Los acercamientos de Sánchez e Iglesias dispararon la prima de riesgo
Los inversores internacionales acogieron los resultados electorales del pasado 20 de diciembre con cierto alivio. La prima de riesgo apenas[…]
Los inversores internacionales acogieron los resultados electorales del pasado 20 de diciembre con cierto alivio. La prima de riesgo apenas registró un ligero repunte en los días posteriores a los comicios. Y es que pensaban que, al igual que en otros países europeos, una gran coalición entre los dos grandes partidos constitucionalistas, PP y PSOE, que diera estabilidad al país, era no solo deseable, sino posible.
«¡Qué buenos han sido los resultados electorales en España! Los nacionalistas que quieren romper el país, y la izquierda radical no son determinantes en el nuevo escenario político», comentaban a sus colegas españoles empresarios y banqueros europeos en los corrillos de algunas reuniones internacionales tras las elecciones. «No está tan claro», respondían los españoles que acudían a estos foros. «?Spain is diferent? y es muy difícil que socialistas y populares se pongan de acuerdo», explicaban. Y como el tiempo ha demostrado, acertaban los españoles, y volverá a haber elecciones el próximo mes de junio.
La política expansiva del Banco Central Europeo y las masivas compras de deuda han provocado que las variaciones bruscas en las primas de riesgo de los países del euro se hayan limitado bastante. Y a pesar de ello, la evolución de este indicador, que mide la confianza de los inversores en un país y en su capacidad de devolver la deuda, ha marcado claramente las preferencias del mercado ante las distintas opciones políticas (ver gráfico adjunto).
Desde las pasadas elecciones ha habido varios días de fuertes repuntes de la prima de riesgo, y todos han coincidido con momentos en los que se vislumbraba un posible pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar gobierno.
En apenas diez días, desde que el pasado 2 de febrero el Rey encargara a Sánchez la formación de Gobierno y hasta el 11 de ese mismo mes, cuando el pacto con Podemos parecía plausible, el diferencial de la deuda española con el bono alemán se disparó más de 30 puntos básicos, desde los 129 hasta los 160 puntos.
Tampoco se recibió con excesiva alegría en el mercado el pacto PSOE-Ciudadanos, anunciado el 24 de febrero, y que llevó a la prima de riesgo a rondar los 150 puntos básicos.
Tras la investidura fallida de Pedro Sánchez, se produjo la mayor relajación de la prima de riesgo desde las elecciones. Esta llegó a caer hasta los 119 puntos básicos, un nivel similar al que había en diciembre antes de los comicios. Los temores de los inversores volvieron a dispararse a medida que se sucedían los intentos del líder socialista de sumar al partido morado al pacto cerrado con Albert Rivera. El 7 de abril, tras convocarse una reunión a tres entre el Partido Socialista, Podemos y Ciudadanos, el diferencial con el bono alemán repuntó hasta los 152 puntos básicos. El anuncio de Iglesias, un día después, de la imposibilidad de un acuerdo fue aplaudido por los inversores, lo que permitió un descenso de nueve puntos en la prima de riesgo en una sola jornada, y desde entonces, este indicador oscila en el entorno de los 130 puntos básicos, unos quince por encima de los niveles en los que se movía el año pasado.
Desde antes de las elecciones inversores y empresarios vienen denunciando que una eventual coalición entre el PSOE y Podemos podría dar un giro de 180 grados a las reformas emprendidas en la última legislatura que han llevado a España a ser uno de los países que más crecen y más empleo crean de la zona euro.
Periódicos internacionales como «The Wall Street Journal» o «The Economist» han advertido en los últimos meses de este riesgo e incluso las agencias de rating han rebajado las perspectivas de la deuda española por la incertidumbre política. El pasado mes de febrero Moody?s empeoraba las perspectiva de la deuda española, pasando de «positiva» a «estable» ante el riesgo de que la inestabilidad política frene en seco las reformas que aún necesita la economía.
Y es que los programas económicos del PSOE, pero especialmente de Podemos, no solo suponen una vuelta atrás en reformas como la laboral, que ha sido aplaudida desde numerosos ámbitos internacionales, sino que además conllevarían un fuerte incremento del gasto público que daría al traste con los objetivos de estabilidad comprometidos con Bruselas y que ya se incumplieron el año pasado.
El pacto a la portuguesa
Un ejemplo de lo que podría ocurrir en España lo tenemos en Portugal. Rafael Domenech, economista jefe para economías desarrolladas de BBVA, recuerda que Portugal llegó a tener una diferencia de apenas 15 puntos con respecto a la prima de riesgo italiana antes de las elecciones. Hoy, tras el pacto de socialistas, comunistas y el Bloco de Esquerdas (el Podemos luso) para formar gobierno, la diferencia entre lo que paga Italia por su deuda y lo que paga Portugal supera los 250 puntos básicos. «Eso es un coste muy grande en términos de recuperación», explica Domenech, que cree que la desconfianza de los inversores es uno de los riesgos a los que se enfrenta la economía española.
Y es que la subida de la prima de riesgo no solo empeora la imagen de España en el exterior, sino que tiene un impacto directo en las grandes cifras económicas, pero también en el bolsillo de los contribuyentes. Según cálculos de BBVA por cada cien puntos que sube la prima de riesgo, el Estado español tiene que pagar 12.400 millones de euros más en intereses de la deuda, mientras que se dejarían de crear 160.000 empleos. La economía, según cálculos del gobierno, crecería medio punto menos. No es baladí, por tanto, que los inversores se fíen de España y le presten dinero barato.