Lo que el Mundial puede enseñar sobre las finanzas

Los modelos de inversión y las predicciones futbolísticas comparten una misma advertencia con las finanzas: el azar pesa más de lo que sugieren las fórmulas

El Mundial sirve como metáfora de una lección útil para los mercados: los modelos pueden ordenar la información, pero no eliminan la incertidumbre ni convierten la suerte en capacidad predictiva.

En el Sea Life Centre de Oberhausen hay un monumento dedicado a Paul, el pulpo que alcanzó fama mundial tras acertar el resultado de los siete partidos de Alemania en el Mundial de 2010.

Si Países Bajos gana el Mundial de 2026, que arrancó este jueves en México, quizá surjan peticiones para levantar una estatua a Joachim Klement, de Panmure Liberum, el oráculo involuntario del mundo financiero en materia de predicciones futbolísticas.

Klement, director gerente del banco de inversión con sede en Londres, vive una racha peculiar. El modelo que diseñó en 2014 predijo correctamente la victoria de Alemania en aquel Mundial. Después acertó con Francia en 2018 y con Argentina en 2022.

El estratega de inversión alemán ha sido muy solicitado por los medios antes de la edición de este año, hasta el punto de amenazar con eclipsar trabajos más serios sobre las implicaciones bursátiles del auge de la inteligencia artificial. La atención puede dispararse si la elección de su modelo para 2026 —Países Bajos, una selección relativamente secundaria a la que Polymarket atribuye una probabilidad del 4 %— termina levantando el trofeo en julio.

Modelo fallido

La ironía es que el modelo estaba pensado para fallar.

«Originalmente, esto debía ser un ejercicio de humildad para mostrar al mundo lo estúpidos y poco fiables que son los modelos económicos», escribe Klement en su informe, que quizá no sea el más largo, pero sí el más entretenido entre las notas de análisis temáticas sobre el Mundial publicadas por los bancos de inversión.

En un giro con ecos de Los productores, después de su tercera predicción correcta consecutiva se vio inundado de preguntas y peticiones para pronosticar otros torneos deportivos. La vida disfruta jugando malas pasadas. Una forma de cortar la euforia habría sido elegir deliberadamente un probable perdedor en 2026, pero Klement insiste en que eso no ha sucedido: «El modelo es el modelo».

Me pregunté si el informe, que satiriza la tendencia de la industria financiera a encontrar excusas para las predicciones fallidas, había recibido críticas por falta de lealtad dentro del gremio económico.

«Para ser sincero, todos los economistas con los que he hablado sobre estas predicciones están de acuerdo conmigo», me dijo Klement. «Somos conscientes de que, por lo general, intentamos hacer algo extremadamente difícil y fingimos estar más seguros de lo que realmente estamos».

Azar y mercados

Aquí hay una lección que se repite a menudo, pero se olvida con facilidad: no conviene subestimar el papel del azar en los mercados y en la vida.

Un mono que lanzara dardos a las páginas bursátiles de The Wall Street Journal superaba al gestor medio de fondos activos, o al menos lo hacía hasta que la publicación se trasladó al entorno digital. La suerte puede confundirse fácilmente con habilidad.

Esa idea resulta evidente cuando se observa un torneo de fútbol atravesado por loterías como las tandas de penaltis. Es menos visible cuando se afronta la aparente precisión de las previsiones económicas y de mercado producidas por fórmulas matemáticas complejas.

El modelo de Klement se basa en un estudio de 2002 elaborado por investigadores de la Universidad de Nottingham y titulado The Socio-Economic Determinants of International Soccer Performance. Sus variables incluyen el PIB per cápita —el fútbol puede jugarse en cualquier lugar, pero para competir por un Mundial se necesita cierta infraestructura—, el tamaño de la población —aunque esto no ha funcionado para China ni para la India—, la temperatura —no se puede jugar cuando hace demasiado calor— y la condición de país anfitrión, que ayuda. También pondera los puntos actuales del ranking de la FIFA para reflejar la fortaleza de las plantillas.

Goldman falla

Los rivales de Klement pueden resignarse. Sobre el papel, el método de Goldman Sachs parece más sofisticado. Analiza casi 20.000 partidos desde 1978 mediante un modelo de regresión que predice el número de goles que marcará cada equipo frente a un rival concreto.

El sistema usa puntuaciones Elo, diseñadas originalmente para clasificar a jugadores de ajedrez, e incorpora variables como talento goleador, inercia, mentalidad —los campeones vigentes suelen rendir por debajo de lo esperado— y geografía, incluida la ventaja de jugar en casa. También ejecuta 50.000 simulaciones de Monte Carlo para obtener probabilidades de éxito para cada selección.

Todo eso ha servido de poco. Goldman eligió a Brasil como principal favorito en los tres últimos Mundiales y no acertó en ninguno. Este año, su modelo concede a España un 26 % de probabilidad de ganar el trofeo, seguida de Francia, con un 19 %; Argentina, con un 14 %; Brasil, con un 8 %; e Inglaterra, con un 5 %.

Goldman prevé que España, actual favorita en los mercados de apuestas, se imponga a Argentina en la final. Klement, en cambio, sitúa a Portugal como derrotada en el partido decisivo.

Falsa precisión

Aunque resulte tentador dedicar alguna burla de grada al modelo de Goldman, no hay demasiado que aprender de ese fallo. El papel del azar es demasiado grande.

Klement afirma que su modelo puede explicar el 55 % de la variación del éxito entre países en un Mundial. Es una cifra perfectamente respetable para un modelo financiero que se usará en miles de operaciones, con un volumen suficiente para que la señal emerja. Pero no puede predecir con fiabilidad un torneo de eliminación directa en el que el campeón jugará un total de ocho partidos. La muestra es demasiado pequeña.

Por eso estos ejercicios deben entenderse con sentido del humor.

«Si se toma este modelo y estas previsiones en serio, se está engañando a sí mismo», escribe Klement.

Aun así, hay información útil que extraer. Una primera conclusión es que conviene recibir las previsiones económicas con escepticismo. La segunda, que solo hubo un Paul.

Claves para suscriptores

Qué significa esto para tu dinero

Accede a:

  • impacto en mercados
  • activos beneficiados
  • estrategia recomendada
Ver implicaciones

Este contenido este disponible para los suscriptores. Accede ahora para leer el articulo completo sin restricciones.

Disfruta de contenido exclusivo, an?lisis en profundidad y mucho m?s con tu suscripcion. Este contenido este disponible para los suscriptores. Accede ahora para leer el articulo completo sin restricciones.


● Desde 1987, la revista Inversión ayuda cada mes a miles de inversores españoles a tomar grandes decisiones con análisis, estrategia y visión de mercado. Suscríbete a la edición en papel, con acceso web incluido, por 28,99 € el primer año (-42 %).

Portada del número 1.359 (junio) de la revista Inversión.

En portada