ACS convierte la fiebre de la IA en una nueva historia de crecimiento
ACS (BME: ACS) se apoya en Turner, los centros de datos y la infraestructura crítica para cambiar su perfil bursátil tras años de cotización lateral
La mesa de análisis y estrategia de Inversión sitúa el foco en si ACS (BME: ACS) puede convertir el auge de los centros de datos en crecimiento recurrente y no solo en expansión de múltiplos.
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ACS (BME: ACS) ha encontrado en la inteligencia artificial una nueva narrativa de crecimiento. La compañía presidida por Florentino Pérez, históricamente asociada a construcción, concesiones e infraestructuras, se ha convertido en una de las vías europeas para invertir en la infraestructura física que exige el boom de los centros de datos.
El cambio no es menor. ACS controla Turner Construction, una de las grandes referencias en la construcción de centros de datos en EE. UU.. Esa posición la coloca cerca de los grandes clientes tecnológicos que necesitan levantar capacidad física para sostener la expansión de la inteligencia artificial, el almacenamiento de datos y la computación en la nube.
La compañía ha logrado un contrato para participar en la construcción de uno de los mayores centros de datos del mundo para Meta Platforms (NASDAQ: META) en Indiana, y ha sellado una alianza de 2.000 millones de dólares con BlackRock (NYSE: BLK) para proyectos similares. Ese tipo de operaciones explica por qué el mercado ha empezado a mirar a ACS con una lógica distinta a la de una constructora tradicional.
Nueva narrativa
El auge de la IA ha cambiado la percepción de muchas compañías industriales. La inversión ya no se concentra solo en fabricantes de chips, software o grandes tecnológicas. También alcanza a las empresas capaces de construir la infraestructura que permite que esa demanda funcione: centros de datos, redes eléctricas, energía, refrigeración, semiconductores, defensa y minerales críticos.
ACS se ha colocado en ese punto de cruce. La empresa participa en un mercado de infraestructura digital valorado en unos 439.000 millones de dólares en 2025 y que, según las previsiones recogidas por Bloomberg, podría superar los 1,38 billones de dólares en 2030.
Juan Santamaría, consejero delegado de ACS, resume el cambio como una nueva ola de reconstrucción de infraestructuras, comparable a la de las décadas de 1970 y 1980. Para la compañía, el mensaje es claro: la digitalización y la IA abren una ventana de crecimiento real en un negocio que durante años se percibía como maduro.
Ese giro ha tenido reflejo en bolsa. Durante casi una década antes de 2022, las acciones de ACS se movieron de forma lateral, en una horquilla aproximada de entre 20 y 40 euros. Desde entonces, se han multiplicado por más de cinco y han alcanzado máximos históricos por encima de 140 euros. Solo este año, el valor acumula una subida superior al 48 %.
Turner como palanca
La pieza clave es Turner. La adquisición de Hochtief (ETR: HOT) en 2011 permitió a ACS hacerse con Turner en EE. UU. y con Cimic en Australia. Durante años, esa estructura internacional dio escala al grupo, pero la nueva etapa consiste en convertir esa suma de filiales en una plataforma global más integrada.
Santamaría, elegido por Pérez para liderar la transformación, ha impulsado una organización menos fragmentada y más orientada a grandes verticales de crecimiento. Poco después de asumir el cargo, reunió a ejecutivos del grupo en Essen, Alemania, para identificar áreas con potencial: digitalización, defensa, energía y minería de minerales críticos.
Los centros de datos son la manifestación más visible de esa estrategia, pero no la única. ACS también trabaja en proyectos vinculados a fábricas de semiconductores en EE. UU., pequeñas centrales nucleares y Vulcan, el mayor proyecto de desarrollo de litio de Europa. Esa ampliación de capacidades ha permitido a la compañía captar clientes como Rolls-Royce (LON: RR) y Hitachi (TYO: 6501).
La lógica industrial es sencilla. ACS ya no compite solo por obra civil tradicional. Busca participar en cadenas de valor donde la construcción requiere más ingeniería, más complejidad tecnológica y más visibilidad de demanda a largo plazo.
Cartera récord
La transformación llega con una cartera de pedidos en máximos. ACS cuenta con una cartera de 99.800 millones de euros, un 16,1 % más en términos comparables ajustados por tipo de cambio. Esa cifra proporciona una visibilidad aproximada de dos años y refuerza la lectura de que el crecimiento no depende de un único contrato.
El salto en ingresos también es relevante. La facturación del grupo casi se ha duplicado, desde 27.800 millones de euros en 2021 hasta 49.900 millones el año pasado. La magnitud de ese avance explica por qué el mercado ha empezado a valorar a ACS con una prima distinta.
La compañía ha reforzado además sus recursos para financiar nuevos proyectos. Esta semana vendió acciones para recaudar alrededor de 2.100 millones de euros destinados a centros de datos y otras infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial.
Ese movimiento puede interpretarse de dos formas. Por un lado, muestra que ACS quiere acelerar en un mercado con demanda estructural. Por otro, eleva la exigencia: el capital captado debe traducirse en contratos rentables, márgenes suficientes y retorno claro para el accionista.
Florentino Pérez
La historia empresarial de ACS sigue ligada a Florentino Pérez. Fuera de España, su figura se asocia sobre todo al Real Madrid, pero su principal fortuna procede de la constructora que fundó y preside. Pérez controla alrededor del 14 % de ACS, una participación que Bloomberg valora en torno a 6.600 millones de dólares.
El empresario compró a comienzos de los años 80 una constructora prácticamente en quiebra tras abandonar su carrera en la administración pública. A partir de ahí construyó, mediante compras de compañías en dificultades, el grupo que hoy opera en infraestructuras, servicios, ingeniería, concesiones y construcción global.
Como otros grupos españoles de infraestructuras, ACS se benefició durante décadas de la modernización del país tras la entrada en la Unión Europea y del fuerte ciclo inversor en obra pública. La crisis financiera de 2008 obligó después a acelerar la internacionalización. La compra de Hochtief fue decisiva para consolidar esa estrategia.
Hoy, Pérez sigue muy implicado en las operaciones del grupo y preside las reuniones semanales de gestión. También cuenta con un núcleo accionarial estable. Criteria Caixa adquirió el año pasado un 10 % de ACS y se convirtió en el segundo mayor accionista. Otro 5 % está en manos de un holding vinculado a Alberto Alcocer y Alberto Cortina. En conjunto, los principales accionistas controlan cerca del 30 % de la compañía.
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