Apple traslada el coste de la IA a los clientes con subidas de precios
Apple paga en bolsa la subida de precios en ordenadores, tabletas y dispositivos para compensar el encarecimiento de memoria y almacenamiento de la IA
La subida de precios de Apple (NASDAQ: AAPL) muestra cómo la demanda de centros de datos de inteligencia artificial empieza a presionar los costes de componentes y a trasladarse al precio final de productos de consumo.
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Apple (NASDAQ: AAPL) cayó en bolsa después de subir los precios de todos sus Mac, iPad, dispositivos para el hogar y Vision Pro. La compañía intenta compensar el encarecimiento de componentes provocado por una escasez sin precedentes de chips de memoria y almacenamiento.
Las subidas entraron en vigor el jueves en su tienda online y tienen alcance global. Apple no elevó por ahora los precios del iPhone, Apple Watch ni AirPods, aunque dejó abierta la puerta a nuevos ajustes en más productos.
La acción de Apple cayó el 6,1 %, hasta 275,15 dólares, su mayor descenso en una sola sesión desde el 4 de abril de 2025.
Costes de la IA
La compañía atribuye el movimiento a una presión de costes que llega desde el corazón de la nueva infraestructura tecnológica. Un portavoz de Apple señaló que «la rápida expansión de los centros de datos de inteligencia artificial ha creado un aumento extraordinario de la demanda de memoria y almacenamiento» y añadió que la empresa nunca había visto una subida de componentes «tan grande y tan rápida».
Apple sostuvo que hasta ahora había protegido a sus clientes de esos incrementos, pero que ha alcanzado un punto en el que necesita empezar a subir precios en varios productos, incluidos los iPad y Mac.
El movimiento es poco habitual en la historia reciente de la compañía. Apple ha elevado antes el precio de modelos concretos, como el incremento de 100 dólares aplicado el año pasado al iPhone 17 Pro, pero no había realizado una subida tan amplia en varias categorías a la vez.
En marzo ya elevó precios en el MacBook Air y el MacBook Pro coincidiendo con actualizaciones de especificaciones, lo que ayudó a amortiguar la percepción del aumento.
Nuevos precios
El precio de entrada del MacBook Neo sube de 599 a 699 dólares. El MacBook Air de 13 pulgadas pasa de 1.099 a 1.299 dólares. El MacBook Pro de 14 pulgadas sube de 1.699 a 1.999 dólares, mientras que el modelo de 16 pulgadas arranca ahora en 2.999 dólares, frente a los 2.499 anteriores.
El iMac de sobremesa parte ahora de 1.499 dólares, frente a 1.299, y el Mac Studio aumenta de 1.999 a 2.499 dólares. La versión más equipada del MacBook Neo, con más almacenamiento y Touch ID, pasa de 699 a 799 dólares. Un MacBook Pro de 16 pulgadas completamente configurado con la mayor memoria y almacenamiento alcanza ya los 9.999 dólares.
La subida también afecta a las tabletas. El iPad Pro de 11 pulgadas pasa de 999 a 1.199 dólares, y el modelo de 13 pulgadas sube de 1.299 a 1.499 dólares. El iPad Air de 11 pulgadas cuesta ahora 749 dólares, frente a 599, y el modelo de 13 pulgadas se eleva de 799 a 949 dólares. El iPad básico aumenta de 349 a 449 dólares, mientras que el iPad mini pasa de 499 a 599 dólares.
En el hogar, el HomePod estándar sube de 299 a 349 dólares, y el HomePod mini pasa de 99 a 129 dólares. El Apple TV aumenta de 129 a 199 dólares. El visor Apple Vision Pro arranca ahora en 3.699 dólares, frente a los 3.499 anteriores. La versión de un terabyte cuesta 4.199 dólares.
Presión de suministro
Los directivos de Apple ya habían advertido durante la presentación de resultados del segundo trimestre de que la escasez de memoria empeoraría a lo largo del año.
Tim Cook, consejero delegado de Apple, señaló entonces que las restricciones también estaban afectando al suministro, con muchos modelos de Mac sometidos a plazos de entrega más largos y retrasos en envíos. «No estamos en el punto de decir que esto vaya a terminar pronto», afirmó en abril. Según Cook, las restricciones pueden prolongarse durante «varios meses».
La crisis de memoria será heredada por John Ternus, que asumirá el cargo de consejero delegado el 1 de septiembre en sustitución de Cook. La escasez también ha afectado a la capacidad de Apple para lanzar nuevos productos, incluido un Mac Studio actualizado.
Cook explicó en abril que el iPhone se había visto menos afectado por el problema de memoria que el Mac, aunque sí afrontaba restricciones relacionadas con los procesadores principales del dispositivo.
El iPhone, pendiente
El mercado mira ahora al iPhone. Apple lanzará nuevos teléfonos en septiembre, incluido un gran modelo plegable cuyo precio probablemente superará los 2.000 dólares, además de los nuevos iPhone 18 Pro y iPhone 18 Pro Max, con componentes de cámara más caros.
Esos cambios pueden presionar más los precios. Bloomberg Intelligence estima que Apple podría subir los precios del iPhone, probablemente concentrándose en los modelos Pro, donde la demanda es menos sensible al precio. Según la firma, un aumento de 100 dólares podría compensar el 78 % de los mayores costes.
La cuestión para el mercado es si Apple puede trasladar esa inflación de componentes sin deteriorar la demanda. La compañía ha construido durante años una capacidad excepcional para sostener precios elevados, especialmente en gamas altas. Pero una subida transversal en Mac, iPad y dispositivos para el hogar introduce una prueba distinta: comprobar hasta dónde llega la disposición del consumidor a absorber costes ligados a una demanda de IA que no controla directamente.
El precio de la IA
La lectura de fondo no se limita a Apple. La carrera por construir centros de datos de inteligencia artificial está elevando la demanda de memoria, almacenamiento, energía, chips y capacidad de fabricación. Hasta ahora, buena parte del debate se había centrado en quién ganaba con ese gasto: fabricantes de semiconductores, proveedores de nube, constructoras de centros de datos y compañías eléctricas.
La decisión de Apple muestra la otra cara. Si los costes de infraestructura se trasladan a componentes esenciales, el impacto puede acabar llegando a productos de consumo que no se venden necesariamente como dispositivos de IA.
Para Apple, el riesgo inmediato está en la elasticidad de la demanda. Para el sector tecnológico, la subida abre una pregunta más amplia: si la inversión masiva en IA empieza a generar inflación de costes en toda la cadena, el mercado tendrá que distinguir entre compañías capaces de capturar valor y compañías obligadas a repercutir gastos para defender márgenes.
El consumidor puede estar pagando ya una parte de esa factura.
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