Persisten reticencias a contratar a personas con discapacidad, según tesis

Los empresarios siguen siendo reticentes a la hora de contratar a personas con discapacidad intelectual, según una tesis de la[…]

Los empresarios siguen siendo reticentes a la hora de contratar a personas con discapacidad intelectual, según una tesis de la Universidad de Extremadura realizada por Juana Iglesias, del departamento de la Facultad de Ciencias de la Educación.

Según esta investigación, que ha contado con la experiencia y opinión de los profesionales del ámbito de la discapacidad intelectual, a pesar de que en los últimos años se ha avanzado en diversos aspectos, como es el caso del ordenamiento jurídico, hay otros en los que todavía se acentúa las desigualdades sociales.

Así, según los profesionales encuestados, un bajo porcentaje de personas con discapacidad intelectual logran acceder al empleo ordinario, permitiéndoles vivir de una manera independiente, situación que se podría mejorar a través de adaptaciones, con los medios y apoyos adecuados.

En opinión de estos profesionales, las personas con discapacidad intelectual no disfrutan de las mismas oportunidades en la comunidad que el resto de personas.

El menor nivel formativo, los estereotipos y prejuicios sociales vinculados al potencial laboral de este colectivo, la sobreprotección familiar y la desmotivación personal son obstáculos que entorpecen el acceso.

El empleo con apoyo se convierte en una medida eficaz como resorte para la inclusión socio laboral, según la investigadora, que considera que "estos apoyos trabajan fundamentalmente la formación, la búsqueda de empleo, el seguimiento en el puesto de trabajo y la dotación de los apoyos necesarios, con lo cual favorece un vida independiente y autónoma".

Pese a ello, los empresarios siguen siendo reticentes a la hora de contratar a personas con discapacidad, pues desconocen la capacidad que tienen como trabajadores, así como la modalidad de empleo con apoyo en su entorno natural de trabajo.

Mediante esta herramienta un profesional acompaña a la persona con discapacidad en su puesto de trabajo el tiempo requerido, hasta que la persona adquiera aquellas habilidades que le permiten desarrollarse para llevar acabo bien sus tareas.

Para la investigadora, los servicios de intermediación laboral juegan un papel primordial, puesto que son servicios de contacto con empresas que ayudan a conocer la realidad de las personas con discapacidad y los beneficios que tienen para ambas partes la contratación.

Además ayudan a las personas a formarse diseñando su itinerario profesional proporcionando habilidades que le van a servir posteriormente en su puesto de trabajo".

El estudio verifica que el acceso a un empleo mejora notablemente la calidad de vida incidiendo en la mejora del bienestar material y emocional de las personas con discapacidad intelectual.

La tesis de Juana Iglesias también ha puesto de manifiesto la necesidad de conseguir que la sociedad cambie su percepción sobre las personas con discapacidad y para ello "es necesario que los profesionales y organizaciones ayuden a eliminar prejuicios e ideas erróneas que actualmente siguen muy arraigadas".

Para la autora, que es psicopedagoga en el Centro Ocupacional de Plena Inclusión Montijo, es importante "resaltar el valor de identificar las necesidades de estas personas junto al tipo e intensidad de los apoyos que requieren para poder participar en entornos comunitarios en igualdad de condiciones que el resto de ciudadanos".

Juana Iglesias afirma que, según su propia experiencia, "desde las organizaciones se deben producir cambios que ayuden a incrementar el bienestar personal y reduzca la exclusión de este colectivo en la sociedad".

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