El petróleo cede, la guerra sigue
Arabia Saudí prepara la reapertura de un oleoducto clave y EE. UU. anuncia avances en el diálogo con Irán, aunque persisten las dudas sobre un acuerdo
Arabia Saudí suspende una ruta clave para evitar Ormuz mientras la guerra con Irán amenaza también el tráfico por el mar Rojo.
Por Bingyan Wang | El petróleo pierde terreno ante la perspectiva de que Arabia Saudí recupere una vía esencial para sus exportaciones y los contactos entre EE. UU. e Irán permitan avanzar hacia el fin de la guerra. Sin embargo, los enfrentamientos y las diferencias sobre el control del estrecho de Ormuz ponen en duda el alcance de esa mejora.
El Brent acumulaba el martes un descenso superior al 9 % en seis jornadas y rondaba los 98 dólares por barril, sería su mayor racha bajista desde agosto de 2025, meses antes de que Washington desencadenara el conflicto con un ataque conjunto con Israel contra Irán. El West Texas Intermediate (WTI) para entrega en noviembre se situaba cerca de los 89 dólares.
Arabia Saudí pretende reanudar las exportaciones a través del oleoducto Este-Oeste, que permite evitar Ormuz. La instalación, con capacidad para transportar siete millones de barriles diarios, sufrió daños en los ataques de principios de septiembre. Riad confía en restablecer su funcionamiento pocos días después del anuncio.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que representantes estadounidenses habían mantenido una reunión «muy productiva» con enviados iraníes, pese a haber amenazado con aniquilar la República Islámica durante un discurso ante las Naciones Unidas. También anunció nuevos encuentros.
A pesar del retroceso, el petróleo conservaba una subida superior al 60 % desde el inicio de 2026 por las interrupciones del transporte marítimo en Ormuz, el paso más importante del mundo para el comercio de energía. El encarecimiento ha impulsado la inflación, y los productos refinados han subido aún más que el crudo. Ante la escasez de combustibles, Trump afirmó que había instado a sus asesores a respaldar una prohibición de las exportaciones estadounidenses de diésel.
Los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner participaron en los contactos con Teherán, según el presidente. Hubo «extensas conversaciones con la delegación iraní a través de los mediadores», escribió Witkoff en X. «Concluyeron satisfactoriamente una ronda de diálogo que esperamos resulte constructiva y prometedora».
Sin embargo, algunos operadores advirtieron de que conviene interpretar con cautela los anuncios de la Administración Trump. «Cuando uno es demasiado optimista, quiere ver buenas noticias hasta el punto de ignorar la realidad», señaló John Driscoll, director de JTD Energy Services.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, explicó que la comunicación con EE. UU., a través de Catar, tenía como objetivo transmitir sus exigencias, según la agencia oficial iraní IRNA. Entre ellas citó el fin de los combates, el levantamiento del bloqueo estadounidense y la descongelación de los activos de Teherán.
Los sucesivos intentos de poner fin a la guerra no habían logrado una solución duradera. Entre ellos figura un acuerdo provisional que estuvo vigente durante un breve periodo. Desde entonces, EE. UU. ha mantenido el bloqueo de los puertos iraníes, lo que limita los ingresos del país por exportaciones energéticas. En represalia, Irán ha seguido atacando buques en Ormuz.
Tras más de seis meses de conflicto, ambas partes continuaban enfrentadas por varias cuestiones fundamentales, entre ellas el estrecho. Teherán afirma que controla esta vía marítima, mientras Washington insiste en que su estatus no ha cambiado.