El BCE avisa: el nuevo shock energético alargará la inflación
Philip Lane prevé que la inflación de la zona del euro siga elevada durante más tiempo y no converja hacia el 2 % hasta mediados de 2027
El encarecimiento de la energía amenaza con trasladarse de nuevo a los alimentos y otros bienes básicos, prolongando la presión sobre los hogares de la zona del euro.
La nueva oleada de encarecimiento de la energía mantendrá la inflación de la zona del euro elevada durante más tiempo de lo previsto inicialmente por el Banco Central Europeo (BCE), según su economista jefe, Philip Lane.
«Estamos asistiendo a una segunda oleada de subidas de precios, no solo del petróleo, sino también del gas», afirmó Lane en una entrevista publicada este martes por el diario suizo Le Temps.
«Creemos que esta segunda oleada de encarecimiento de la energía debería provocar una inflación más alta y persistente, antes de que empiece a descender hacia nuestro objetivo a partir de mediados de 2027», añadió.
El impacto no se limitará directamente a la factura energética. Según Lane, la subida debería ejercer presión también sobre los alimentos, la electricidad y los bienes en general. Los servicios, en cambio, deberían permanecer relativamente contenidos.
Más presión sobre tipos

Las declaraciones llegan después de que el BCE haya subido los tipos por segunda vez desde que la guerra con Irán disparó los costes energéticos.
Los responsables de política monetaria han empezado ya a preparar el terreno para un endurecimiento adicional. Una nueva subida de 25 puntos básicos podría producirse tan pronto como en octubre.
La inflación de la zona del euro podría acercarse al 4 % durante los próximos meses. Las últimas previsiones del BCE la sitúan en una media del 3 % este año y del 2,5 % el próximo, todavía claramente por encima del objetivo del 2 %.
Al mismo tiempo, la economía europea continúa mostrando resistencia.
Lane advirtió, sin embargo, de que «un shock que resultara más intenso y persistente este otoño pesaría sobre la economía».
Crecimiento moderado
El escenario cambiaría si la presión energética empezara a remitir.
«En caso de un shock menos severo, varios factores positivos deberían apoyar el crecimiento, como el importante gasto público acometido en algunas partes de Europa», explicó Lane.
El economista jefe del BCE mencionó en particular el programa alemán de inversión en infraestructuras y defensa y el plan NextGenerationEU de la Unión Europea.
También destacó el posible efecto positivo de la inteligencia artificial sobre la economía europea.
«Aunque el centro de gravedad de la actividad relacionada con la inteligencia artificial no está en Europa, contamos con suficientes empresas activas en el sector como para que nuestra economía también pueda beneficiarse», señaló.
El escenario central del BCE sigue siendo, por tanto, de crecimiento contenido.
«Nuestra previsión de referencia es que la economía europea continúe creciendo a un ritmo estable pero moderado, siempre que el shock energético no se intensifique», afirmó Lane.
El riesgo sigue arriba
El gobernador del banco central de Estonia, Ülo Kaasik, coincidió con el diagnóstico y señaló que los principales riesgos están «muy ligados» a la situación geopolítica y al conflicto en Oriente Próximo.
«Si los precios del petróleo permanecen elevados durante más tiempo o suben todavía más, eso significa, por supuesto, que la inflación puede aumentar más y mantenerse alta durante más tiempo», declaró en Tallin.
El escenario contrario también sigue abierto. «Si la situación en los mercados energéticos se calma más rápidamente, la preocupación por la inflación podría ser menor», añadió.
Kaasik considera que los riesgos para los precios están inclinados al alza, aunque advirtió contra la idea de dar por sentada una sucesión de nuevas subidas de tipos.
«Si la situación es muy incierta, es prematuro prometer que subiremos los tipos varias veces seguidas», concluyó.