Mediolanum: «El reto de los asesores es ofrecer una apuesta diferente y personalizada»

Ángela del Rey (Banco Mediolanum) defiende la formación continua como base para que los asesores financieros respondan a un cliente más exigente y a un sector en transformación

Ángela del Rey, responsable de formación de los asesores financieros de Banco Mediolanum

Ángela del Rey, responsable de formación de los asesores financieros de Banco Mediolanum.

Lo esencial:

  • Formación técnica y humana. Banco Mediolanum defiende que un asesor financiero necesita conocimiento de mercados y productos, pero también habilidades personales para escuchar, entender y acompañar al cliente.
  • Certificación profesional. La normativa MiFID ha elevado las exigencias del sector, aunque la entidad ya apostaba por certificar a sus asesores antes de que fuera obligatorio.
  • Selección exigente. Para incorporarse a la red de Banco Mediolanum hay que superar un proceso específico que valora tanto competencias técnicas como capacidades relacionales.
  • Modelo interno. Además de las certificaciones regulatorias, los asesores completan un recorrido formativo propio dentro de la entidad.
  • Diversidad y sesgos. La formación debe ayudar a entender diferencias de género, generación y cultura en la relación con el dinero, y a evitar prejuicios inconscientes en el asesoramiento.

Entrevista completa (476 palabras, tiempo de lectura: 3 minutos; vídeo: 21 minutos):

La formación es uno de los pilares sobre los que Banco Mediolanum ha construido la mayor red de asesores financieros de España. Al frente de esa misión, Ángela del Rey trabaja para impulsar el desarrollo de profesionales capaces de ofrecer un asesoramiento más cercano, especializado y con mayor valor añadido.

¿Cuáles son las competencias imprescindibles para un asesor financiero de alto nivel?

Tienen que ir en una doble dirección. Por un lado, un asesor financiero necesita competencia técnica: conocimiento del mercado, de los productos y de la materia prima con la que trabaja. Esto es importantísimo, pero no es lo único.

También necesita desarrollar habilidades personales, las llamadas soft skills, porque, al final, un asesor financiero trabaja con personas. La parte técnica es necesaria, pero la capacidad de escuchar, entender y acompañar al cliente resulta igual de importante.

Vivimos un momento de mucha incertidumbre y cambios tecnológicos. ¿Cómo ha evolucionado la formación de los asesores para adaptarse a ese entorno?

La formación tiene que avanzar al mismo ritmo que la sociedad y el mercado. Afortunadamente, contamos con un marco regulatorio que exige una certificación profesional, un título que acredite que los asesores financieros tienen los conocimientos necesarios para desarrollar este trabajo.

En ese sentido, la normativa MiFID ha ayudado mucho a elevar el nivel del sector. Pero en Banco Mediolanum siempre lo hemos tenido muy claro. Hace 20 años, cuando no era obligatorio contar con una certificación, ya apostábamos por certificar a nuestros asesores.

Era una cuestión de calidad, pero también una apuesta. Suponía una inversión que entonces no era obligatoria, porque nadie nos exigía hacerla.

¿Qué se necesita hoy para ser asesor financiero de Banco Mediolanum?

Dos cosas. La primera es superar un proceso de selección riguroso y específico, en el que valoramos tanto los conocimientos técnicos como las habilidades personales.

La segunda es completar un recorrido formativo exigente. Por un lado, están las certificaciones profesionales que exige la normativa. Por otro, existe un ciclo interno propio, también muy demandante, que forma parte del modelo de Banco Mediolanum.

¿Cree que es necesaria una formación específica sobre cómo asesorar a las mujeres?

Es necesaria formación, sensibilidad y un desarrollo sólido de las habilidades personales. Hay muchos estudios que acreditan que el acercamiento de las mujeres a las finanzas es diferente. Pero no es solo una cuestión de género.

También hay diferencias generacionales muy relevantes. Los jóvenes no viven su relación con el dinero del mismo modo que las personas de más edad. Y lo mismo ocurre desde el punto de vista cultural.

Todo esto forma parte del ámbito de la diversidad, que también debemos tener muy presente en la empresa. Es muy importante que los asesores financieros reciban formación sobre sesgos inconscientes, porque esos sesgos pueden llevarnos a tener prejuicios respecto a determinados colectivos sin ser plenamente conscientes de ello.


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Portada del número 1.360 (julio) de la revista Inversión.

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