Los incendios exponen el coste de una prevención insuficiente en España y Francia

España y Francia encaran el sexto día de emergencia con más de 300.000 evacuados, temperaturas al alza y una factura creciente para territorios, infraestructuras y recursos públicos

Incendio forestal en Castellón. FOTOGRAFÍA: Carme Ripollés / Europa Press.

Los incendios forestales que golpean España y Francia entraron el lunes en su sexto día con un nuevo empeoramiento de las condiciones meteorológicas. Las previsiones anticipan un aumento de las temperaturas y varios de los principales frentes continúan sin control, después de que más de 300.000 personas hayan sido evacuadas durante el fin de semana en ambos países.

En Francia, uno de los incendios activos en la región de Gironda, en la costa atlántica del suroeste, avanza en dirección a Burdeos, una ciudad de 265.000 habitantes.

«Es un incendio completamente errático, sin continuidad: avanza, retrocede y se alimenta a sí mismo», explicó el ministro del Interior francés, Laurent Nunez, en France 2. El responsable evitó descartar que las llamas puedan alcanzar Burdeos. «Debemos observar la situación con calma, por supuesto, pero también con realismo», añadió.

La superficie quemada en el suroeste de Francia se mantuvo «en gran medida estable» durante la noche gracias a la evolución del tiempo, según David Annotel, representante de la asociación nacional de bomberos. Sin embargo, advirtió de que la situación seguía siendo «frágil».

En España, «la evolución de los incendios es positiva, pero lenta», señaló el domingo por la noche el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Más calor

Las temperaturas volverán a subir este lunes en el centro de España y a partir del martes en Francia. Las autoridades de ambos países han advertido de que algunos incendios alcanzan tal intensidad que generan sus propios microclimas, lo que dificulta anticipar la dirección de las llamas y las condiciones en las que trabajan los equipos de extinción.

En el centro de España, los mayores frentes se extienden por unas 77.000 hectáreas situadas entre 50 y 100 kilómetros al sur y al oeste de Madrid. Otro gran incendio permanece activo a unos 50 kilómetros al norte de Valencia.

El fuego declarado en la provincia de Ávila concentra alrededor de 50.000 hectáreas de la superficie total afectada. Se trata del mayor incendio forestal registrado en la historia de España, según la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen.

La mayor parte del terreno quemado en Ávila corresponde a zonas montañosas y forestales. Al sur de Madrid, en cambio, las llamas han afectado principalmente a matorrales y tierras agrícolas.

Infraestructuras cortadas

Hasta 41 carreteras permanecieron cortadas en España. Cerca de 60.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares durante los últimos días y otras 30.000 recibieron órdenes de permanecer confinadas.

Parte de estas restricciones busca mantener despejadas las vías para el paso de los bomberos y las Fuerzas Armadas. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha desplegado a 1.500 efectivos.

La crisis obliga así a movilizar recursos públicos, militares y de protección civil mientras el avance del fuego interrumpe carreteras, obliga a desalojar municipios y compromete explotaciones agrícolas, zonas forestales y núcleos residenciales.

El combustible

Los incendios en España se han visto favorecidos por una combinación de temperaturas extremas, baja humedad del suelo y abundancia de vegetación. El país sufrió tres olas de calor entre junio y mediados de julio, que secaron el terreno y aumentaron su vulnerabilidad.

Al mismo tiempo, un invierno más lluvioso de lo habitual impulsó el crecimiento de la vegetación, lo que proporcionó más combustible a las llamas. En Francia, las autoridades apuntan a una combinación de factores similar.

Los expertos meteorológicos advierten de que las olas de calor empiezan antes y duran más que en décadas anteriores como consecuencia del cambio climático.

El pasado ejercicio fue el peor registrado para los incendios forestales en Europa, con más de un millón de hectáreas quemadas.

La factura preventiva

España tendría que aumentar de forma considerable la prevención y la gestión de los bosques para reducir el riesgo de incendios de esta magnitud, según Víctor de Resco de Dios, profesor de la Universidad de Lleida.

El experto calcula que estas actuaciones exigirían una inversión de unos 3.000 millones de euros anuales.

La cifra sitúa el debate más allá de la respuesta inmediata a la emergencia. El coste de la prevención debe compararse con el despliegue extraordinario de medios, la destrucción de infraestructuras, la pérdida de superficie forestal y agrícola y el impacto sobre las comunidades evacuadas.

La magnitud de los incendios muestra también los límites de una estrategia concentrada en la extinción. Cuando las temperaturas, la sequedad del terreno y la acumulación de vegetación coinciden, la capacidad de respuesta pierde eficacia frente a fuegos que avanzan con rapidez y alteran sus propias condiciones atmosféricas.

Después del fuego

La escala de los daños empieza a hacerse visible en los municipios afectados de la Comunidad de Madrid y Ávila.

En un camping situado junto al embalse de Pelayos, solo permanecen en pie las estructuras metálicas de las tiendas. A su alrededor se suceden hileras de troncos ennegrecidos, completamente desprovistos de hojas por el paso del fuego.

El humo también deterioró durante el fin de semana la calidad del aire en numerosos barrios de Madrid.

La mejora parcial registrada durante la noche no elimina el riesgo de que los principales frentes vuelvan a ganar intensidad con el aumento de las temperaturas. Tampoco despeja la cuestión que dejará la emergencia cuando se apaguen las llamas: cuánto deben invertir España y Francia en prevención, gestión forestal y adaptación para evitar que incendios de esta escala se conviertan en una crisis recurrente.

Con la colaboración de Laura Millan y Samy Adghirni.

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