La Iglesia denuncia que sólo la mitad de familias tienen un trabajo digno

La Plataforma Iglesia por un Trabajo Decente ha denunciado hoy que, pese a la recuperación económica, sólo la mitad de[…]

La Plataforma Iglesia por un Trabajo Decente ha denunciado hoy que, pese a la recuperación económica, sólo la mitad de las familias españolas tienen un trabajo digno que les garantice una vida decente.

Con motivo del Día Mundial del Trabajo Decente, diversas entidades católicas se han concentrado hoy en la Parroquia de Santa María del Pí de Barcelona para exigir un trabajo decente y denunciar que, por ejemplo en Cataluña cerca de 400.000 personas con empleo no llegan a fin de mes y la mitad de las familias trabajadoras viven en situación precaria.

Las entidades católicas han reclamado que se instaure en España un salario mínimo interprofesional de 1.000 euros al mes y "la dignificación" de trabajos como el doméstico.

Bajo el lema "Repartir el trabajo para compartir la riqueza", la concentración ha querido ser "una enmienda a la totalidad al discurso oficial de los gobernantes en materia laboral", han señalado los organizadores, entre ellos Cáritas, Justicia i Pau, Cristianismo y Justicia, la Pastoral Obrera y Mans Unides.

En el manifiesto que han leído durante el acto, las entidades católicas observan "con preocupación cómo, a pesar de la reducción sostenida del paro, hay muchas personas vulnerables que aún se encuentran inmersas en la precariedad laboral".

"Trabajar ya no es garantía para salir de la pobreza, ya que en el año 2017 un 12,2% (391.400 personas) de las personas que trabajaban en Catalunya no llegaban a fin de mes. Esta cifra se ha visto incrementada en 0,2%, (8.900 personas más) con relación a 2016 y un 3,6% respecto 2008", añade el manifiesto.

Según las entidades, los sueldos bajos y la elevada temporalidad sitúan a la persona en una espiral de precariedad "de la que es muy difícil salir".

También han denunciado que "la elevada temporalidad dificulta la realización de un proyecto de vida estable a las personas" y que "el 28% de los contratos firmados en 2018 en el conjunto de España son de menos de siete días (cuando en 2007 eran el 15%)".

Las entidades católicas han resaltado que uno de los colectivos que pone rostro a la precariedad laboral es el de las trabajadoras domésticas, formado mayoritariamente por mujeres que se dedican al cuidado del hogar y de las personas mayores, "y en la mayoría de casos no reciben un trato justo por falta de tiempo de descanso o por no tener fijados unos límites a su horario laboral".

No disfrutar de un salario mínimo y no estar dadas de alta en la seguridad social supone que no puedan percibir una remuneración por enfermedad, no disfrutar de subsidio de desempleo y no poder solicitar el permiso de maternidad, han denunciado.

"Esta situación las sitúa en una dependencia total de la voluntad de aquellos que las contratan. La mayoría son personas migrantes, y se ven obligadas a trabajar al precio que sea por sobrevivir y regularizar su situación administrativa", han concluido.

Por todo ello, las entidades de Iglesia han reiterado que "es prioritario construir una sociedad que cree trabajo para todos, facilitando la autonomía y la disponibilidad de recursos suficientes para los proyectos de vida personales y familiares".

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