Juan Eslava Galán: «Una iglesia es un libro mudo que cuenta historias»
«Las faldas, arriba; los pantalones, abajo», advertía el famoso predicador jesuita Padre Tarín a los fieles antes de empezar sus[…]
«Las faldas, arriba; los pantalones, abajo», advertía el famoso predicador jesuita Padre Tarín a los fieles antes de empezar sus misas. «Ahora parece un chiste, pero en su época (finales del siglo XIX y principios del XX) los fieles que estaban en el templo entendían perfectamente que las mujeres debían dirigirse al coro para no distraer la atención de los hombres que estaban en la nave de la iglesia», explica Juan Eslava Galán. Esta anécdota, con la que arranca uno de los capítulos de «La madre del cordero» (Planeta), es solo un ejemplo de cómo era la religión en otro tiempo y cómo claves que antes cualquiera entendía hoy son códigos indescifrables para la gran mayoría.
¿Qué hace un buey destripado debajo de uno de los púlpitos que enmarcan el altar mayor de la catedral de Córdoba? ¿Por qué esa santa lleva unos pechos en una bandeja? ¿Qué significan las borlas del escudo de un obispo? Las iglesias están llenos de símbolos que «vemos sin ver, miramos sin entender», a juicio de Eslava Galán.

Esa riqueza de imaginería tiene su razón de ser en que «la Iglesia se dirigía a fieles que en su mayoría eran analfabetos. Para ellos, una iglesia era un libro mudo que contaba historias», explica el escritor, que pone el ejemplo de la portada de la iglesia del monasterio de Santa María de Ripoll, en Gerona, a la que dedica un apéndice en su obra. «Es casi un tebeo, una especie de cómic donde se enseñaba. Además de ser magnífica desde el punto de vista histórico, esa portada tiene casi todo del Antiguo y del Nuevo Testamento representado».
La afición de este «asiduo visitador de museos» por coleccionar estampas de todo tipo le llevó a darse cuenta de que el hombre moderno y «no digamos las desventuradas víctimas de la Logse» ha olvidado o desconoce ese mundo de signos, emblemas y alegorías que «pertenece sin duda a un capítulo importante de la civilización cristiana occidental».
«Los jóvenes con inquietud de viajar y hacer turismo, cuando visitan alguna iglesia son incapaces de interpretar la mitad de lo que ven», afirma Eslava Galán, «porque de los planes de estudio han desaparecido asignaturas como la de Historia Sagrada» que se estudiaba en su tiempo. El escritor se lamenta de que «se ha dejado a las generaciones jóvenes sin herramientas» para leer estos libros mudos.
«Ven un santo que está vestido al estilo medieval y que enseña una rodilla con una llaga y un perro le lame y no saben que es San Roque, el abogado de las plagas en la Edad Media a quien se acudía cuando se tenía una enfermedad importante», pone como ejemplo el autor, que se ha propuesto recoger en este libro de sedimentación elaborado a lo largo de 12 años «lo esencial de la simbología cristiana».
Con grandes dosis de humor y explicaciones no siempre políticamente correctas, Eslava Galán recopila en este vademécum las diferencias entre una iglesia y una catedral, las características de los escudos de obispos y cardenales o los distintos signos y marcas de las muchísimas comunidades religiosas que existen y que se reflejan constantemente en los templos, junto a curiosidades como el origen de la expresión «el coño de la Bernarda» o el porqué de la «postura del misionero». «En la letra pequeña a pie de página se demuestra con la escritura en la mano por qué la Iglesia rechaza cualquier otra postura y por qué esta era la que los misioneros enseñaban a las nativas», apunta.
«Respeto mucho a la Iglesia y no quiero provocarla pero, de vez en cuando, cuando estoy escribiendo se me va la pluma para señalar algún absurdo en los que incurren, que incurren en muchos, alguna contradicción? con animus iocandi, para que el lector se regocije, con un poquito de broma, sin herir a nadie», asegura.

El autor, que ya abordó el tema religioso en «El catolicismo explicado a las ovejas», ha querido que este nuevo libro fuera «divertido y ligero» y que no solo recogiera la iconografía aprobada por la Iglesia Católica. Cristos irreverentes, el patrón de los narcos San Jesús Malverde o la Virgen de los Sicarios también están reseñados en «La madre del cordero».
El título, que juega con conceptos tan cristianos como «madre» (la Virgen) y «cordero» (una de las representaciones de Jesucristo), y la portada del libro «lo dicen todo», a juicio de Eslava Galán. «Es un guiño al lector», dice refiriéndose a imagen de la Iglesia del Mar, en Florida, cuya arquitectura se asemeja a un pollito.
Es solo uno de los muchos guiños que el lector encontrará en estas 373 páginas plagadas de curiosidades. ¿Era feo y deforme Jesús como fue descrito en los primeros siglos, se asemejó al retrato robot elaborado por la BBC o alto y guapo como se ha venido representando en los últimos años? «Cristo ha tenido cualquier imagen porque no hay ningún testimonio en su época de cómo era. Lo que la BBC ha hecho ha sido reconstruir lo que serían los rasgos típicos de un judío de su época y en su lugar, muy distinto de ese Jesús apolíneo que representan ahora», señala el escritor.
De santos y reliquias
Por qué una de las representaciones más antiguas de Cristo fue un pez o por qué hay Vírgenes negras son otras de las cuestiones a las que responde Eslava Galán junto a las descripciones de un amplio muestrario de vírgenes, ángeles, mártires, eremitas y, sobre todo, santos. Los hay por méritos académicos, los santos «hasta para el fornicio», los «de cuando la Iglesia se ató los machos en Trento» o los de los «tiempos tormentosos del Modernismo». Y eso que estos son los más venerados en España, los que más frecuentemente encuentra uno en una iglesia. «Es un pintorreo de los miles de santos que hay. Habría que escribir varios tomos para recogerlos todos», señala mientras advierte que no solo incluye los reconocidos por la Iglesia. «¡Dios me libre!», añade.
También resultaría «imposible hacer un catálogo de reliquias que fuera ni mínimamente completo porque durante siglos ha habido una especie de fiebre en Europa por coleccionar reliquias. Eso ha generado una industria de reliquias falsas extensísima», explica.
«Ahora parece que eso está adormecido. Prácticamente solo se habla de la Sábana Santa -que todos sabemos que es falsa y ha generado la secta religiosa de los sindonólogos, añade Eslava Galán-, pero el mundo de las reliquias tuvo una gran vigencia en los siglos medievales y después con un gran revival a partir del siglo XVI y el Concilio de Trento».
«Lo esencial de la simbología cristiana está en el libro, contado con humor y con exactitud»Juan Eslava Galán
En las iglesias y santuarios españoles se veneran más de cien mil que pasan por ser auténticas, puesto que la Iglesia nunca se ha manifestado en sentido contrario, según destaca en el libro el autor, que cita entre ellas dos Santos Rostros, uno en Alicante y otro en Jaén, el Pañolón de Oviedo o el trozo más grande de la Vera Cruz, que está en Cantabria.
«Tenemos incluso barro que sobró de hacer a Adán en un santuario de Navarra. No nos podemos quejar, España está muy bien representada», subraya mordaz Eslava Galán, que solo menciona en «La madre del cordero» algunas de las más curiosas y variadas. «Me he dejado en el tintero muchísimas cosas porque el libro no podía ser tan extenso que fuera de manejo torpe, pero creo que lo esencial de la simbología cristiana está en el libro, contado con humor y con exactitud».