La terapia contra el cáncer que depende de reactores nucleares
Los radioligandos se perfilan como una de las grandes promesas oncológicas, pero su expansión tropieza con isótopos raros, tensiones geopolíticas y una logística extrema
La oncología vive una nueva carrera tecnológica en torno a fármacos radiactivos capaces de atacar tumores con más precisión, pero el negocio depende de materias primas, reactores, transporte urgente y hospitales preparados para manejar radiación.
En la clínica Hirslanden, con vistas al lago de Lucerna, en Suiza, Jörg Pegelow, paciente con cáncer de próstata, permanece recostado mientras un médico con dos pares de guantes, uno de ellos con plomo, le inyecta en una vena del brazo una solución salina mezclada con un fármaco radiactivo.
Para este jubilado de 82 años, antiguo responsable de compras de la cadena alemana de supermercados Rewe, el tratamiento es el último capítulo de una batalla contra la enfermedad que dura casi dos décadas. Probó radioterapia, que le «destrozó» los intestinos, y bloqueadores hormonales que le provocaron osteoporosis. En su segundo ciclo con el nuevo tratamiento, mantiene grandes expectativas.