Europa cambia la dependencia del gas ruso por el gas de EE. UU.

Javier Blas advierte de que la UE compra ya cerca del 60 % de su GNL a EE. UU. y corre el riesgo de sustituir una dependencia por otra

Europa redujo su dependencia del gas ruso tras la invasión de Ucrania, pero ahora concentra una parte muy elevada de sus compras de gas natural licuado en EE. UU.

Hubo un tiempo en que Europa se sentía tan segura de su abastecimiento energético que llegó a plantearse prohibir las importaciones de gas natural estadounidense. Fue hace solo 10 años, cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, aún era recibido en Berlín y París, y el gas de su país calentaba los hogares europeos.

Desde entonces, el Kremlin invadió Ucrania y la industria estadounidense del esquisto protagonizó una revolución que salvó dos veces a Europa: primero en 2022 y ahora de nuevo en 2026. La otra cara de ese rescate es que el continente compra hoy mucho gas a EE. UU. Y eso plantea una pregunta con consecuencias energéticas, económicas y diplomáticas para la Unión Europea (UE): cuándo mucho empieza a ser demasiado.

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