La guerra en Irán devuelve el petróleo al centro del riesgo de mercado

La reanudación de los ataques entre Israel e Irán presiona a bolsas y bonos, refuerza las expectativas de tipos más altos en EE. UU. y enfría el entusiasmo por la IA

El regreso de las hostilidades en Oriente Medio reabre una cadena de riesgos para los inversores: petróleo más caro, inflación más persistente, bancos centrales más restrictivos y menor margen para valoraciones exigentes.

Las acciones y los bonos cayeron mientras los inversores ajustaban sus carteras ante la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio, el repunte de los precios del petróleo, las crecientes apuestas por subidas de tipos de interés en EE. UU. y la corrección en el mercado de la inteligencia artificial.

El índice europeo Stoxx 600 retrocedió un 0,6 %. El crudo Brent subió un 4,6 % y superó los 97 dólares por barril tras la respuesta israelí a los ataques con misiles iraníes. Los rendimientos aumentaron en todo el mundo, con la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años al alza en cuatro puntos básicos, hasta el 4,57 %, mientras los operadores descontaban prácticamente dos subidas de tipos de la Reserva Federal en los próximos 12 meses.

El principal índice bursátil asiático cayó un 3,2 %, arrastrado por la corrección de las acciones vinculadas a la IA en EE. UU. del viernes. El Kospi de Corea del Sur se desplomó un 8,3 %. Los futuros estadounidenses se estabilizaron después de las caídas, con avances del 0,3 % en los contratos del S&P 500 y del 0,6 % en los del Nasdaq 100.

Hostilidades abiertas

El retroceso supone la mayor prueba en semanas para un mercado alcista de renta variable que se había apoyado en el fuerte avance del sector tecnológico y en la expectativa de una vuelta progresiva a la calma en Oriente Medio.

Esa hipótesis queda ahora en cuestión. Israel anunció ataques contra varios objetivos militares en Irán, en represalia por los lanzamientos de misiles de Teherán. La respuesta se produjo pese al llamamiento de Donald Trump al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para que evitara una réplica.

El intercambio representa una de las pruebas más importantes para el alto el fuego que entró en vigor el 8 de abril con el objetivo de detener los combates entre EE. UU., Israel e Irán. Llega además en un momento en el que Washington y Teherán avanzan poco hacia un acuerdo provisional para poner fin a la guerra, pese a que Trump ha afirmado en varias ocasiones que un pacto está cerca.

Para los mercados, el problema es inmediato: cada episodio de escalada en Oriente Medio se traslada al petróleo, y el petróleo condiciona inflación, expectativas de tipos, márgenes empresariales y consumo.

Rally a prueba

Los inversores afrontan ahora una combinación más incómoda: dudas sobre si el repunte bursátil había ido demasiado lejos, reanudación de los enfrentamientos en Oriente Medio y presiones inflacionistas que refuerzan la posibilidad de tipos más altos.

«A largo plazo, esto resultará ser una corrección técnica, aunque preocupante en un mercado alcista a largo plazo», declaró Tim Moe, estratega jefe regional de renta variable para Asia-Pacífico de Goldman Sachs (NYSE: GS), en Bloomberg TV.

Las acciones de fabricantes de chips y empresas de software registraron descensos en Europa, con caídas superiores al 2 % para ASM International (AMS: ASM), ASML Holding (AMS: ASML) y Nemetschek (ETR: NEM). En Asia, Samsung Electronics (KRX: 005930) llegó a caer un 11 %, SK Hynix (KRX: 000660) perdió un 10 % y Taiwan Semiconductor Manufacturing (NYSE: TSM) retrocedió un 5,7 %.

Petróleo y tipos

La tensión actual revela un cambio relevante en la estructura del mercado. Los dos grandes motores recientes —la inteligencia artificial y la energía— se han desplazado hacia terreno más adverso. La IA, que había sostenido gran parte del entusiasmo por la renta variable, empieza a mostrar síntomas de corrección. La energía, en cambio, vuelve a presionar al alza por el riesgo geopolítico.

Skylar Montgomery Koning, estratega macroeconómica de Bloomberg, señaló que, aunque la debilidad tecnológica parece más una corrección que el inicio de un mercado bajista, los inversores se enfrentan a dos semanas cargadas de riesgos justo cuando los precios del petróleo vuelven a subir. «Es difícil justificar un mayor riesgo a corto plazo», afirmó.

El petróleo vuelve así a actuar como vínculo entre geopolítica y política monetaria. Un Brent más caro alimenta el riesgo de inflación, reduce el margen de maniobra de los bancos centrales y puede erosionar el consumo si se mantiene durante demasiado tiempo.

Los swaps de tipos de interés indicaron que los operadores esperan una subida de un cuarto de punto de la Reserva Federal en la reunión de diciembre, con una probabilidad aproximada del 75 % de que se produzca un aumento en octubre.

IA bajo presión

La corrección tecnológica añade otro foco de vulnerabilidad. La avalancha de nuevas acciones de empresas que buscan financiar sus ambiciones en IA genera dudas en Wall Street sobre si habrá suficientes compradores para absorber toda la oferta.

El entusiasmo por la inteligencia artificial no desaparece, pero el mercado empieza a exigir más disciplina entre expectativas, financiación y capacidad real de crecimiento. La reanudación de las hostilidades llega, por tanto, en un momento en el que la renta variable ya mostraba sensibilidad a valoraciones exigentes y a una posible saturación del relato tecnológico.

Mientras tanto, el bitcoin subió un 2,1 % y superó los 63.000 dólares, tras caer por debajo de los 60.000 dólares el viernes por primera vez desde que Trump ganó la reelección en 2024.

Operaciones corporativas

La jornada también dejó movimientos corporativos relevantes en Europa. Intesa Sanpaolo (BIT: ISP) ofreció comprar Banca Monte dei Paschi di Siena (BIT: BMPS) por 30.600 millones de euros, una operación que puede impulsar una nueva fase de fusiones y adquisiciones en el sector financiero italiano.

En telecomunicaciones, un consorcio de empresas francesas acordó la compra de SFR, propiedad del multimillonario Patrick Drahi, en una operación que valora a la segunda mayor operadora móvil de Francia en 20.400 millones de euros, incluida la deuda.

Además, Airbus (EPA: AIR) ha notificado a algunos clientes retrasos en la entrega de aviones A320neo previstos para 2027 y 2028, según fuentes cercanas al asunto.

Menos margen

El mensaje de fondo para los mercados es que la guerra vuelve a ser el principal factor de transmisión entre energía, inflación y tipos. La inteligencia artificial sigue siendo una narrativa estructural, pero ya no basta por sí sola para absorber cualquier mala noticia. El petróleo recupera su papel como termómetro de riesgo geopolítico y la posibilidad de nuevas subidas de tipos en EE. UU. limita el margen para asumir valoraciones cada vez más exigentes.

La pregunta no es solo si las bolsas pueden corregir después de semanas de avances. La cuestión es si el mercado está dispuesto a seguir pagando múltiplos elevados cuando coinciden tres factores que reducen visibilidad: hostilidades abiertas en Oriente Medio, energía más cara y una Reserva Federal más presionada por la inflación.

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