El rearme europeo tropieza con sus primeras dudas en bolsa

La posible salida a bolsa de KNDS llega en un momento incómodo para la defensa europea, con caídas en el sector y dudas sobre tanques, drones y gasto público

La defensa europea se ha convertido en una de las grandes tesis de inversión desde la invasión rusa de Ucrania, pero el mercado empieza a exigir más claridad sobre presupuestos, contratos y tecnología militar.

Después de la invasión rusa de Ucrania en 2022 y de la presión de Donald Trump para que los miembros de la OTAN financiaran mejor sus ejércitos, los inversores llegaron a pensar que las compañías europeas de defensa no podían perder.

La realidad empieza a ser menos lineal. El rearme no es una autopista despejada. Las acciones del sector han caído por el temor a que gobiernos con las cuentas públicas ajustadas no cumplan todas sus promesas de gasto si llega la paz en Ucrania. Al mismo tiempo, la transformación del campo de batalla por los drones, tanto en Ucrania como en el Golfo, ha abierto un debate incómodo: qué deben comprar los ejércitos y si los tanques y la artillería pesada siguen justificando sus costes.

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