El gran dilema de 2026: ¿hipotecas fijas o variables?

Con la situación actual del euríbor, el mercado hipotecario discierne entre las ventajas y desventajas de las hipotecas fijas o variables

El mercado hipotecario afronta en 2026 uno de sus grandes debates: ¿es mejor contratar una hipoteca fija o apostar por una mixta? La respuesta cobra especial importancia en un momento en el que el euríbor vuelve a escalar y amenaza con acercarse al 3% después de casi dos años en los que se ha mantenido por debajo.

Ahora, la amenaza es real: el índice cerró julio en el 2,855%, frente al 2,079% de hace un año. En agosto, la media se sitúa ya en el 2,933%. Una evolución que mantiene la presión sobre las hipotecas vinculadas al euríbor.

Por otro lado, el Banco Central Europeo mantiene el tipo de depósito en el 2,25%, después de haberlo elevado en junio, y la incertidumbre sobre los tipos continúa. Y teniendo todo esto en cuenta, la respuesta es clara: elegir entre una hipoteca fija y una mixta implica decidir cuánto riesgo está dispuesto a asumir cada hogar.

Las hipotecas fijas ganan terreno

Según Roams, y más concretamente su experto Pablo Vega, actualmente la balanza se inclina hacia el tipo fijo. Su argumento principal tiene que ver con el momento del ciclo de tipos: "Si tuviera que quedarme con una, hoy elegiría la fija por una cuestión de ciclo".

Los motivos de ello son evidentes, pues según recalca el experto, una hipoteca mixta supone apostar a que el euríbor estará más bajo dentro de tres, cinco o diez años que en la actualidad. Algo difícil de llevar a cabo cuando esa apuesta se produce justo cuando el indicador lleva meses subiendo.

Todo ello conduce haca una conclusión, y es que la ventaja inicial de la mixta puede desaparecer con el paso del tiempo. Incluso puede llegar a convertirse en un mayor coste en menos de cuatro años, según el análisis del experto de Roams.

La diferencia entre hipotecas fijas y mixtas se estrecha

Este, sin embargo, no es el único argumento a tener en cuenta. Según afirma Vega, la diferencia entre las mejores ofertas fijas y mixtas ya no es tan amplia como en el pasado. Uno de los mejores tipos fijos, el de Ibercaja, se sitúa en el 2,55 %. En las mixtas, Sabadell ofrece un 1,80 %, pero solo durante los tres primeros años. La diferencia inicial es inferior a un punto.

Esa distancia puede diluirse cuando termina el periodo fijo de la modalidad mixta. En ese momento, el préstamo queda expuesto a la evolución del euríbor. Y teniendo en cuenta la evolución actual experimentada por la cuota, no parece una opción recomendable.

Por ello, Pablo Vega considera que puede no compensar asumir esa incertidumbre cuando una hipoteca fija permite asegurar durante toda la vida del préstamo un tipo cercano al que ofrece una mixta durante sus primeros años.

Los escenarios en los que la hipoteca mixta gana peso

Sin embargo, a pesar de ello, el experto de Roams no descarta en todos los casos la opción mixta. A su juicio, esta modalidad puede tener sentido cuando existe una ventaja económica inicial relevante y el comprador cuenta con una estrategia concreta para aprovecharla.

Entre las opciones enmarcadas dentro de estas posibles estrategias, una de las más habituales puede ser vender la vivienda antes de que termine el periodo fijo. Otra posibilidad distinta consiste en amortizar una parte importante de la deuda antes de entrar en el tramo variable.

Por otro lado, Vega recalca que la situación económica del hogar también resulta determinante. Para una familia sin margen financiero y cuya cuota ya supone un esfuerzo importante sobre sus ingresos, Pablo Vega considera que la fija suele ser la alternativa más prudente, mientras que un comprador solvente y con capacidad de ahorro puede encontrar sentido en la mixta.

Con ello, la conclusión parece clara: para Pablo Vega, no existe una modalidad objetivamente mejor para todos los compradores. La decisión depende de la estabilidad económica del hogar, del tiempo durante el que se prevé mantener el préstamo y de la capacidad para asumir cambios en la cuota.

El error habitual de fijarse solo en el tipo inicial

Sin embargo, más allá de la elección de un modelo u otro, Vega explica que, uno de los principales errores consiste en elegir una hipoteca únicamente por su tipo de interés inicial. La comparación debe ir más allá de esa cifra.

Entre otras cosas, el cliente debe revisar también la TAE, el coste de los productos vinculados, las comisiones por amortización y la duración del tramo fijo. Todos estos elementos pueden cambiar la valoración final de una oferta, ya que una diferencia aparentemente pequeña en el tipo puede quedar anulada por el coste de los seguros, las tarjetas u otras condiciones asociadas al préstamo.

La clave está, por tanto, en el perfil del comprador. En un escenario de euríbor al alza y con el indicador cerca del 3%, Pablo Vega considera que pagar algo más por asegurar el tipo durante toda la vida del préstamo puede resultar más prudente que asumir hoy una apuesta por una futura bajada del índice.

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