El BCE irrumpe en el mercado de bonos, ¿compramos?
La institución presidida por Mario Draghi ha incluido la deuda de compañías europeas con grado de inversión en su programa de compra de bonos, una medida que está beneficiando al mercado de crédito europeo. ¿Cuál es la estrategia para el inversor?
El Banco Central Europeo sorprendió al mercado, la semana pasada, con una batería de medidas para estimular el crecimiento y la inflación. Entre ellas, anunció la inclusión de la deuda corporativa no financiera en su programa de compra de activos, una noticia que ha provocado una subida del crédito. En ese sentido, cabe preguntarse cómo va a afectar la irrupción del BCE en el mercado de deuda privada y qué estrategia hay que seguir.
Víctor Alvargonzález, de Tressis, explica que el mercado de crédito tiene un tamaño siete veces menor que el de la deuda soberana, por lo que la capacidad de influencia de un actor tan potente como el BCE se multiplica. Así, por ejemplo, los 20.000 millones de bonos de empresas españolas que supuestamente adquirirá el BCE, según el ministro De Guindos, son literalmente «mucho dinero».
Por eso, la mayoría de los analistas espera que los efectos de esta medida se noten en el mercado de deuda europea en general, más allá de los bonos «investment grade» (que son los que han entrado a formar parte del programa de expansión cuantitativa de la institución). «Es una medida positiva para todo el crédito. Precisamente, las empresas con rating de grado de inversión son las que menos necesitan la ayuda del BCE porque ya se están financiando a tipos bajos (abundan los tipos por debajo del 1 por ciento en «investment grade»). Pero el mecanismo de transmisión redundará en bajar los tipos de la deuda en general», explica Mario Lafuente, de Atl Capital. Esto es especialmente importante teniendo en cuenta las dudas que generó la deuda más especulativa («high yield») este comienzo de año, y que se temía que pudiera contagiar a otros activos, recuerda Álvaro Sanmartín, de MCH.
En todo caso, aunque el anuncio del BCE esté favoreciendo al crédito en general, los expertos tienen sus preferencias, a la espera de que el Banco Central Europeo publique los detalles técnicos de la medida.
Borja Gómez, de Inverseguros, apuesta por las emisiones con calificaciones BBB y BBB-, las de menor calidad dentro del grado de inversión, «y que han podido tener una penalización más notable en los momentos de tensión». «Luego, a pesar de no estar dentro de la lista de la compra del BCE», le gustan los bonos BB o BB-», que «también se podrían ver beneficiados si se genera un sentimiento positivo en el mercado, pues en términos de rentabilidad-riesgo pueden tener un atractivo un poco mayor».
Por su parte, Lafuente apuesta por la deuda subordinada financiera, teniendo en cuenta que las entidades han mejorado su solvencia, que cuentan con el apoyo del BCE y que ofrecen «diferenciales de crédito de entre 250 y 300 puntos básicos, bastante atractivos». Asimismo, este experto también ve con buenos ojos los convertibles, «el activo de renta fija que más se aproxima a la renta variable, pero que cuenta con la protección del bono». «No se han comportado bien este inicio del año, con lo cual es un momento razonable para añadir posiciones», dice.
Por último, Lafuente incluye el «high yield» entre sus apuestas. «Desde principios de año, está pagando unos diferenciales bastante altos ante el miedo a unos impagos que creemos improbables y que, si se dan, se habrá compensado por ellos. Es difícil perder dinero con este diferencial de crédito», dice.
Sin embargo, no todo el mundo recomienda «high yield» por el riesgo que lleva aparejado. Y, en caso de comprar este activo, lo harían dentro de un fondo diversificado.
Por otro lado, cabe preguntarse qué ocurrirá con la deuda soberana en este contexto de mejora generalizada del crédito, especialmente después de que los intereses del bund alemán sorprendieran con un alza tras aprobarse la medida. En este punto, también hay división de opiniones. Algunos expertos creen que la deuda soberana de la periferia de la zona euro es una buena opción si siguen reduciéndose los intereses. Eso sí, con la excepción de Portugal, que tiene pendiente una revisión de la calificación crediticia el próximo 29 de abril, y que podría salir de los activos «elegibles» del BCE si le asestan una improbable rebaja, según explica Borja Gómez. En cambio, otros expertos descartan la deuda pública por ofrecer rentabilidades muy bajas y, en algunos casos, negativas, una «trampa» en la que quizá hayan caído algunos inversores en los últimos meses de volatilidad, al ir en busca de refugio. «Mucha gente se ha comprado deuda pública de países del corazón y la periferia de la zona euro como activos refugio, en un entorno de tipos cada vez más negativos pero, si el panorama económico no es tan malo como nos lo pintaban, una rentabilidad del bono alemán al 0,24 por ciento no parece una buena idea», avisa Sanmartín. De hecho, Sanmartín advierte del riesgo de duración pues, a su juicio, «estar invertido en plazos largos está muy mal pagado» en el momento actual. «Los bonos a largo plazo están descontando un escenario demasiado negativo de economía e inflación y se pueden convertir en una trampa si los tipos a largo plazo acaban repuntando», avisa.
En cambio, Lafuente cree que «los plazos largos subirían si se viera un repunte fuerte de las expectativas de inflación», algo que ve improbable. Por su parte, Gómez también duda de la efectividad de las medidas del BCE y se pregunta cuánto tiempo durará el sentimiento positivo del mercado si no logran los objetivos para los que fueron lanzadas. En relación con esto, Gómez tampoco descarta los plazos largos, pues a su juicio pueden emplearse para obtener un plus de rentabilidad.