La seguridad energética desplaza al «cero neto» en la agenda global
Los países priorizan suministro y precios mientras la demanda de fósiles sigue en máximos. El objetivo 2050 pierde impulso político, pero solar y eólica continúan expandiéndose
La transición a la energía renovable sobrevivirá a la muerte del cero neto.
La expresión «cero neto» prácticamente ha desaparecido del lenguaje diplomático de las grandes potencias. En la última reunión ministerial de energía de las economías más desarrolladas apenas se mencionó una vez, cuando hace apenas dos años era una referencia central en los comunicados oficiales. El dato es simbólico, pero revelador: el objetivo de neutralidad climática en 2050 ha perdido tracción política.
El concepto de «cero neto» implicaba reducir las emisiones de CO₂ hasta un nivel residual que pudiera ser compensado por sumideros naturales o tecnologías de captura de carbono. En términos prácticos, suponía transformar el sistema energético global en menos de tres décadas. Incluso en su momento de mayor impulso, el reto parecía descomunal.