Laparra destaca el descenso del paro juvenil en un 52% en cinco años
El vicepresidente de Derechos Sociales, Miguel Laparra, ha presentado hoy un informe que refleja un descenso de paro juvenil registrado[…]
El vicepresidente de Derechos Sociales, Miguel Laparra, ha presentado hoy un informe que refleja un descenso de paro juvenil registrado del 52,1% entre 2013 y 2017, casi diez puntos por encima de lo que ha descendido el desempleo en el conjunto de la población.
Este buen dato se ve contrarrestado sin embargo por la "importante tasa de temporalidad (44,1%) y de jornadas parciales (21,5%), signos de la precariedad" que soportan los jóvenes, ha dicho en ruda de prensa.
Laparra ha añadido que en la primera mitad de 2018 la cifra de personas desempleadas menores de 35 años, según la EPA, era de 12.100, un 21,2% menos que en el mismo periodo de 2017, aunque su tasa de paro es superior a la media salvo entre los 25 y los 34 años donde el nivel de desempleo es ya igual al del conjunto de la población.
Otro dato "especialmente relevante" es el descenso de la población joven desde 2006, por lo que ha indicado que el envejecimiento de la población activa "es un serio reto" que hay que afrontar "de manera decidida".
Los datos aportados por el vicepresidente indican que en 2017 el desempleo entre los menores de 35 años era del 44,3% en 2017 y ha bajado al 37,9% en la primera mitad de 2018, muy inferior a la tasa del 59,2% de 2006, antes de la crisis.
Por nivel formativo, un 21,2% de las personas desempleadas de entre 16 y 34 años cuenta con estudios superiores cuando en el conjunto de parados la cifra se sitúa en el 17,7%.
Respecto al sector de actividad de procedencia, el 19,3% de los jóvenes desempleados no han trabajado con anterioridad y entre los que sí lo han hecho las principales ramas son comercio y hostelería (19,7%), servicios a empresas, banca o seguros (18,4%), sanidad y educación (14,4%) e industria (11,7%)
Laparra ha indicado también que el 67,3% de personas desempleadas de entre 16 y 34 años lleva en el paro menos de siete meses y un 8,5% dos o más años, por lo que el paro de larga duración afecta al 22,1% de los jóvenes frente al 38,5% de media general.
Otros datos reflejan que la tasa de actividad entre los jóvenes se reduce de forma constante y así ha pasado del 76,1% en 2006 al 62,6% en 2016, en total 40.000 personas menos según la EPA.
Al respecto el vicepresidente ha indicado que las razones que mas inciden en este importante descenso de las personas jóvenes activas son las demográficas y el aumento de la inactividad en el colectivo, sobre todo en los primeros intervalos, por la mayor permanencia en los estudios e incluso la vuelta a los que se abandonaron.
En cuanto a los niveles de empleo y calidad del mismo, el número de personas ocupadas de entre 16 y 34 años se situó en 2017 en las 66.900 personas y suben a 68.050 en la primera mitad de 2018.
El análisis desde 2006 muestra un fuerte descenso del número de personas ocupadas entre 2007 (70%) y 2013 (46,9%), y una ligera recuperación en los últimos años (58% en julio de 2018) pero sin recuperar los niveles anteriores a la crisis.
De esta forma el peso que representa la ocupación de los jóvenes ha pasado del 38% en 2006 al 24%, lo que también afecta al envejecimiento de la población activa.
La conclusión del estudio es que la destrucción de empleo durante la crisis recayó en gran medida en la población de entre 16 y 34 años y su recuperación, aunque positiva, resulta todavía insuficiente, una tesis que se ve corroborada por los datos de afiliación a la Seguridad Social.
Como elementos positivos se destaca que crece la contratación, aunque en su gran mayoría es temporal, y que desde 2017 la recuperación del empleo juvenil es superior a la general, con un crecimiento de la ocupación del 4,7% frente al 4,2% de media, y una afiliación a la Seguridad Social el último julio superior en un 3,9% a la de hace una año cuando en el conjunto de la población ha crecido el 3,6%.
Pese a estos datos positivos, el informe señala que es preciso implementar estrategas para favorecer el empleo de los jóvenes y reducir la precariedad.
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