Los inversores exigen a EE. UU. el mayor interés en 22 años
La rentabilidad del bono estadounidense a 30 años alcanza el 5,44 %, su nivel más alto desde 2004, por el temor a la inflación y al aumento de la deuda
Donald Trump, en los jardines de la Casa Blanca, el 3 de abril.
La rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a más largo plazo ha alcanzado su nivel más alto en más de dos décadas. Las dudas sobre la inflación y las finanzas públicas prolongan las ventas de deuda y obligan al Gobierno a ofrecer mayores rendimientos para atraer a los inversores.
El rendimiento del bono a 30 años subió hasta cuatro puntos básicos, al 5,44 %, en la sesión del 24 de septiembre, tras el repunte del petróleo Brent. Es su máximo desde 2004. El movimiento se suma a las subidas de esa semana, que situaron las rentabilidades de los distintos vencimientos cerca de sus niveles más altos desde 2007.

«Se nos están acabando los superlativos para describir la rentabilidad del bono a 30 años», señaló Ed Al-Hussainy, gestor de carteras de Columbia Threadneedle. «Los inversores dicen: “Si vamos a comprometer nuestro dinero durante 30 años, necesitamos una remuneración mucho mayor”».
La presión sobre la deuda a largo plazo ha aumentado por la combinación de crecimiento económico, energía cara, inflación y mayores necesidades de financiación de los gobiernos. Ante ese escenario, los inversores exigen más rentabilidad para prestar su dinero durante décadas.
La subida continuada del rendimiento a 30 años dificulta los esfuerzos del Departamento del Tesoro por reducir el coste de financiación a largo plazo. A medida que se intensificaban las ventas, su secretario, Scott Bessent, amplió a mediados de agosto el programa de recompra de deuda pública para aliviar la presión.
Sin embargo, la medida apenas ha tenido un efecto duradero en el mercado.