EE. UU. e Irán buscan aliviar Ormuz sin cerrar la guerra de fondo

Washington y Teherán buscan una salida parcial al bloqueo marítimo, pero el programa nuclear iraní, Líbano, las sanciones y las milicias mantienen lejos un acuerdo duradero

El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal punto de presión sobre energía, inflación y comercio global mientras EE. UU. e Irán negocian bajo amenaza de nueva escalada.

EE. UU. e Irán se encuentran en un punto muerto desde que acordaron un alto el fuego en abril. Ninguna de las partes ha logrado cerrar un acuerdo para poner fin a una guerra que se prolonga desde hace meses, ha causado miles de muertos y ha provocado una crisis energética mundial.

Las tensiones siguen elevadas. Irán mantiene un control férreo sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y EE. UU. se niega a levantar el bloqueo naval a los buques vinculados a Teherán. El presidente Donald Trump ha amenazado con reanudar los ataques, mientras Irán advierte de que su respuesta se extendería más allá de Oriente Medio.

Las diferencias entre ambas partes siguen siendo amplias. Sin embargo, Irán ha dado señales de que algunos puntos podrían haberse acercado. Washington y Teherán parecen buscar un pacto a corto plazo que desbloquee Ormuz y deje los asuntos más complejos, como el futuro del programa nuclear iraní, para una negociación posterior.

Estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz, situado entre Irán al norte y Omán al sur, concentra en circunstancias normales alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. También es una ruta comercial clave para otras materias primas.

Irán restringió el tráfico por el estrecho tras el inicio de la guerra, el 28 de febrero. Esa decisión disparó los precios de la energía y aumentó la presión inflacionista sobre gobiernos y consumidores de todo el mundo.

Teherán mantuvo sus propias exportaciones de crudo a través de la vía marítima y solo permitió el paso de determinados buques, a menudo tras negociaciones para garantizar tránsito seguro y, en algunos casos, después de solicitar pagos de hasta 2 millones de dólares.

EE. UU. ha intentado presionar económicamente a Irán para que restablezca Ormuz como zona libre de peaje. Para ello, impuso un bloqueo a los buques que han hecho escala o se dirigen a puertos iraníes.

El resultado es un bloqueo diplomático y marítimo: Irán afirma que no reabrirá el estrecho hasta que termine el bloqueo estadounidense, mientras Trump insiste en que el bloqueo seguirá hasta que se firme un acuerdo.

Es improbable que Irán renuncie con facilidad a su influencia sobre Ormuz y, por extensión, sobre la economía global sin concesiones de EE. UU. Teherán ha declarado varias veces que quiere mantener el control del estrecho a largo plazo. El embajador iraní en Francia, Mohammad Amin-Nejad, afirmó que Irán dialoga con Omán sobre algún tipo de sistema permanente de peaje.

Programa nuclear

El programa nuclear iraní sigue siendo el obstáculo más complejo. EE. UU. exige que Irán pierda su capacidad nuclear, con la excepción de la central eléctrica de Bushehr, para impedir que pueda producir una bomba atómica.

Irán niega de forma reiterada su intención de desarrollar armas nucleares, una afirmación recibida con escepticismo por algunos gobiernos occidentales. Teherán sostiene que tiene derecho a enriquecer uranio con fines civiles.

La Administración Trump ha presionado para imponer una moratoria de duración determinada a las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán. Teherán estaría abierto a una suspensión más corta que los 20 años propuestos por Washington, según informó The Wall Street Journal, que citó a personas familiarizadas con el asunto.

Además del enriquecimiento futuro, queda la cuestión de las reservas actuales de uranio enriquecido. La última vez que el organismo de control nuclear de Naciones Unidas pudo verificar las reservas iraníes fue antes de los ataques estadounidenses e israelíes de junio de 2025. Los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica determinaron entonces que Irán había acumulado 441 kilos de uranio enriquecido al 60 %. Si se procesara de nuevo, ese material podría bastar para fabricar alrededor de una docena de bombas nucleares.

EE. UU. sostiene que Irán debe entregar su uranio enriquecido. Existe un precedente: Teherán transfirió material a Rusia como parte del acuerdo nuclear de 2015. Sin embargo, Reuters informó, citando a dos fuentes iraníes anónimas familiarizadas con el asunto, que el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, emitió una directiva que prohíbe enviar al extranjero el uranio del país cercano al grado armamentístico.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado que la guerra entre EE. UU., Israel e Irán no ha terminado, porque considera necesario retirar ese material nuclear y desmantelar cualquier capacidad de enriquecimiento restante. Un acuerdo que no cumpla esos criterios elevaría el riesgo de una nueva acción militar israelí.

Frente libanés

Irán también ha insistido en que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra debe detener los combates en Líbano, donde Israel libra una guerra paralela contra Hezbolá, el grupo militante respaldado por Teherán.

EE. UU. ha seguido una vía diplomática separada para reducir la tensión en el conflicto libanés. Israel y Líbano alcanzaron una frágil tregua a mediados de abril. Ambas partes se reunieron en Washington y se prevén nuevas negociaciones en junio. Hezbolá no participa en las conversaciones.

Las negociaciones aún no han dado frutos. Israel y Hezbolá han llevado a cabo ataques desde que se anunció el alto el fuego. Una de las principales exigencias israelíes es el desarme de Hezbolá. El grupo ha rechazado los intentos de desmantelar sus capacidades militares y el Gobierno libanés no ha logrado desarmarlo en el pasado.

Sanciones y misiles

Otras condiciones de Irán para un acuerdo incluyen el levantamiento de sanciones y la liberación de fondos congelados. EE. UU. ofreció concesiones en estos ámbitos en una propuesta de mayo, según informó Axios. Teherán también ha presentado exigencias que parecen difíciles de aceptar para Washington, como compensaciones por los daños de guerra y la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región.

EE. UU. ha presionado también a Irán para que limite su programa de misiles balísticos. Estas armas representan una amenaza militar convencional que puede extenderse más allá de Oriente Medio. También podrían servir como sistema de lanzamiento de una ojiva nuclear si Irán decidiera desarrollar esa capacidad.

La Administración Trump exige, además, que Irán deje de armar y financiar a milicias regionales como Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen, dos organizaciones consideradas terroristas por EE. UU. Teherán considera esa red de aliados como parte de un «eje de resistencia» para proyectar su influencia en Oriente Medio.

Trump podría estar dispuesto a rebajar algunas de sus exigencias más amplias y dejar asuntos clave sin resolver ante la presión política y económica para encontrar una salida a la guerra. El conflicto elevó los precios de la gasolina en EE. UU. por encima de los 4,50 dólares por galón por primera vez desde 2022, con impacto directo sobre los consumidores antes de las elecciones de mitad de mandato.

El punto relevante para los mercados es que el acuerdo más probable no resolvería todos los frentes. Un pacto limitado podría aliviar Ormuz y reducir la presión inmediata sobre energía e inflación, pero dejaría abiertos el programa nuclear iraní, Líbano, los misiles balísticos y la red de milicias regionales. Esa combinación mantendría una prima geopolítica elevada incluso si se evita una nueva escalada militar.

Claves para inversores

Qué significa esto para tu dinero

Accede a:

  • impacto en mercados
  • activos beneficiados
  • estrategia recomendada
Ver implicaciones

Este contenido este disponible para los suscriptores. Accede ahora para leer el articulo completo sin restricciones.

Disfruta de contenido exclusivo, an?lisis en profundidad y mucho m?s con tu suscripcion. Este contenido este disponible para los suscriptores. Accede ahora para leer el articulo completo sin restricciones.


● Desde 1987, la revista Inversión ayuda cada mes a miles de inversores españoles a tomar grandes decisiones con análisis, estrategia y visión de mercado. Suscríbete a la edición en papel, con acceso web incluido, por 28,99 € el primer año (-42 %).

Portada del número 1.358 (mayo) de la revista Inversión.

En portada