Qué necesita un banco central para sobrevivir al siglo XXI
Los bancos centrales necesitan independencia operativa, límites claros y rendición de cuentas para preservar su credibilidad ante una presión política creciente
Christine Lagarde, presidenta del BCE.
Durante casi 50 años, desde que el entonces presidente de la Reserva Federal (Fed), Paul Volcker, mostró un enorme coraje al elevar los tipos de interés hasta el 20 % para derrotar una inflación desbocada, la independencia de los bancos centrales ha prestado un gran servicio a la economía mundial.
Ha acompañado un periodo de prosperidad histórica y ha contribuido a suavizar los ciclos de auge y caída. Pero ese mismo éxito —y el poder concedido a los responsables de la política monetaria— ha tenido también un precio que muchos legisladores consideran que ha llegado el momento de cobrar.