La conspiración de los 'brexiters'
Los conservadores que apostaron por la salida de Reino Unido de la UE dificultan la candidatura de Theresa May como futura primera ministra
Theresa May, actual ministra de Interior, es la candidata preferida de los parlamentarios conservadores que han manifestado a quién votarán a partir del martes en el proceso de selección del futuro primer ministro, pero los dos rivales mejor colocados, Andrea Leadsom y Michael Gove, afirmaron ayer que el futuro jefe de Gobierno debe ser alguien que votó en favor del 'brexit'.
May, que emergió inmediatamente como la candidata capaz de unir a los conservadores, cuenta con el apoyo de un 60% de los votantes del partido, según los desacreditados sondeos; es sorprendente porque casi dos tercios de votantes laboristas optaron por la permanencia y más en el caso de otros partidos, y por tanto no salen las sumas. ¿Los votantes 'tories' querrían ahora una partidaria 'reacia' de la permanencia?
«El país quiere algo más que un primer ministro 'brexit'», dijo ayer May, en una de las entrevistas a las que se sometieron los candidatos antes de que comience, el martes, la selección del grupo parlamentario, donde hay también una mayoría que votó por la permanencia. Pero los dos que sobrevivan tendrán que someterse al voto de los miembros del partido. No parece probable que haya 'coronación' no disputada de May, que tampoco la quiere.
Leadsome tuvo que defenderse de la revelación, por el 'Mail on Sunday', de que, hace tres años, afirmó en una conferencia que la marcha de la UE sería «desastrosa» para la economía y que le seguiría una década de incertidumbre. En estos tres años, dijo la exdirectiva de empresas financieras, que es identificada como la Margaret Thatcher del momento, «la UE ha demostrado que no puede ser reformada».
Y, por eso, la jefatura de Gobierno debe recaer en alguien «que cree firmemente y entiende» que el 'brexit' ofrece mejores oportunidades. Cuando el presentador de la BBC, Andrew Marr, le recordó que May ha aceptado que el referéndun obliga a implementar la marcha, Leadsom comparó positivamente su optimismo sobre el futuro con la actitud de «alquien al que le dicen que hay que marcharse».
¿Se encamina el Partido Conservador a una elección entre perdedores y vencedores del referéndum? Gove traicionó a Boris Johnson, según la versión más extendida, cuando el hasta entonces favorito para ser futuro líder dio largas a su exigencia de prometer a Leadsom uno de los grandes puestos del futuro Gobierno. Un 'dream team' de 'brexiters', Gove-Leadsom o viceversa, podría surgir del proceso de selección para enfrentarse a May ante los miembros del partido.
Pero no es tan sencillo. Gove afiló su retórica para presentar como exigencia que lidere el Gobierno alguien que apoyó el 'brexit', y por eso atisbe ya «los soleados altiplanos» que serían su meta. Unanimidad, pues, sobre el esplendor del mañana. Pero Leadsome, a quien apoya la campaña que lideró Nigel Farage, quiere invocar ya el artículo 50 que desencadena la negociación con la UE. Gove se reserva el momento.
Un historial de sorpresas
Las elecciones de líder, incluso antes de que se introdujese el método actual de eliminación sucesiva de los menos votados por los parlamentarios hasta llegar a dos, que son sometidos a los afiliados, han deparado sorpresas. John Major fue a dos grandes, Michael Heseltine o Douglas Hurd. El joven William Hague le sustituyó batiendo a dos pesos pesados, Kenneth Clarke y Michael Howard. El gris Ian Duncan Smith batió a Clarke y a la estrella del momento, Michael Portillo. Tras ser depuesto Duncan-Smith por el grupo parlamentario, Howard fue elegido por unanimidad.
David Cameron iba hacia la derrota ante el derechista David Davis, hasta que prometió apartar a los conservadores británicos del Partido Popular Europeo. La historia reciente dice que se dan sorpresas y que tienen consecuencias. Tres días después de conocerse los candidatos, ya hay una brecha sobre la legitimidad de unos y otros sobre cómo votaron. Y esta vez nadie sabe a ciencia cierta dónde está el centro de gravedad del partido o del país.