El Día D, de Draghi
En un escenario donde están a punto de producirse decisiones inéditas (el BCE y la compra de bonos) y algunas[…]
En un escenario donde están a punto de producirse decisiones inéditas (el BCE y la compra de bonos) y algunas variables/clave (como la cotización del euro o del precio del petróleo) se encuentran en niveles desconocidos desde hace muchos años, es fácil que aparezcan nuevos movimientos que incrementen todavía más la volatilidad. Esto es lo que ha ocurrido esta semana con la decisión del Banco Nacional de Suiza de dejar fluctuar la cotización de su moneda frente al euro sin ponerle ningún límite, aunque ello vaya afectar a la capacidad exportadora del país helvético. A fin de cuentas, lo que los mercados y sus principales protagonistas están haciendo es adecuar su estrategia a esos nuevos datos que, inevitablemente, afectan a su cuenta de resultados.
El ahorrador/inversor debería hacer más caso a este nuevo escenario que a las previsiones de algunas entidades y casas de análisis que llegan a situar a la Bolsa española al final del ejercicio por encima del 12.000 con una rentabilidad superior al 25 por ciento.
No estamos para gratuitas previsiones, sino para ser fieles a nuestro perfil de riesgo y asumir que hemos entrado en un periodo de fuertes turbulencias que durante un tiempo harán subir y bajar las carteras como única forma de avanzar. Probablemente algunos inversores deberían reducir su apuesta por la renta variable y volver los ojos a la renta fija privada europea a medio plazo, aun a costa de una baja rentabilidad.
Una vez más, Mario Draghi aparece como el único piloto capaz de planear sobre tales turbulencias tratando de minimizar los riesgos. El jueves, es el dia D, de Draghi, y el presidente del Banco Central Europeo tendrá que desvelar algunas dudas sobre el montante total y el periodo en el que llevará a cabo su anunciada compra de activos financieros. Es seguro que, conociéndole y atendiendo a la situación actual, no va a gastar toda su artillería en un solo disparo. Consciente de que ya no tendrá más ases bajo la manga, tratará de alargarlo en el tiempo e ir ajustado el volumen de compras de acuerdo con la evolución de la economía europea. Mario, siempre Mario.