Calviño matiza a Valerio y avisa de que la subida de las pensiones no se puede vincular solo al IPC
La ministra de Economía incide en considerar variables demográficas, salarios o periodos de cotización, para subir las prestaciones
Que la revalorización de las pensiones conforme al IPC «no acepta otras interpretaciones», como aseveró el pasado lunes en Bilbao la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Magdalena Valerio, es algo que está por ver. De momento, su compañera en el consejo de ministros, la responsable de la cartera de Economía, Nadia Calviño, ya plantea que no comparte la fórmula en su aplicación más básica: que la prestación suba con el mismo automatismo que los precios. Dicho de otro modo, hay que considerar más derivadas, mucho más complejas, que también se mencionan a modo de recomendaciones en el acuerdo alcanzado hace una semana por la Comisión Parlamentaria del Pacto de Toledo.
Precisamente lo que Valerio quiso evitar durante su reunión del lunes con la comisión de jubilados vizcaínos -un descontento por las sospechas de que ni tan siquiera el IPC real fuera un parámetro definitivo, después de 'negar' la prestación mínima de 1.080 euros-, se precipitaba este martes sobre el colectivo de pensionistas como un jarro de agua fría. Y lo hacía desde Luxemburgo. «Es necesario analizar la sostenibilidad teniendo en cuenta la evolución de toda una serie de variables: demográficas, empleo, nivel salarial, el sistema normativo y por tanto el número de años de cotización, las características y la tasa de reposición de las pensiones». La lista es larga y, de hecho, varias ya se consideran en el actual Índice de Revalorización de las Pensiones. Lo evidente es que «no podemos fijarnos solo en un parámetro como el de la actualización al IPC». Porque hacerlo sería un mero parche, vino a decir, ya que se trata de «garantizar pensiones dignas ahora, pero también que lo sigan siendo dentro de 20 ó 40 años».
Estabilidad presupuestaria
La titular de Economía realizó estas declaraciones que, subrayó, sustentaban también «el objetivo del Gobierno», tras participar este martes en el Ecofin, la reunión de los 28 responsables de Finanzas y Economía de la Unión Europea. No es la primera vez que se produce un cruce de mensajes entre los ministros de Pedro Sánchez. En este caso, la matización a Valerio llega con un ancho de foco paneuropeo. Ha de ponerse en un contexto muy concreto: dos jornadas de reuniones comunitarias (tanto la del Ecofin como la de los 19 países del euro del lunes, Eurogrupo) que han estado marcadas por la inquietud que ha generado Italia con un proyecto presupuestario que dispara el IPC público un 2,4% en el próximo trienio saltándose todas los barreras impuestas por Bruselas.
Y Calviño, que desde que piso Luxemburgo, viene marcando equidistancia entre España e Italia, volvió a remarcar este martes que «nosotros hemos aprendido claramente los límites de la política fiscal y la importancia de tener una estabilidad presupuestaria y garantizar que no hay inestabilidad financiera». Hay entran las pensiones. Racionalidad y cumplimiento de las reglas del juego. Cierto que el recelo de la ministra a considerar únicamente el IPC real en la revalorización es algo que ya ha deslizado en otras ocasiones, pero también es oportuno recordar que esta fórmula tampoco convence en el seno de la Unión Europea que, como siempre, «espera detalles».