La banca privada alerta del riesgo silencioso que amenaza a los patrimonios: demasiada liquidez
La banca privada alerta en los foros de la revista Inversión que la inflación y los tipos altos convierten el exceso de liquidez en una amenaza para el patrimonio
Los directivos de banca privada en BBVA, el Santander, Caixabank y el Sabadell debatieron sobre los retos de la gestión patrimonial en un entorno marcado por la inflación, los tipos de interés y la incertidumbre geopolítica. La mesa coincidió en señalar el exceso de liquidez como uno de los principales riesgos para los patrimonios.
La principal amenaza para muchos patrimonios ya no es asumir demasiado riesgo, sino evitarlo.
Esa fue una de las conclusiones más repetidas durante el XVI Foro de Banca Privada y Asesores Financieros organizado por la revista Inversión y Grupo Economía Digital, donde el diagnóstico lanzado por el economista Javier Santacruz encontró eco entre Nicolás Barquero (Banco Santander), Xavier Blanquet (Banc Sabadell), Juan Llamas (Caixabank) y Olga Montañés (BBVA), además de gestoras y asesores financieros.
La advertencia apareció ya en la apertura del encuentro. Santacruz defendió que la economía mundial se dirige hacia una etapa caracterizada por crecimiento moderado, inflación estructuralmente más elevada y tipos de interés más altos durante más tiempo. Un entorno distinto al que dominó gran parte de la década anterior y que obliga a replantear muchas de las decisiones de inversión tradicionales.
Según explicó, el riesgo ya no reside únicamente en la volatilidad de los mercados, sino también en la pérdida progresiva de poder adquisitivo que sufren los patrimonios que permanecen inmóviles durante largos periodos.
Liquidez, inflación y patrimonio
La tesis encontró rápidamente eco entre los representantes de las principales entidades de banca privada españolas. En la mesa inaugural de bancos, Barquero, Blanquet, Llamas y Montañés coincidieron en que la liquidez sigue siendo una herramienta necesaria para gestionar incertidumbre y aprovechar oportunidades, pero advirtieron de que mantener posiciones excesivas en efectivo puede convertirse en una fuente de erosión patrimonial cuando la inflación se mantiene por encima de la rentabilidad obtenida por ese capital.
«Hoy en día permanecer en liquidez significa menos patrimonio», resumió Diego Abaitua, secretario general y director de banca privada de Renta 4, al advertir de que la preservación patrimonial exige mantener el capital invertido con una estrategia coherente y adaptada a cada cliente.
La reflexión supone un cambio relevante respecto a años anteriores. Tras una década marcada por tipos de interés próximos a cero y posteriormente por el fuerte ajuste monetario iniciado en 2022, la preservación patrimonial ya no se interpreta únicamente como una reducción del riesgo financiero. También implica evitar que el patrimonio pierda capacidad adquisitiva con el paso del tiempo.
«Sin asumir riesgo es complicado que el patrimonio crezca», añadió Mario Rappanello, director de wealth y banca privada de Banco Mediolanum, quien defendió que la construcción de carteras debe partir de los objetivos vitales de cada cliente y no de soluciones estandarizadas.
Los participantes defendieron además la necesidad de construir carteras diversificadas y adaptadas a las circunstancias concretas de cada inversor, alejándose de fórmulas universales o distribuciones rígidas de activos.
Del producto a los objetivos vitales

Otro de los mensajes recurrentes del encuentro fue la transformación que está experimentando la propia actividad de banca privada.
Los profesionales del sector señalaron que el cliente de patrimonio elevado demanda cada vez más acompañamiento en decisiones que trascienden la mera selección de productos financieros. La planificación sucesoria, la organización del patrimonio familiar, las participaciones empresariales o la financiación de nuevas generaciones forman ya parte habitual de las conversaciones entre asesores y clientes.
En este contexto, el valor añadido deja de situarse exclusivamente en la construcción de carteras para trasladarse hacia la capacidad de ordenar objetivos, riesgos y horizontes temporales.
Una de las preocupaciones emergentes identificadas durante el debate fue la dificultad de acceso a la vivienda para las nuevas generaciones. Miguel Pareja, responsable de banca privada de Ibercaja, explicó que cada vez más familias con patrimonio consolidado se enfrentan a la necesidad de ayudar a hijos y nietos a acceder a una vivienda, una realidad que está obligando a replantear decisiones patrimoniales y sucesorias que hasta hace poco apenas formaban parte de las conversaciones financieras.
La IA abre oportunidades más allá de la tecnología

La mesa dedicada a mercados e inversión puso el foco en otro de los grandes temas que condicionan actualmente las decisiones de inversión: la inteligencia artificial (IA).
Los expertos coincidieron en que la IA constituye una transformación económica de enorme alcance, pero advirtieron del riesgo de concentrar toda la atención inversora en un número reducido de compañías tecnológicas.
«Estamos en una nueva fase de reconversión industrial auspiciada por la IA», señaló Óscar Esteban, Iberia business head en Fidelity International, quien defendió que las oportunidades asociadas a esta transformación se extienden mucho más allá de los desarrolladores de modelos de inteligencia artificial y alcanzan a sectores industriales, infraestructuras, energía, automatización y telecomunicaciones.
En la misma línea, Sol Hurtado de Mendoza, directora general en España y Portugal de BNP Paribas AM, recordó que resulta extremadamente difícil identificar con antelación qué compañías serán las grandes ganadoras de esta revolución tecnológica. Por ello defendió la diversificación como herramienta fundamental para capturar el crecimiento derivado de la inteligencia artificial sin concentrar excesivamente los riesgos.
Los participantes subrayaron la importancia de combinar gestión activa, disciplina de valoración y visión de largo plazo para identificar a los ganadores de una transformación económica que previsiblemente se prolongará durante años.
El regreso de la renta fija

El nuevo régimen económico también está devolviendo protagonismo a activos que habían perdido relevancia durante años.
La renta fija, especialmente determinados segmentos de deuda corporativa y mercados emergentes, volvió a aparecer como una herramienta relevante para la construcción de carteras. Del mismo modo, varios participantes destacaron el interés de los bonos ligados a la inflación como mecanismo de protección frente a un escenario en el que los precios podrían mantenerse por encima de los niveles observados antes de la pandemia.
La conclusión compartida fue que los inversores vuelven a disponer de más herramientas para diversificar sus carteras, aunque la selección de activos exige ahora un análisis mucho más cuidadoso que durante la etapa de abundante liquidez y tipos extraordinariamente bajos.
El asesoramiento gana importancia

La jornada concluyó con otro mensaje compartido por buena parte de los participantes: cuanto más complejo se vuelve el entorno económico, más valor adquiere el asesoramiento personalizado.
La expansión de las redes de asesores financieros y la creciente demanda de profesionales especializados reflejan precisamente esa tendencia. Juan Massana, director comercial de Banco Mediolanum, defendió que el crecimiento de estos modelos responde a una demanda cada vez mayor de relaciones estables y personalizadas.
«Al cliente siempre le atienden las mismas personas y eso permite ofrecer aquello que mejor se adapta a su perfil y a sus necesidades», explicó.
Según Massana, muchos profesionales están optando por el modelo agencial atraídos por una mayor autonomía, flexibilidad y capacidad para desarrollar su propio proyecto profesional.
En un entorno de inflación persistente, volatilidad recurrente y cambios estructurales en la economía global, la gestión patrimonial parece orientarse menos hacia la búsqueda de rentabilidades extraordinarias y más hacia la protección inteligente del patrimonio a largo plazo.
Una tarea para la que, según coincidieron los participantes del foro, permanecer inmóvil puede resultar tan arriesgado como tomar decisiones equivocadas.
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