Merz salva el puesto y pelea por sus reformas

Friedrich Merz retiene el respaldo de la CDU tras su peor resultado regional y trata ahora de preservar las reformas de pensiones, sanidad y costes laborales

Friedrich Merz trata de recomponer su agenda de reformas después de salvar por ahora su continuidad al frente del Gobierno alemán.

Friedrich Merz se reúne este martes con los diputados conservadores en Berlín después de que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) obtuviera el peor resultado de su historia en unas elecciones regionales. Superada por ahora la amenaza inmediata a su liderazgo, el canciller alemán intenta evitar que el desastre electoral arrastre también su agenda de reformas.

Merz consiguió el lunes el respaldo de la dirección de la CDU para continuar como canciller y contuvo así el mayor desafío a su liderazgo desde que llegó al poder hace 16 meses.

El domingo, los conservadores cayeron por debajo del 5 % en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y quedaron por primera vez fuera de un parlamento regional en la historia de la Alemania de posguerra.

Ahora Merz debe convencer a sus propios diputados de que todavía puede sacar adelante las reformas con las que pretende reactivar la economía.

«Por supuesto que hay frustración en el grupo», reconoció este martes Catarina dos Santos-Wintz, responsable de disciplina parlamentaria. «Pero el canciller cuenta con el respaldo pleno del grupo».

Tres derrotas seguidas

La presión comenzó a dispararse hace dos semanas, cuando la CDU sufrió una contundente derrota frente a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt. Allí, la formación podría encabezar el primer gobierno de extrema derecha desde la fundación de la República Federal en 1949.

El domingo llegó un golpe todavía más simbólico. La CDU desapareció del parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, un Land que gobernó después de la reunificación alemana en la década de 1990.

Ese mismo día sufrió otro revés en la ciudad-estado de Berlín, donde fue superada por La Izquierda.

La AfD, entretanto, más que duplicó su apoyo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con un programa que reclama deportar migrantes y carga contra el establishment político.

Merz calificó el resultado de la CDU como un «desastre».

Pese a ello, los dirigentes del partido reunidos el lunes en Berlín no pidieron su dimisión ni debatieron si sigue siendo la persona adecuada para dirigir la formación, según personas conocedoras de las conversaciones.

Reformas bajo presión

El problema para Merz es que la crisis electoral llega cuando su programa económico ya encontraba resistencias.

El canciller inició su mandato con el compromiso de aumentar el gasto en defensa e infraestructuras, pero ha tenido dificultades para sacar adelante las reformas destinadas a impulsar una economía debilitada.

El Gobierno quiere estabilizar los sistemas de pensiones y sanidad, aprobar rebajas fiscales para las familias y reducir la burocracia y los costes laborales.

Son medidas centrales para la mayor economía de Europa, castigada por unos costes energéticos entre los más elevados del mundo, la exposición de su industria exportadora a los aranceles y una carga burocrática que perjudica su competitividad.

Los tropiezos políticos de Merz, sin embargo, han complicado el avance de ese programa.

Poco después de conseguir en julio el respaldo para sus reformas, una remodelación del Gobierno provocó críticas dentro de la CDU tras la destitución abrupta del ministro de Transportes.

Durante las campañas regionales, Merz se mantuvo además en gran medida alejado de los votantes, reforzando la impresión de que está desconectado de sus preocupaciones.

El SPD marca límites

El Partido Socialdemócrata (SPD), socio de los conservadores en la coalición, también está revisando las consecuencias de las derrotas electorales y cuestiona ya algunos elementos de la reforma de las pensiones.

La ministra de Trabajo y copresidenta del SPD, Bärbel Bas, señaló el lunes que algunas medidas podrían modificarse, especialmente la propuesta de eliminar una modalidad de jubilación anticipada que ha provocado rechazo social.

El SPD aprobó un documento estratégico contrario a suprimir por completo la posibilidad de cobrar una pensión después de 45 años de trabajo.

Al mismo tiempo, respaldó el núcleo de la reforma diseñada por una comisión en junio, un plan que Merz se había comprometido a aplicar íntegramente. La propia Bas había defendido entonces que no debía escogerse solo aquello que resultara políticamente más cómodo.

Suavizar sin renunciar

La dirección de la CDU quiere mantener el programa de reformas, aunque empieza a asumir que algunas medidas tendrán que modificarse para responder al malestar de los votantes.

Varios dirigentes plantearon suavizar determinadas propuestas para hacerlas más asumibles para las rentas bajas, según personas conocedoras de las conversaciones. Merz compartió ese diagnóstico.

«Queremos impulsar el proceso de reformas, pero también queremos ofrecer respuestas a las personas y a sus preocupaciones», afirmó el canciller el lunes.

Merz ha salvado, por ahora, su puesto. La siguiente prueba será comprobar si puede salvar también sus reformas sin ignorar el mensaje que dejaron las urnas.

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