Trump y Xi aplazan una pelea que les saldría cara
EE. UU. y China prolongan la tregua comercial hasta el 10 de enero, pero siguen enfrentados por las tierras raras, la tecnología y Taiwán
Donald Trump recibe a Xi Jinping en la base aérea de Andrews, al inicio de la visita de Estado del presidente chino a EE. UU.
Donald Trump y Xi Jinping han acordado mantener la tregua comercial hasta principios de 2027. Ninguno quiere poner en peligro las relaciones entre las dos mayores economías del mundo, aunque persisten las diferencias sobre las tierras raras, las restricciones tecnológicas y Taiwán.
Coincidiendo con la llegada de Xi a EE. UU. el 23 de septiembre, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que el acuerdo alcanzado por ambos mandatarios el año pasado se prorrogará dos meses, hasta el 10 de enero. La decisión rebaja la tensión en torno a la primera visita de Estado del presidente chino desde 2015 y facilita los otros dos encuentros previstos entre ambos en las cumbres de Shenzhen y Miami.
Sin embargo, la brevedad de la prórroga muestra la fragilidad de la «estabilidad estratégica constructiva» con la que describen su relación. EE. UU. acusa a China de incumplir sus compromisos para garantizar un suministro regular de tierras raras. Pekín, por su parte, confía en que su dominio sobre estos elementos, esenciales para la defensa y la industria de alta tecnología, disuada a Trump de volver a imponer aranceles muy elevados.

«Podemos aceptar ese plazo porque estamos convencidos de que EE. UU. no puede dejar de depender de las tierras raras chinas en dos meses», afirmó Wu Xinbo, director del Centro de Estudios Estadounidenses de la Universidad de Fudan y antiguo asesor del Ministerio de Exteriores chino. «Volverán a suplicarnos que exportemos imanes de tierras raras a EE. UU.».
La prórroga pareció reducir el riesgo inmediato de una interrupción del suministro y perjudicó en bolsa a las empresas que buscan ofrecer alternativas a la producción china.
Toyo Engineering cayó alrededor de un 9 % en Tokio y la australiana Lynas Rare Earths llegó a perder un 5 %. El resto del mercado tampoco recibió el anuncio con entusiasmo: el índice chino CSI 300 retrocedió un 1,7 % y el indicador de bolsas asiáticas de MSCI, un 0,8 %, presionados también por el petróleo caro y la elevada rentabilidad de la deuda estadounidense.
Bessent se reunió el 23 de septiembre en Washington con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, para concretar las condiciones a partir de las conversaciones celebradas el fin de semana anterior en Nueva York. Aun así, el secretario del Tesoro dejó patente su descontento al anunciar la tregua.
«Hay compromisos que China no ha cumplido del todo», declaró a Fox News. Según explicó, los representantes estadounidenses habían detallado lo que esperaban de Pekín y ahora querían comprobar si en los próximos meses cumplía el acuerdo de forma más completa.
Ambas partes parecen haberse conformado con menos de lo que pretendían. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, había señalado que Washington buscaba una prórroga de entre tres y seis meses, al tiempo que subrayaba la falta de confianza entre los dos países. China aspiraba a mantener el pacto durante el resto de la presidencia de Trump.
Las compras agrícolas son otro motivo de insatisfacción para EE. UU. China se encuentra aproximadamente a mitad de camino de cumplir su promesa de adquirir 25 millones de toneladas de soja estadounidense en 2026. Más lento ha sido el avance de otro compromiso: comprar unos 17.000 millones de dólares adicionales en productos agrícolas del país.
«Les estamos animando a aumentar esas compras», señaló Bessent.

La falta de avances concretos en materia comercial no impidió que Trump recibiera a Xi con alfombra roja en la base aérea de Andrews. Se convirtió así en el primer presidente estadounidense en seis décadas que acude allí a recibir a un homólogo extranjero, sin contar las visitas del papa. La agenda del 24 de septiembre en Washington incluye las reuniones de fondo y una cena de Estado.
«La cumbre está sirviendo para estabilizar la relación de forma controlada», afirmó Han Lin, director para China de la consultora The Asia Group. A su juicio, la prórroga satisface las escasas expectativas con las que ambas partes acudían al encuentro. «Si Trump y Xi vuelven a reunirse en noviembre o diciembre, quizá quieran reservar lo mejor para el final».
China ha intentado mantener los aranceles estadounidenses en niveles relativamente bajos y, al mismo tiempo, presionar a Trump para que retire las restricciones impuestas por motivos de seguridad nacional y se abstenga de vender armas a Taiwán. Aunque ambos países han tratado de fomentar el comercio de productos que no plantean problemas de seguridad, apenas han avanzado en la creación de un consejo de inversiones. Este órgano podría facilitar que las empresas chinas ampliaran su actividad en EE. UU., una posibilidad que suscita una amplia oposición en el Congreso.
Pekín también se enfrenta a crecientes tensiones comerciales con Europa. Sus dirigentes temen cada vez más el deterioro de la industria europea ante las exportaciones chinas de vehículos eléctricos, electrónica de consumo y otros productos de tecnología avanzada.
«La posibilidad de nuevos aranceles de EE. UU. y la UE podría perjudicar las exportaciones chinas», señaló Lynn Song, economista jefe para China y su área de influencia de ING, en Hong Kong. «Por eso es cada vez más importante que China refuerce su demanda interna».
Ambos mandatarios tienen, además, problemas internos que se agravarían con una nueva escalada comercial. Trump, de 80 años, se acerca a las elecciones legislativas de noviembre ante el riesgo de que las pérdidas de los republicanos debiliten su posición en el Congreso. Xi, de 73 años, lidia con un crecimiento económico débil, un consumo poco dinámico y un elevado paro juvenil antes de un año en el que el Partido Comunista elegirá a nuevos dirigentes en su congreso quinquenal.
«Si se observa el conjunto de la relación bilateral, ninguna de las partes puede permitirse más sobresaltos en este momento», afirmó Zhao Hai, vicepresidente del Instituto Chino de Hong Kong, un centro de estudios vinculado a la Academia China de Ciencias Sociales, organismo público de investigación con sede en Pekín. «Y menos aún una nueva escalada en la que ambas saldrían perdiendo».
Qué dice Bloomberg Economics
- «La prórroga de la tregua aplaza cualquier acuerdo importante hasta los posibles encuentros de Trump y Xi en Shenzhen, en noviembre, y Miami, en diciembre». —Chang Shu y Eric Zhu, de Bloomberg Economics.
Con la colaboración de Nectar Gan y Yujing Liu.