La inflación inmobiliaria obliga a las familias a revisar su planificación patrimonial
Banco Mediolanum, Renta 4 e Ibercaja advierten de que la preservación del patrimonio exige más planificación y menos decisiones impulsivas
La subida del precio de la vivienda empieza a condicionar las decisiones de las familias con patrimonio y obliga a integrar liquidez, sucesión, fiscalidad e inversión en una misma planificación.
La dificultad de acceso a la vivienda para las nuevas generaciones ha entrado de lleno en las conversaciones de la banca privada.
Así lo explicaron los participantes en la mesa sobre preservación patrimonial del XVI Foro de Banca Privada y Asesores Financieros, organizado por la revista Inversión. En ella intervinieron Mario Rappanello, director de wealth y banca privada de Banco Mediolanum; Diego Abaitua, secretario general y director de banca privada de Renta 4; y Miguel Pareja, responsable de banca privada y personal de Ibercaja en Madrid noroeste.
Los tres coincidieron en que la protección patrimonial ya no puede entenderse únicamente como una cuestión financiera. Cada vez incorpora con más frecuencia aspectos relacionados con la vivienda, la sucesión, la fiscalidad o las necesidades futuras de las familias.
Vivienda familiar
Pareja identificó una tendencia que se ha repetido durante el último año en muchas conversaciones con clientes de alto patrimonio. «La preocupación que más aparece ahora es la inflación inmobiliaria», explicó.
Según relató, numerosas familias observan cómo sus activos inmobiliarios se han revalorizado de forma significativa mientras sus hijos encuentran crecientes dificultades para acceder a una vivienda.
Esta situación obliga a revisar estrategias patrimoniales y a adelantar decisiones que hasta hace pocos años apenas formaban parte de la planificación financiera.
Riesgo de liquidez

Los participantes coincidieron además en que la liquidez no puede considerarse automáticamente un refugio.
Abaitua recordó que permanecer durante años fuera de los mercados puede tener un coste importante en términos de poder adquisitivo. «Actualmente, con una inflación esperada por encima del 3 %, permanecer en liquidez supone asegurar una pérdida patrimonial en el medio plazo», señaló.
La mesa coincidió en que la preservación patrimonial requiere mantener el capital invertido, siempre de acuerdo con los objetivos y el perfil de cada cliente.
Objetivos concretos

Los tres expertos rechazaron la idea de que exista una distribución de activos válida para cualquier inversor.
Rappanello defendió que toda planificación debe comenzar por una definición precisa de los objetivos vitales del cliente. «Las herramientas se definen a partir de los objetivos», explicó.
En la misma línea, Pareja recordó que la diversificación es un medio y no un fin en sí mismo. La combinación de activos debe responder a necesidades concretas y no a fórmulas estandarizadas.
Los participantes analizaron también el papel de los activos alternativos, cuyo acceso se ha ampliado durante los últimos años. Aunque reconocieron su utilidad dentro de determinadas estrategias, insistieron en que requieren horizontes temporales largos y una adecuada comprensión de sus riesgos.
Disciplina patrimonial

La mesa concluyó con una reflexión compartida sobre el papel del asesor financiero en un entorno cada vez más complejo.
Rappanello defendió la importancia de que el cliente no se enfrente solo a los momentos de volatilidad. Abaitua recomendó evitar las decisiones tomadas «a golpe de tuit». Y Pareja resumió la idea con una frase que terminó convirtiéndose en una de las más comentadas del debate: «Historia frente a histeria. Nunca una vocal tuvo tanta importancia para el patrimonio».
La conclusión fue unánime: en un entorno marcado por la inflación, la incertidumbre y el exceso de información, la disciplina y la planificación siguen siendo instrumentos centrales para proteger el patrimonio.
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