Wall Street descubre el riesgo político de la IA
El temor a restricciones a los centros de datos tras la victoria demócrata provocó la mayor caída de los chips desde 2020
Durante meses, los inversores acumularon motivos para desconfiar del auge de la inteligencia artificial (IA): tipos de interés elevados, más deuda para financiar infraestructuras y una creciente oposición a los centros de datos. Las elecciones legislativas estadounidenses añadieron un riesgo capaz de alterar las previsiones de todo el sector: que parte de esas instalaciones no llegue a construirse.
La victoria demócrata del 3 de noviembre, tanto en el Congreso como en numerosos gobiernos estatales, dio fuerza a candidatos que habían prometido limitar la expansión de estas infraestructuras. Dos días después, el temor a un freno regulatorio desencadenó una venta masiva de acciones vinculadas a la IA.