La ultraderecha y las bolsas: qué debe hacer ahora el inversor

Josep Codina descarta una salida precipitada de la bolsa alemana tras la victoria de AfD y propone afrontar septiembre con liquidez remunerada, entradas progresivas y una selección más exigente

Las barras con los colores de la bandera alemana caen en cadena para representar cómo la incertidumbre política puede trasladarse a la confianza de los inversores.

La victoria de la ultraderecha en Alemania añade una nueva incertidumbre al comienzo del curso bursátil, pero no justifica una retirada precipitada del mercado. Esa es la principal conclusión de Josep Codina, director de análisis de la revista Inversión, que recomienda distinguir entre el impacto político del resultado y sus consecuencias reales sobre las empresas cotizadas.

Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo el 43,8 % de los votos en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, más del doble que la CDU del canciller Friedrich Merz. El resultado supone la primera victoria de una formación de ultraderecha en unas elecciones regionales alemanas desde la Segunda Guerra Mundial, aunque el partido no alcanzó la mayoría absoluta y continúa aislado por el resto de las fuerzas políticas. La reacción inicial de los mercados fue contenida: el DAX cedió alrededor de un 0,3 % en una sesión de escaso volumen por el festivo estadounidense.

«Reducir drásticamente la exposición a Alemania sería una exageración», sostiene Codina. A su juicio, el avance de AfD introduce incertidumbre y puede aumentar la presión sobre el Gobierno de Merz a medida que se sucedan nuevas elecciones regionales, pero no altera por sí solo la tesis de inversión en la bolsa alemana.

El analista recuerda, además, que buena parte de las empresas del DAX son multinacionales con una elevada exposición exterior. Su comportamiento depende, por tanto, menos de la economía doméstica alemana que de factores como la demanda mundial, los costes energéticos, el comercio internacional o la evolución de los tipos de interés.

La industria preocupa más que AfD

Codina considera que los problemas de fondo de Alemania son más relevantes para el inversor que el resultado de una única convocatoria regional. Entre ellos destaca el debilitamiento del tejido industrial, el coste de la energía y la transformación del sector del automóvil.

Volkswagen ha anunciado una profunda reestructuración que contempla decenas de miles de recortes de empleo y la búsqueda de alternativas para varias plantas alemanas. Una de ellas, la de Osnabrück, podría abandonar la producción de vehículos para fabricar componentes destinados a sistemas de defensa. El problema, advierte Codina, no termina en los puestos de trabajo de los grandes fabricantes, sino que se extiende a toda la red de proveedores vinculada al automóvil de combustión.

Alemania intenta compensar esa pérdida de capacidad industrial mediante inversiones en infraestructuras, tecnología, electrificación y defensa. Sin embargo, los efectos del fondo público de 500.000 millones de euros aprobado en 2025 tardarán en trasladarse a la actividad y a los beneficios empresariales.

Para Codina, el programa ha contribuido a evitar una recesión, pero todavía no ha generado una aceleración económica significativa. Al mismo tiempo, el aumento del gasto y del endeudamiento ha coincidido con un encarecimiento de la financiación. «Hay más preocupación por el petróleo y los bonos que por el resultado electoral», resume.

Septiembre no es una orden de venta

La incertidumbre alemana coincide con el inicio del mes estadísticamente más débil para la renta variable. Desde 1928, el S&P 500 ha perdido una media del 1,2 % durante septiembre y ha cerrado en negativo el 55 % de las ocasiones, según los datos recopilados por RBC Wealth Management.

Codina, sin embargo, rechaza convertir esta pauta histórica en una señal automática para abandonar la bolsa.

«Septiembre es una advertencia estadística, no una orden de venta», afirma. La estacionalidad puede cumplirse o no y, para un inversor a largo plazo, intentar anticipar exactamente el momento de una caída puede resultar más perjudicial que soportar una corrección temporal.

Su recomendación para quien ya está invertido consiste en revisar la cartera y rebalancear aquellas posiciones que hayan acumulado una revalorización excesiva. Una recogida parcial de beneficios permitiría elevar la liquidez y disponer de recursos para comprar si el mercado retrocede.

Codina propone mantener entre un 10 % y un 20 % de la cartera en fondos monetarios o productos de liquidez remunerada. No se trata de salir del mercado por miedo, sino de construir una posición capaz de soportar una corrección de hasta el 10 % y, al mismo tiempo, aprovecharla.

«La mejor protección no consiste en adivinar el día de la caída, sino en tener una cartera que permita soportarla y liquidez para aprovecharla», explica.

Cómo invertir el dinero nuevo

Para quien dispone de capital pendiente de invertir, Codina descarta tanto entrar de una sola vez como esperar indefinidamente una corrección que quizá no llegue. Su alternativa es incorporarse al mercado de manera progresiva.

Si el inversor cuenta con 10.000 euros destinados a renta variable, propone dividir la entrada en cuatro tramos del 25 %. El primero se invertiría ahora; el segundo, dos semanas después; el tercero, transcurridas otras dos semanas; y el último, aproximadamente seis semanas más tarde, una vez superado el periodo estacionalmente más débil, que suele prolongarse hasta mediados de octubre.

La estrategia no debe aplicarse de forma rígida. Si durante ese proceso la bolsa cae alrededor de un 5 %, Codina adelantaría una de las compras pendientes para aprovechar los precios más bajos.

Este método reduce dos riesgos opuestos: invertir todo el capital inmediatamente antes de una corrección o quedarse completamente fuera si la caída esperada nunca se produce.

Qué comprar si la bolsa corrige

Una caída del mercado no convierte automáticamente cualquier acción en una oportunidad. Codina aconseja buscar empresas castigadas en bolsa, pero cuyos beneficios y pedidos no se estén deteriorando.

Entre los ámbitos que vigilaría figuran la electrificación, las redes eléctricas y las infraestructuras. En este grupo menciona compañías como Iberdrola, Siemens y Schneider Electric.

También prestaría atención a la tecnología rentable y los semiconductores, con SAP y ASML como principales referencias europeas, siempre que la corrección no coincida con una destrucción de pedidos. Los resultados del tercer trimestre, que comenzarán a publicarse a partir de octubre, permitirán comprobar si las caídas responden únicamente al temor del mercado o a un deterioro real de los negocios.

Codina identifica igualmente oportunidades potenciales en salud y seguros, dos actividades defensivas que todavía pueden ofrecer crecimiento. Allianz y Munich Re figuran entre sus referencias. Dentro de la bolsa española, además de Iberdrola, seguiría de cerca a Inditex y Amadeus.

Los bancos presentan una situación diferente. Buena parte del sector financiero europeo cotiza cerca de máximos y acumula fuertes revalorizaciones. Su fortaleza reduce la probabilidad de una corrección generalizada de gran intensidad, pero también limita el recorrido adicional de muchas entidades.

Liquidez, bonos, oro y bitcoin

La protección de la cartera dependerá del objetivo de cada inversor. Si la prioridad es conservar dinero disponible para comprar durante una caída, Codina se inclina por los fondos monetarios y la liquidez remunerada.

Para quienes buscan generar rentas, encuentra oportunidades en la deuda corporativa y en los bonos de alto rendimiento. Evitaría, no obstante, asumir duraciones excesivas y concentraría la inversión en vencimientos de dos o tres años. En esos tramos pueden encontrarse rentabilidades próximas al 4 % o al 5 %, aunque con distintos niveles de riesgo crediticio.

El oro puede recuperar protagonismo como cobertura frente a la inflación y las tensiones geopolíticas. Codina limitaría su peso aproximadamente al 10 % de la cartera. Recuerda que no genera flujos de caja y que su función principal es actuar como protección.

Distinta es su lectura del bitcoin. Aunque ha recuperado con fuerza parte del terreno perdido durante las últimas semanas, Codina no lo considera un activo refugio. Puede aportar una fuente de rentabilidad diferente y cierta diversificación, pero exige capacidad para soportar una volatilidad mucho mayor.

El error de convertir septiembre en una apuesta

El principal error para alguien que dispone ahora de 10.000 euros sería invertirlos íntegramente de una sola vez. Pero Codina tampoco aconseja mantener todo el capital parado a la espera de una caída.

En una cartera orientativa, destinaría alrededor de un 40 % o un 45 % a renta variable, con exposición global, europea y una parte menor en bolsa española. Reservaría aproximadamente un 15 % para liquidez remunerada, incorporaría renta fija de corta duración y limitaría el oro a un máximo del 10 %. La composición definitiva dependería del perfil de riesgo, el horizonte temporal y la capacidad de cada inversor para soportar pérdidas provisionales.

«El error principal sería convertir septiembre en una apuesta de todo o nada», concluye. El último trimestre del año suele ser favorable para las bolsas, por lo que esperar indefinidamente también puede dejar al inversor fuera del mercado.

Las próximas referencias serán la decisión del Banco Central Europeo, los datos de inflación y precios de producción de Estados Unidos y las señales que puedan anticipar el siguiente movimiento de la Reserva Federal. De ellas dependerá que septiembre se limite a confirmar su mala reputación estadística o termine convirtiéndose en una oportunidad para reconstruir la cartera.


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Portada del número 1.362 (septiembre) de la revista Inversión.

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