizaron un piquete que impide el funcionamiento de la gran planta de tratamiento de residuos urbanos de la región de París -la mayor de Europa- en Ivry sur Seine.

Baptiste Talbot, responsable en la CGT para servicios públicos, indicó que nada entraba ni salía del complejo de Ivry sur Seine, al tiempo que su sindicato lanzaba un llamamiento para paralizar la recogida y el tratamiento de basuras.

Aunque esta semana no hay manifestaciones, que se reservan para el 14 de junio, una vez que el proyecto de ley de la reforma laboral llegue al Senado para su tramitación, desde mañana por la tarde la huelga llegará a los ferrocarriles.

Desde el jueves se sumarán los puertos y los transportes metropolitanos de París, con un paro indefinido en el que, como en los trenes, las reivindicaciones específicas de la empresa se suman a las de la reforma laboral.

La situación corre el riesgo de empeorar el viernes, con la primera de tres jornadas consecutivas del paro convocado por los sindicatos de los controladores aéreos, que pretenden así aprovechar la coyuntura general para presionar la negociación del convenio colectivo.

La Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) ha organizado una reunión de conciliación mañana con los controladores -que piden que se rectifique la política de recortes de puestos emprendida desde hace años- pero en caso de que no se consiga, la consecuencia debería ser la supresión de varios cientos de vuelos el fin de semana.

A largo plazo, los pilotos de Air France se pronunciaron hoy mayoritariamente en favor de activar huelgas de larga duración para corregir la política de ajustes de la dirección de la aerolínea, algo que debería concretarse antes del final de junio.

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